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Maultasche y cuaresma 

Maultasche. Un plato alemán y una historia relacionada con la cuaresma. 

En Santa Fe hay una gran población católica. Y, por estos días, comienza un periodo muy particular para los fieles: la cuaresma. Esos cuarenta días en que el cristiano se prepara para el fin de semana más importante del año. Se hace emulando lo que hizo Jesús antes de su Calvario. 

Maultasche es un plato característico de la gastronomía alemana. Es típico de la región de Suabia (Alemania), y muy popular y altamente valorado en la cocina de ese país. En alemán significa literalmente bolsillo de morro. Llegó a Argentina, y se encuentra todavía en pueblos del interior santafesino, gracias a la llegada de los sufridos alemanes del Volga.  

Y usted, lector, pensará: ¿qué tiene que ver la cuaresma con un rico plato alemán? Ahí vamos. 

Sobre el origen del Maultasche existen varias versiones. Una de las más particulares viene de un monasterio cisterciense denominado Monasterio de Maulbronn (de aquí puede provenir Maultasche). 

Y aquí volvemos a la cuaresma. Actualmente, la tradición católica es no comer carne los viernes de este tiempo. Pero, en otros tiempos, el mandato era no consumirla durante los cuarenta días. Esta leyenda alemana dice que, en la época de Cuaresma, en aquel monasterio ocultaban la carne entre capas de pasta, dando origen al plato (bolsillos de Maul). Los monjes denominaban a este plato de forma coloquial Herrgottsbscheißerle". Sería algo así como un engaño a Dios. Como si tal cosa fuera posible. 

Otras fuentes sostienen que en las familias de Suabia era costumbre comer este plato el Jueves Santo, pero solo con hierbas. Con el correr de los años le habrían ido introduciendo carne picada a escondidas para hacer más llevaderos los ayunos de la Cuaresma. 

Otros dicen que esta comida proviene de los ravioli y tortellini, o también de un plato chino denominado Jiaozi. 

Ingredientes 

Preparación 

Usar harina 0000, huevos, una pizca de sal y agua en cantidad suficiente como para lograr una masa parecida a la de los fideos caseros. Cuentan las abuelas alemanas que el secreto es darle una buena amasada hasta que quede bien firme. Dejar descansar. Estirar la masa, cortar rectángulos y rellenarlos con ricota, pasas de uva y una cucharadita de azúcar, y cerrarlos como si fueran piroks. Apretar bien los bordes para que no se abran durante la cocción. 

Una vez cocidos, colocar en una fuente, agregarle crema de leche casera y pan en dados y cebolla, fritos. 

Y a disfrutar de esta manjar bien alemán del Volga. Se recomienda acompañarlo con leche. 

Como verán, el origen del plato es sumamente humilde pero de un sabor y aroma únicos.  

Nuestras abuelas llevaron la receta de Alemania a las aldeas fundadas a orillas del río Volga, en Rusia. Aquel fue un terrible periodo de la historia de este pueblo alemán. En su periplo, estos trajeron consigo la receta a las colonias y aldeas que erigieron aquí. En argentina, y en Santa Fe. 

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