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Amistades que matan

Las amistades a veces son complejas...
Lo peor de nosotros
Las amistades a veces son complejas
18 agosto, 2019

El caso fue resonante. Y no era para menos. Las amistades a veces son complejas, pero raramente tanto como para matar al otro.

Remontémonos al 10 de enero de 2007. Florida, partido de Vicente López, Buenos Aires. Dos grandes amigas viven juntas en un PH. Se conocen desde el colegio. Tienen 21 años. Lucila Frend trabaja. Solange Grobenheimer estudia. Esa mañana, Lucila sale para su trabajo alrededor de las 7.30. Llega alrededor de las 8.30. Solange queda durmiendo en su dormitorio. Lucila la llama durante todo el día, sin respuesta. A la noche, angustiada, decide volver a su casa, a ver qué le sucede a su amiga. Va con el novio de Solange. Lucila, presagiando lo peor, no quiere entrar. Entra el novio. Encuentra a Solange muerta.

Inmediatamente, las sospechas se centran sobre Lucila.

La oportunidad estaba. Fue la última que la vió con vida, en teoría. El móvil? Según algunos, entre los que se encuentra la familia de Solange, mala convivencia. Otros hablan de una relación no correspondida por Solange. El arma con que le propinaron las heridas punzantes, nunca se encontró. Tampoco el cable con el que, aparentemente, la ahorcaron. El cuerpo de la chica apareció bañado en sangre, al costado de la cama, boca abajo. Las sábanas de la cama, ensangrentadas, hasta con las manos del asesino.

Amistades conflictivas? Las hay. Pero nunca sabremos sobre ésta.

A Lucila nunca pudieron probale nada. La absolvieron el Tribunal de San Isidro y la Cámara de Casación Penal. Los peritajes fueron un desastre. No se pudo comprobar a ciencia cierta la hora de la muerte. Algo clave para Lucila. El primer forense no tenía termómetro… El que registró el humor vítreo se equivocó y la prueba tuvo que ser desechada. El rango de muerte se sitúa entre las 7 y las 13. Demasiado amplio.

El asesino era zurdo. Lucila también. Eso despertó más sospechas. Pero a la vez, dijeron que el asesino debía pesar más que lo que pesaba Lucila.

Esa mañana llovía y no se encontraron huellas de alguien que hubiera entrado del exterior. Eso complicaba a… Lucila. Que declaró que a través de la ventana del dormitorio de Solange, ingresaba algún obrero de vez en cuando a la obra lindera. Y que ella le había advertido a su amiga que era peligroso. Pero que Sol le contestaba que era de confianza el hombre. Lucila también declaró que el hombre le mandaba mensajes invitándola a salir a Sol. Todo quedó en una eterna duda.

Los peritos dieron vuelta el cadaver de Solange antes de que entrara Lucila al dormitorio. Pero Lucila declaró que la primera vez que la vió, Sol estaba boca abajo. Quizá lo imaginó, por las palabras del novio de Sol, que fue el que la vió efectivamente. Más dudas en la investigación.

Lucila sostiene que en la reconstrucción del hecho fue obligada por el fiscal a ahorcar a un policía con un cable del piso, según instrucciones rigurosas. Solo pudieron comprobar que era zurda. De dónde salió el cable, que estaba en el piso? No es común tener un cable tirado en el piso de un dormitorio, no? Habrá salido de la obra de al lado? Abonando la teoría de Lucila.

La única que nunca dudó de que la asesina de su hija fue Lucila, fue la mamá de Sol. Seguro que su familia también. Lo real es que, a pesar de las sospechas, Lucila fue absuelta.

Se fue a vivir a Barcelona y aun hoy sostiene su inocencia y su angustia por su amiga asesinada. Culpable o no, imagino que será un recuerdo que la acompaña en cada día del amigo.

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