¡Escribí! Notas de Lector
Ir a la secciónBuenos Aires - - Viernes 09 De Octubre
La naciente Argentina solamente estuvo en el mapa del siglo XIX por un par de nombres fuertes. La Gesta Sarmartiniana concitó alto impacto en el Viejo Mundo y Norteamérica, dónde José de San Martín estaba a la altura de George Washington y Simón Bolívar como símbolo de Independencia y Libertad. Y, la otra gran figura, era Juan Manuel de Rosas, admirado y odiado en partes iguales en New York, París y Londres. Para unos era el Señor de las Pampas, defensor de la autodeterminación de los pueblos, y para otros, un bárbaro salvaje que aterrorizaba a la Confederación. En especial en diarios y publicaciones del Viejo Continente donde los unitarios contrataban a los mejores publicistas de la época. Así Alejandro Dumas, ya consagrado, con su pluma y talento, pasó a las filas de los adversarios de Rosas que resistían en Montevideo.
El largo sitio a la capital uruguaya por el rosista Manuel Uribe (1843-1851) ocupó la mente fabril de Dumas hacia fin de 1850 en la novela de folletín, “La Nueva Troya”. E inventó una trepidante trama romántica, en un lugar que no conocía y solamente contaba de los informes antirosistas de José Rivera Indarte y Melchor Pacheco. Eso le alcanzo para dibujar a un Rosas malvado a la Richelieu, a la Mazorca como la sangrienta Guardia Negra, a Garibaldi una especie de Che Guevara, en Rivadavia, Brown, los Batlle, los Herrera y Lavalle encontró la intrigante corte; y los mosqueteros mutaron valientes defensores montevideanos contra las montoneras. En esa época la ciudad oriental contaba además con la mitad de la población gala y las flotas francesas e inglesas ancladas de aquel lado del Río de la Plata. Las mismas que atacarán en la Vuelta de Obligado, siendo derrotadas por los federales de Rosas, y lapidadas en Europa por el mismísimo Libertador. Que enviaría a Rosas su sable en señal de agradecimiento por su patriotismo, el Excalibur de la Independencia Americana.
Rápidamente la publicación agotó ediciones en ambos lados del Atlántico aunque tardaría un siglo en llegar en castellano, por la Editorial Fabril. Pero fue un libro de consulta permanente para los que atizaban la “Cuestión del Plata”, tal cual puede hallarse en la Biblioteca de Bartolomé Mitre, quien poseía dos ediciones, una en francés, otra en italiano. Ambas con signos de varias lecturas. Para renovarlas compartimos de la reciente edición de la Editorial Marea unos fragmentos que atestiguan que las fake news, y las operaciones de prensa, no son originales del mundo digital. Claro, los troll y voceros de este milenio no son Alejandro Dumas.

“Camila O’Gorman, joven de 18 años, de una de las primeras familias de Buenos Aires, es seducida por un sacerdote de 24 años. Huyen ambos de Buenos Aires y se refugian en una pequeña población de Corrientes, en la cual declarándose casados, abren una especie de escuela. Corrientes cae en poder de Rosas; reconocido por otro sacerdote y denunciado a Rosas, el fugitivo y su compañera son conducidos a Buenos Aires, donde, sin previo juicio, Rosas ordena que sean fusilados.
Santiguado su vientre, Camila O’Gorman es fusilada.
Tres balas atraviesan los brazos de la desgraciada madre, quien, por un movimiento instintivo los habría extendido para proteger a su hijo”
“Montevideo no -es- solamente una ciudad; es un símbolo. No solamente un pueblo; es una esperanza; es el símbolo del orden, el esperanza a la civilización. Si cae Montevideo, último baluarte de la humanidad en la América meridional, al instante mismo, un poder antisocial extender a sus obras desde la cumbre de los Andes hasta los bordes de las Amazonas; destruyendo por largo tiempo, sino para siempre, la obra de Colón, fecundada por cuatro siglos de incubación europea. Los hombres que, con Rosas, empujan delante de ellos la destrucción, arrastran tras de ellos la barbarie, son el símbolo de aquellos indios que derribaban, lanza en mano, sobre las costas de América, a esos hombres del Viejo Mundo que venían aportarles la luz del Oriente; aquellos que, tras la muralla semiderruídas de Montevideo, combaten en contra de Rosas, representan por lo contrario, las ideas de humanidad y de civilización que florecieron en el Nuevo Mundo bajo el soplo europeo”
Fecha de Publicación: 17/07/2024
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