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Se llama sopa paraguaya, pero no es sopa

Es uno de los platos típicos presente en todas las fiestas misioneras. La sopa paraguaya, ideal para comerla caliente o fría.

La sopa paraguaya no es realmente una sopa, es una especie de bizcochuelo salado hecho con harina de maíz. Su origen se remonta a la influencia de los jesuitas en la comida del pueblo guaraní. Por eso, es un plato tradicional que trasciende fronteras y pertenece tanto a la gastronomía paraguaya como a la misionera.

Los guaraníes acostumbraban a consumir comidas pastosas elaboradas con harina de maíz o mandioca. Las envolvían en hojas de güembé o banana y las cocinaban entre ceniza caliente. Con el tiempo se introdujo el queso, los huevos y la leche, dentro de la receta original.

La sopa paraguaya se come de varias formas: caliente, como almuerzo o guarnición. También, es muy rica fría. Es ideal para cortar en cuadraditos pequeños y servir como picada cuando el hambre ataca.

Ingredientes (para una fuente grande)

Preparación

  1. Cortar las cebollas en tiras finas y rehogarlas en un poco de aceite. Que no lleguen a ponerse transparentes del todo, sino desaparecerán dentro de la sopa.
  2. Batir en un bol los huevos. Una vez que estén unidos, agregar la leche. Seguir batiendo.
  3. Incorporar la harina de maíz, unir con batidor hasta que esté completamente integrada. Es fácil y no quedarán grumos.
  4. Incorporar las cebollas rehogadas y salpimentar.
  5. Agregar el queso, cortado en cubitos, y unir bien sin que se rompa (quizás es mejor hacerla con cuchara en esta parte).
  6. Colocar la preparación en una fuente apta para horno apenas untada con aceite.
  7. Llevar a horno moderado unos 30 minutos o hasta que veas la sopa paraguaya dorada por arriba.
  8. Dejar entibiar y cortar en cuadrados.
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