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Una chaqueta de etiquetas

Con ese objeto le rindió homenaje una danesa a un enólogo mendocino. La europea estaba enamorada de los vinos y las etiquetas de Privado.

El vino despierta gustos y pasiones que muchos desconocían. Un fanático de una determinada bodega o varietal puede, en ocasiones, llegar a hacer las cosas más inusitadas. Ese es el caso de una joven danesa, quien se hizo hacer una chaqueta (o campera) uniendo las etiquetas de la línea Privado, de la bodega de Jorge Rubio. El enólogo mendocino tuvo la innovadora idea de diseñar sus etiquetas en cuero. Esto se juntó con el fanatismo y la ocurrencia de la europea, quien no dudó en confeccionarse una prenda que rompe esquemas.

Un proyecto familiar

A principios de los 2000, Jorge se convirtió en uno de los primeros enólogos en realizar sus propios vinos. Es que, hasta el momento, los enólogos solían trabajar para bodegas que funcionaban como empresas, siendo ellos unos simple empleados del proyecto de otro. Sin embargo, Rubio comenzó con la primera de sus marcas: Finca Gabriel. El nombre tiene que ver con su suegro viticultor, quien le cedió los viñedos donde cultivan las uvas propias. Ya desde ese momento se veía el trabajo dedicado a las etiquetas. Esta línea de vinos tiene una etiqueta de cartón con un lacito. Junto a su mujer, Piky, empezaron cortando los cartones y anudándolos uno por uno.

Los inicios para Jorge Rubio y su familia fueron muy complicados. Sin embargo, se mantuvieron en pie impulsados por la enorme satisfacción de hacer lo que les gustaba. Contaron con ayuda: alquilaron una pequeña bodega para lograr su primera elaboración; sus colegas enólogos y conocidos les prestaron las bombas, los caños y las mangueras que les hacían falta, y así sacaron sus primeras 20 cajas a la venta.

En el año 2006 compraron 7 hectáreas ubicadas en Ruta 143 N y Calle F, en el 2009 hicieron la primera elaboración ya en su propia bodega. Fue el primer gran logro, el que les dio la pauta de que habían comenzado un crecimiento que podía ser sostenido a lo largo del tiempo. Contaban con una nave de 30 vasijas y dos pequeñas oficinas. Hoy ya tienen cinco naves, 90 vasijas de distinta capacidad, una sala de recepción, oficinas, sala de reunión, sala de degustación, una cava para almacenar 1.500 barricas, fábrica de espumantes, salón de eventos y una fábrica de cognac.

Etiquetas como abrigo

Jorge Rubio y su familia viven en su casa, al lado de la bodega familiar, en General Alvear, 280 kilómetros al este de la Ciudad de Mendoza. Desde allí, el enólogo mendocino recordó que, en el año 2007, se concretó su primera exportación de vinos, después haber comenzado con la venta de algunas pocas botellas. Había llegado el momento de cruzar el charco y el destino fue Dinamarca. Evidentemente, los vinos de la familia Rubio gustaron, y mucho, en ese país. Es que, ya en 2017, se realizó un wine shop Copenhague. Los vinos de Jorge llevaban 10 años de instalación en ese mercado. Como parte del evento, se realizó una degustación y allí se presentó una joven, luciendo un saco realizado con las etiquetas de cuero del vino Privado. La mujer había seleccionado más de 400 etiquetas, que son elaboradas en cuero, y con el método patchwork se había armado un abrigo.

Definitivamente, el vino despierta las ocurrencias más sorprendentes. La pasión por su sabor y las sensaciones que despiertan determinadas características de una botella están a la vista.

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