Ser Argentino. Todo sobre Argentina

7 años en Roma, y contando…

Hablamos con Sergio Herrera. Un contador mendocino que llegó a Roma para jugar al hockey algunas temporadas, pero el trabajo y la vida lo tentaron.

Sergio Herrera tiene 32 años, es contador público nacional y vive en Italia hace 7 años. En Roma, más precisamente. Practica hockey sobre césped desde muy pequeño, un deporte que nunca abandonó. De hecho, fue el motivo principal de su llegada a Europa. “Me vine por un tema del deporte, para hacer una experiencia, después me fui quedando y conseguí trabajo”.

Con tantos años viviendo allí, ya va conociendo a los locales. “Los italianos son muy parecidos a los argentinos, pero un poquito más civilizados o educados”. Entonces, consultamos a Sergio sobre esa famosa concepción de que los italianos son los europeos más latinos, y dijo que “el argentino ha heredado todo lo canchero o lo que sale un poco de la ley, de los italianos, y le ha agregado su toque. Pero somos parecidos en muchas cosas. No sé si los italianos son los más latinos de los europeos, pero son muy latinos”.

El parecido con los italianos queda en evidencia en algunas costumbres: “A mí me sorprendió que las costumbres son muy parecidas. Domingos llenos de comida y familia, juntarse mucho con amigos, estar en contacto con la gente. La cultura gastronómica es muy parecida. Los platos que se comen son siempre pastas, pizzas y un poco de carne, como nosotros. Eso me sorprendió, tener una cultura muy parecida”.

7 años afuera no es para cualquiera. Sobre el tema, Herrera dijo: “Extrañar, sí. Uno extraña siempre. Pero al cabo de un tiempo uno deja de sufrir por extrañar, aprendés a vivir con eso y se hace más llevadero”. De todas maneras, siempre es un poco más fácil cuando se puede ver a los seres queridos, al menos, una vez al año: “He vuelto todas las navidades desde que estoy acá, casi todos los diciembres estoy en Argentina”.

“Lo que más extraño es el asado, pero no la carne, sino el ritual de hacerlo. El hecho de poner el fuego dos horas antes, tomar un vino, un fernet, lo que uno charla hasta que está lista la carne”.

Su Mendoza natal

A Mendoza la veo bien, siempre la veo mejor. Me refiero a infraestructura, las ciclovías, las calles mejoradas, los parques, las plazas, la iluminación, la limpieza. Siempre veo que va creciendo un poco más”. Sin embargo, esto no es motivo suficiente para su pronto regreso definitivo: “Por ahora pienso que voy a estar en Roma algunos años más, sin ponerme un límite. No sé si va a ser acá toda la vida, si voy a volver a la Argentina o si voy a buscar nuevo lugar en el mundo. Por ahora es acá. No pienso mucho en el futuro”. Es la idea que surge de una cabeza viajada, aprendida y joven. Adiós al concepto de que las decisiones son para toda la vida.

La opinión de los italianos sobre los argentinos

“Es raro. El argentino promedio que se conoce en Europa es el de Buenos Aires. Esa es la percepción que tienen acá de nosotros. Un argentino bastante oportunista, arrogante, que se la cree y se piensa superior. Pero la generalización está mal, uno no puede decir que todos los porteños son iguales o que todos los mendocinos son iguales, pero esa es la imagen que tienen ellos”. Sin embargo, Sergio ha sabido lidiar con esto y su resultado ha sido positivo: “A mí siempre me ha ido muy bien, me han tratado muy bien, nunca he tenido problemas. También ven la falta de respeto a las normas. Saben que, si a un argentino le decís A, puede llegar a ser B como para contradecir la regla. Pero, bueno, también saben que somos más calurosos y más humanos, si se quiere”.

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