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Un whisky 100 por ciento patagónico

En Lago Puelo, en 2011, nació La Alazana, el primer whisky single malt de la Argentina.

En el paraje Las Golondrinas, en Lago Puelo, provincia del Chubut, nació en 2011 el primer whisky single malt argentino. La iniciativa fue de parte de la familia Serenelli –Néstor y Lila–, que creó La Alazana, la primera destilería de este tipo de bebida en el país.

Se trata de un producto único, que cuenta con el título de ser pionero en el cultivo de variedades de cebada exclusiva para whisky para tener. además. una bebida de este tipo 100 por ciento patagónica, dado que también producen la bebida con cebada importada desde Escocia.

El proyecto de la destilería no se trata de un simple impulso o de un "sacarse las ganas" por parte de los emprendedores, sino que ambos se capacitaron para que la oferta sea de calidad y viajaron a Escocia para capacitarse. Lila Serenelli, por su parte, realizó un Ciencia de la Elaboración y Destilación en la universidad Heriot-Watt, la octava universidad más antigua del Reino Unido, ubicada en Edimburgo.

Volviendo a nuestra tierra, todo lo que rodea a la destilería hace que el producto sea único.

El bosque patagónico y sus paisajes, el agua utilizada, que proviene del deshielo cordillerano es de una pureza inigualable y el microclima del valle del cerro Piltriquitrón, en El Bolsón, Río Negro, que asegura una larga y suave maduración le agregan valor al producto de La Alazana.

Cuentan los pioneros del whisky patagónico que el proceso de doble destilación es realizado en alambiques de cobre de diseño y construcción propia, al tiempo que es madurado en barricas especiales de roble americano y francés: de ex bourbon, jerez, cognac y vino.

Reconocimiento internacional

Además de ganar popularidad en nuestro país no solo por ser los pioneros del whisky single malt, sino también por su calidad, La Alazana ha conseguido reconocimiento internacional.

En 2015, los productores obtuvieron con su whisky la medalla de oro de la asociación Scottish Craft Distillers en Escocia (que en 2018 cambió su nombre a Scottish Distillers Association).

Tres años más tarde, el whisky producido en La Alazana obtuvo otra medalla de oro en Bulgaria.

Actualmente, la planta tiene capacidad para elaborar un poco más de cien barricas por año y, el objetivo es vender whisky con no menos de 8 años de añejamiento, en lo posible 10.

Pero, entonces, ¿no había antes whisky producido en Argentina?

Sí, hay otros whiskys argentinos, pero el de la Alazana es un single malt y ese es el valor agregado que lo convirtió en el primero de esa variedad. La mayoría de los whiskys producidos en el país son "blends".

¿Qué significa esto? El “blend” se elabora mezclando destilados varios destilados y además son típicamente una mezcla de malta y granos como trigo o maíz. El single malt, por su parte, es únicamente elaborado con malta y es destilado por un único productor en un único lugar, y ese es el rasgo distintivo del producto realizado en Chubut.

Pioneros e inspiradores

Los Serenelli, además de ser los primeros en haber creado una destilería de single malt en la Argentina, llevaron a otros productores a impulsar emprendimientos similares.

Uno de esos casos es el de Carlos Mignone, de Luján, que en 2015, tras conocer a Néstor Serenelli, dio el puntapié inicial de EM&C, que lanzó al mercado su primera edición en octubre del año pasado con un whisky añejado por tres años. Los planes de este emprendedor es trasladar la destilería a la Patagonia, más precisamente a Bariloche.

A menos de veinte kilómetros de allí, en Dina Huapi, nació Madoc, un whisky single malt en honor al príncipe galés que –según dicen– llegó al norte de América más de 300 años antes que lo hiciera Cristóbal Colón, en una expedición a través del Océano Atlántico. Los inicios de Madoc también se remontan a 2015 y, en 2018 obtuvo medalla de plata en la San Francisco World Spirits Competition, una competencia de "bebidas espirituosas" estadounidense.

 

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