¡Escribí! Notas de Lector
Ir a la secciónBuenos Aires - - Martes 06 De Octubre
Argentina perdió la primera final mundial en Uruguay 1930 pese a la descollante actuación de Guillermo Stábile, héroe de Huracán, y siendo éste el primer goleador de las Copas del Mundo. A los meses llevó la potencia artillera a Europa y aún en Génova es ídolo respetado. La Máquina de River de los cuarenta, quizá el mejor equipo que se haya visto en estas canchas, contaba de máximo artillero a José “El Charro” Moreno, tremendo delantero de cientos de goles, que hizo campeones a varios clubes de Latinoamérica, siendo influencia fundamental en la evolución del fútbol colombiano. Y Humberto “El Bocha” Maschio, que desparramaba muñecos en Italia en el Inter súper campeón de 1962 antes que Javier Zanetti y Lautaro Martínez, y que aún es monumento en la Fiorentina.
En el recuerdo de testimonios en 1969 a la revista Sport, un moderno magazine mensual de la histórica El Gráfico, algunos nombres del ayer que hicieron las valijas para dejar en claro la nuestra. De la tierra argenta, lo mejor, la pelota.
“Pocos meses después de estampar su nombre de goleador en el Primer Campeonato Mundial de Fútbol (Uruguay, 1930), Guillermo Stábile se fue a Italia, contratado por Génova (25.000 pesos por el pase y 1.000 mensuales para "El Filtrador"). El 25 de octubre de 1930 los simpatizantes de Huracán le dieron la despedida al crack en un partido con Vélez; horas después emprendió viaje a la península y el presidente de Génova decidió esperar el barco en Barcelona (en un gesto poco común), ansioso por el debut de Stábile, que se produjo 48 horas después de llegar al nuevo destino. Génova (que iba último) debía jugar frente al puntero (Bolonia) y la presentación de Stábile fue estupenda: hizo los 3 goles genoveses y ganaron 3-1. Tras obtener nuevos halagos, en una acción se fracturó la pierna, obligándole a mantener larga inactividad; de 1930 a 1933 siguió en Génova, en 1934 pasó a Nápoles y luego aceptó una oferta de Francia para integrar el Red Star, famoso equipo galo, donde pudo revalidar muchas veces sus condiciones de crack. La prensa deportiva lo consagró y ponderó, entre tantas otras jornadas brillantes, los 4 goles hechos por Stábile en un partido frente al combinado de Viena, Austria. A menos de una década de su viaje a Europa (1939) Guillermo Stábile retornó a nuestro país para actuar como director técnico”, sintetiza la revista del campañón de uno de los jugadores de la era heroica del fútbol argentino y, en función DT de la selección, el máximo ganador con siete títulos.
"El España, de México, fue mi primera experiencia en el extranjero; debuté en 1945 y me clasifiqué campeón. Jugué un año más allí; el vasco Langara era compañero de equipo... Después el España desapareció; futbolísticamente no era poderoso, pero la gente era extraordinaria; sólo querían aprender y ponían toda su voluntad... El recuerdo se hace grande para ellos. Cuando retorné para actuar en River me hicieron un homenaje en un partido de despedida y de "'yapa" me quedó una cicatriz en la cara... Quería hacer un gol a toda costa y... ¡le di al travesaño!... Otra vez en Buenos Aires lo inolvidable de aquella cancha de Ferro, que el día de mi reaparición daba la sensación que iba a reventar por tanta cantidad de gente; "La Máquina", el campeonato del 47, la huelga y otra vez viajando: Chile. Firmé para Universidad Católica y otro campeonato más, el de 1949. También fui el goleador del torneo y el mimado del público, un público de esos que hacen una maravillosa fiesta en el clásico entre las Universidades. En la Católica lo imborrable de un excelente compañero, de un gran arquero: el "Sapo" Livingstone. 1950, el retorno y a ¡Boca Juniors!, el de la "'pica" de mis tiempos viejos... Un año en la Ribera y de nuevo el afán de viajar: Universidad Católica. En 1952 al Defensores, de Montevideo... Otra vez la constante inquietud, otra vez recogiendo despedidas cálidas, de esas sin "grupo", que solamente dan los amigos... Buenos Aires me vuelve a llamar: Ferro Carril Oeste 1953. Pero a fin de año me fui a Colombia. Allí estuve más tiempo, desde el 54 a 1957. El nuevo equipo: Independiente de Medellín; tres temporadas con ellos. En 1955 salimos campeones y tuve también compañeros argentinos; estaban el negro Soria, Retamoza, Seghini.. Después, ¡basta! En Colombia comienzo como Director Técnico. En mi nueva profesión dirigí a Universidad Católica, Boca Juniors, la selección argentina, Colo Colo, River y Huracán.... Ahora me quedan los recuerdos, de esos muy grandes y gratos, me quedan los amigos...", termina a fines de los sesenta el enorme José Manuel Moreno, el primer multicampeón del fútbol argentino a nivel clubes y selecciones, para muchos, incluido Diego Armando Maradona, el mejor jugador nacional de todos los tiempos, inventor del concepto de “jugador total”. Otro nene decía que todo lo que sabía de la redonda se lo había visto a “El Charro” Moreno. Ese barrilete cósmico se llamaba Alfredo Di Stéfano.
"El primer domingo de septiembre de 1957 debuté en Italia jugando para el Bologna. Este club había pagado por mi pase a Racing cinco millones de pesos. Ese día jugamos contra el Lazio y perdimos 4 a 3... Pero a pesar de la contrariedad por la derrota comencé bien porque hice un gol. Luego me venden al Atalanta y nuevamente cambio de camiseta: el Inter. Con ellos tuve el halago del primer campeonato obtenido, el de 1962-63. También ese año me nombran titular de la selección italiana y debuté el cinco de agosto del 62. Pero el partido que más recuerdo como integrante del equipo nacional fue el que le ganamos a Inglaterra 2-0 y en Londres. Ese fue inolvidable, sobre todo por la recepción que tuvimos al regresar a Italia. Hacía mucho tiempo que no les podían ganar a los ingleses y mucho menos en su país. No hice goles, pero aparte de la gran emoción por el a resultado jugué muy bien. Son uno de esos partidos en que salen todas... Llegué a intervenir tres veces como internacional italiano... Luego del Inter pasé al Fiorentina, y con ese equipo hice el mejor gol de mi campaña en Europa. Fue contra el Juventus, cuando le ganamos 1-0. Mire, uno de esos goles que se hacen una sola vez en la vida. De una pelota que llevé desde la media cancha y me fui "apilando" gente... ¡Hasta al arquero lo gambeteé! La cancha se venía abajo... En el 66 regresé a la Argentina. Me quedó la satisfacción grande de 188 partidos jugados allá y la continua mención de los italianos por la buena conducta que había tenido...", cierra Humberto “El Bocha” Maschio, de los pilares para el Racing Campeón del Mundo 1967. Ya en el buzo de técnico dio grandes alegrías a los rivales de la Academia, el fino Independiente bebedor de Copas en 1972.
Imagen: TyC Sports
Fecha de Publicación: 14/09/2026
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