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Recetas típicas: goulash a la santafesina

El goulash es un plato típico de Hungría. En un pueblo de Santa Fe lo hacen riquísimo, pero siguiendo una receta alemana.

Humboldt es uno de esos prósperos poblados del interior de Santa Fe. Ya por su propio nombre, se intuye que en estos pagos hay marcas de la inmigración europea. En este caso, es alemana. Toda la zona de Humboldt, con Esperanza a la cabeza, fue colonizada por germanos, cuyo linaje aún se rastrea en estos argentinos de pueblo. Sus costumbres permanecen en varios aspectos, uno de ellos, el culinario. Hay una comida que no es alemana, pero sí constituye, hace mucho tiempo, uno de los principales platos de la cocina de aquel país. Estamos hablando del goulash, originario de Hungría. Tan rico preparan el goulash en Humboldt que, desde hace unos años, en el pueblo se animaron a hacer una Fiesta regional denominada “Gran Goulash”. Es un éxito. Se acercan desde todos lados a degustar esta exquisitez.

Como en realidad es un plato bien familiar, averiguamos en Humboldt una receta de goulash. Si te le animás, te dejamos los ingredientes y cómo prepararlo. Es una receta cocinada a fuego lento, con una salsa bien especiada. Su base es de carne, cebollas y pimentón, por lo que podemos decir que es un plato de origen humilde. Lo tradicional es utilizar cortes típicos de carne vacuna. De hecho, prepararlo es muy económico ya que se utiliza carne de segunda, es decir cortes baratos como el roast beef o la carnaza. El gran secreto del goulash es el tiempo de cocción, que puede durar entre dos horas y dos horas y media, y es lo que hace que estas carnes terminen resultando de una ternura exquisita.

Igualmente, no hay que asustarse por el tiempo de cocción, ya que una vez puestos los ingredientes en la olla, basta con echarles una miradita y revolver cada tanto. Con toda certeza, el resultado vale la espera.

Ingredientes

Preparación

A la carne le vamos a sacar toda la grasa que podamos y la vamos a cortar en pequeños cuadraditos. Cortamos toda la carne y la salamos (esto es muy importante).

Luego picamos la cebolla o la cortamos muy pequeñita. Un consejo: tratemos de usar cebolla buenas (que no estén blandas o tengan mal olor) ya que la mitad de la receta consiste en la cebolla.

Una vez que tenemos cebolla y carne preparadas, vamos al fuego. Colocamos una olla grande y rehogamos con muy poco aceite la cebolla hasta que este casi transparente. Mientras la cebolla se va cocinando, le agregamos unas pizcas de sal o una cucharada de azúcar para que saque todo su jugo.

Luego agregamos la carne que previamente habíamos salado por la misma razón, para que dé todo su jugo. Cocinamos la carne hasta que se selle (se dore) y agregamos agua caliente hasta tapar el contenido de la olla. Ahí mismo agregamos unas hojitas de laurel.

Dejamos cocinar hasta que evapore el agua. Una vez que vemos que está casi toda evaporada, agregamos más agua y ahora sí: la páprika o pimentón, pimienta y el vaso de vino. Vamos a ver que nuestra preparación toma un color rojizo. En este punto podemos agregar el tomate, lo que hará la preparación más suave, y aún más rojiza. También es útil usarlo si nos excedimos con el pimentón.

Dejamos nuevamente cocinar y vamos rellenando con agua a medida que se va secando la preparación. Cuando probamos la carne y está tierna, ya podemos dejar de agregar agua. Solo dejamos que se evapore hasta que quede reducida a una salsita.

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