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Para este frio, un rico licor de te

Un licor muy personal, para que prueben los amantes del te. ¡Ideal para este frio!

Por Laura Imaz

 

Hace un tiempo un amigo chef (¡que ahora vive en Corea!), me envió una foto de una página de un libro heredado, que había llamado su atención. ¿Por qué? ¡Porque era una receta con te!

Me contó que nunca lo había preparado y que confiaba en mí, para experimentar... jejejeje... a mi juego me llamaron...

Ingredientes

Preparación

  1. En un frasco de vidrio coloca el te con el alcohol y deja reposar por 6 días; pasado ese tiempo , prepara un almíbar con el agua y el azúcar , puedes aromatizar con una barra de vainilla.
  2. Filtra el te y agrega ese líquido en el almíbar frio.

Desde que la recibí, la preparé varias veces, aunque en menores cantidades (medio litro) y la he usado en incontables aventuras culinarias (no sé cocinar... ajajja). ¡Desde remojar pasas para un humilde budín de pan, hasta perfumar el vaso donde sirvo un Martini!

Quien hace y me cuenta en dónde y cómo lo aplicaron?

Gracias. Y... hasta la próxima taza (¡o copita! ¡Hic!)

¿Qué es un licor?

Me pareció muy interesante investigar un poco sobre el tema, ya que lo mío es el té, pero ésta vez me animé a probar algo distinto. Busqué bastante información, hasta que di con el Larousse de cocina y encontré muchos datos valiosos que quisiera compartir aquí, con ustedes

 

Bebida alcohólica obtenida mediante una mezcla de alcohol y aguar­diente con aromatizantes, que se bebe pura al final de la comida, como digestivo, o a veces alargada con agua como aperitivo, o que entra en la composición de algunos cócteles como aditivo aromático (el Controy en el margarita, por ejemplo). El índice de alcohol varía de 15 a 55% Vol., pero la media es de 40% Vol., aunque el licor, por el hecho de ser dulce (de 100 a 250 g de azúcar por litro), parece menos fuerte. Los licores se utilizan en confitería y en pastelería.

Las preparaciones medievales, a base de vino, miel, flores, hierbas y raíces, las elaboraban los monjes con finalidades terapéuticas.

Todos los licores utilizan como materias primas aguardiente o alcohol neutro de 96% Vol., una sustancia aromática (fruto, planta, semilla o esencia) y almíbar (y a veces miel). La elaboración se puede efectuar mediante destilación o infusión (cuando un fruto o una planta no soportan este tratamiento) o también con la adición de esencia en alcohol.

Para elaborar los licores de frutos (cherry, curaçao, marrasquino), las bayas o pieles comienzan macerándose en alcohol, y luego se trasiega y destila el líquido dos veces. La preparación de los licores de plantas (chartreuse, galliano, peppermint) es más larga. Un solo alcohol necesita varios alcoholatos, y éstos se ponen a envejecer por separado en barricas de roble. Después se mezclan, se añade azúcar (o miel), se filtran y se embotellan. En los licores de semillas (sambuca, drambuie, kummel), el espíritu se obtiene por maceración de las semillas en un alcohol. Se añade un jarabe concentrado y luego se mezcla y se filtra. Cabe señalar que cuando el contenido en azúcar de un licor es superior a 250 g por litro se suele hablar de crema (cre­ma de casis, crema de cacao, crema de menta, etc.).

Se pueden elaborar licores sin necesidad de un alambique o de un equipamiento especial. Así se realizan licores a base de frutos (ratafías) mediante infusión o maceración en un alcohol. El filtrado es importante, así como el encolado, a veces necesario, para obtener un líquido limpio. Se puede colorear con productos naturales (caramelo, té, jugo de cereza, verde de espinaca). Los licores caseros mejoran con el paso del tiempo cuando se ponen a envejecer al abrigo de la luz y de la humedad, en jarras de cerámica. https://laroussecocina.mx/palabra/licor/

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