Ser Argentino. Todo sobre Argentina

Una experiencia argentina en Aruba

Ché Bar es el sueño de una familia que, hace 30 años, emigró a Aruba con una valija llena de ilusiones. Te contamos su historia.

Ser un inmigrante nunca es fácil. A fuerza de trabajo y esfuerzo, esta familia pudo hacer su camino en Aruba. Allí, fundaron un restaurante que podría estar situado en cualquier esquina de Buenos Aires. Le damos la palabra a Juan, que nos cuenta cómo comenzó la historia de Ché Bar.

En primera persona

Tal vez no sea más que otra historia semejante a la de muchos inmigrantes que llenaron sus valijas con muchas ilusiones.

La nuestra empezó siendo muy populosa, porque mi papá emprendió solo su viaje a la isla un 3 de enero de 1990, a fin de conseguir casa y escuela, dado que el 7 de febrero de ese mismo año ya estábamos mi mamá, mis dos hermanos y mis abuelos maternos radicados en Aruba.

Mi papá era contador público, pero conseguir un trabajo de ese tipo era imposible, básicamente, porque no hablaba holandés. Por ello, consiguió comenzar a trabajar en la playa alquilando colchonetas y tratando de vender algún paseo de catamarán, buceo, paracaídas, etc., a los turistas, con un inglés muy pobre. Al tiempo su inglés comenzó a mejorar ostensiblemente (la necesidad obliga) y, a través de la compañía de deportes acuáticos Pelican Watersports (dirigida también por un argentino), consiguió ubicarse en uno de los hoteles dentro de una oficina abierta al público. Así comenzó a hacerse muy conocido y un buen vendedor, y nosotros tres lo ayudábamos casi todas las tardes a recoger las colchonetas y, de paso, a conversar con los turistas, lo cual nos permitió comenzar hablar inglés desde muy chiquitos. De más está decir que aprendimos hablar papiamento y también holandés.

Cuando terminamos la secundaria, mi hermana y yo fuimos a USA a estudiar a UNCG en Carolina del Norte (2002-2006) y luego yo seguí en Tampa terminando mi postgrado en Finanzas y Administración de Empresas. Por su lado, mi hermana Sabrina se fue a Holanda donde se graduó en Psicología. Mi otro hermano, Santiago, que también es socio en Ché Bar, también fue a UNCG (2006-2010) y luego se graduó en Criminalística en Orlando.

Nace Ché Bar

Cuando volvíamos en nuestras vacaciones de la facultad, ayudábamos a nuestros padres que, para ese entonces, tenían el único Bagel Shop en Aruba como también la fábrica/panadería que producía los bagels. Luego, mi padre comenzó con su propia agencia inmobiliaria Aruba Brokers y mi madre con la venta de ropa de cuero que importaba desde Argentina, hasta que surgió la posibilidad de abrir Ché Bar (2013). Inicialmente como un bar y, de a poco, le fuimos añadiendo una pequeña parrilla.

Una madrugada de abril 2015 nos llamaron avisándonos que nuestro Ché Bar estaba completamente en llamas. De más está decir que perdimos todo y que el seguro no cubría los daños completamente. De todas maneras, con la ayuda del dueño del edificio, reconstruimos el bar. Tardamos 3 meses, pero logramos hacerlo más grande y mucho más bonito. Finalmente, en el 2015, nuestra madre se unió a nuestra operación como manager de operaciones y así pudimos incorporar también desayuno a nuestro menú, donde, entre otras cosas, ofrecemos panqueques de banana con dulce de leche. Hace unos años empezamos a importar la cerveza Quilmes a la isla, y también tapas de empanadas de La Salteña, para así ofrecer una experiencia auténtica argentina.

Una experiencia argentina

Alguna de los platos típicos que servimos: chorizo, morcilla, empanadas, milanesas napolitanas y a caballo, entraña, tira de asado, flan y panqueques con dulce de leche, y también producimos nuestro propio chimichurri, votado como el mejor en la isla. Durante los últimos años, al querer atraer a un mercado más amplio, hemos ido diversificando las opciones en el menú y hemos incluido otros platos latinoamericanos, como también hamburguesas, sándwiches, platos vegetarianos, etc.

Honestamente, la gente nos llena de emoción cuando se van tan contentos y felices de haber comido en un lugar que bien podría estar en cualquier esquina de Buenos Aires.

Mi papá, Carlos y yo, también tenemos una agencia inmobiliaria, donde principalmente nos enfocamos en el extranjero que quiere invertir en la isla, sea ya en una casa o condominio, o abriendo un negocio o actividad comercial.

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