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Torta integral de algarroba

Sinceramente, no hay mucho que explicar; solo que la cociné menos de lo que pedía la receta, y en vez de quedar crocante, quedó una masa suave. Me gustó!!!

Por Sandra Casas Cano

 

¿Como están? ¿Probaron alguna receta? ¿Salió?

La verdad, es que estuve comiendo mucho últimamente y pensé que hacer algo más sanito no venía nada mal.

Esta torta es muuuyyyyy simple. La enseñaron en un curso de comida naturista al que asistí. Manos a la obra.

Sinceramente, no hay mucho que explicar; solo que la cociné menos de lo que pedía la receta, y en vez de quedar crocante, quedó una masa suave. Me gustó!!!

Voy a sacar de mi cabeza que lo muy sano no tiene tanto sabor. Tendré que buscar recetas veganas o sanitas también!!! Lo prometo.

Ingredientes:

Procedimiento:

  1. Mezclar bien los secos. Incorporar el huevo, esencia y aceite, previamente batidos.
  2. Cocinar en placa de 20 x 20, aceitada y enharinada, en horno suave, hasta que al pinchar un con un palito de brochete, éste salga limpio.

Jajaj. Ya se que los tengo cansados con esa frase!!!

¿Sabías qué es la algarroba?

Releyendo la receta, me di cuenta de que no hablamos del ingrediente principal: la harina de algarroba. Y la verdad es que no es algo tan conocido, merece investigar un poco y contarles de qué se trata. Para empezar, como su nombre indica, es el fruto del algarrobo, específicamente, una vaina, es una legumbre. Crece en la zona del Mediterráneo y para hacer la harina, es necesario quitar las semillas de la vaina, luego tostarlas para recién entonces molerlas. Su color es pardo, amarronado y tiene un sabor ligeramente dulce. Se usa mucho en preparaciones de pastelería y reemplaza perfectamente al cacao o chocolate. Es ideal para las personas que tienen alergias a esos productos. Otro punto importante de la harina de algarroba es que no contiene gluten, lo que la transforma en un producto apto para celíacos, personas con sensibilidad al gluten o para quienes pretenden reducir su consumo por diversas causas. Combina perfectamente con frutos secos, esencia de vainilla, mermeladas y dulces, cítricos . A mi me encantan, en realidad, me pierden! los alfajorcitos de algarroba y dulce de leche. Salvan cualquier tarde de café.

¿Qué me cuentan de sus propiedades?

Además de ser muy, muy rica, como les dije al principio, la usé para hacer una receta más saludable porque ya venía cocinando demasiado y sin pensar en la calidad (para la salud) de los ingredientes. En mi lectura de investigación, también quise aprender un poco sobre los beneficios de esta harina tan particular y resulta que me encontré con gratas sorpresas:

Ayuda a controlar el peso: es prácticamente nula en grasas y, por lo tanto, las preparaciones elaboradas con ella aportan menos calorías que si llevaran cacao como ingrediente. 

Es una buena fuente de hierro: este mineral tan importante e indispensable en nuestra dieta para tener un buen rendimiento físico y mental y producir glóbulos rojos.

Contiene calcio de calidad: el calcio presente en la harina de algarroba se aprovecha mejor que el de otras fuentes vegetales.

Colabora y favorece la a reducir el colesterol: la fibra soluble de esta legumbre capta el colesterol e inhibe parcialmente su absorción. Como consecuencia, el colesterol no pasa a la sangre y es eliminado. 

Sus fibras ayudan a mejorar la flora intestinal fermentativa. Además, favorece la curación de infecciones y problemas gastrointestinales.

Efecto antioxidante: La harina de algarroba contiene polifenoles que ayudan a reducir el daño oxidativo y a mantener las células sanas. Por eso, entre otras cosas, ayuda a prevenir los efectos del envejecimiento prematuro.

 

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