Ser Argentino. Todo sobre Argentina

La verdad de la milanesa

En Argentina, todo lo que se pueda hacer milanesa lo convertimos en tal. Una delicia para nuestro paladar y una alegría para nuestro corazón. En esta nota te contamos su verdad…

“La verdad de la milanesa” es un refrán que usamos en todo el territorio argentino. Se utiliza para expresar una verdad irrefutable, una realidad con prueba empírica. En esta nota develamos que la verdad de la milanesa es la siguiente: todo se puede hacer milanesa. ¡Hasta las naranjas! Porque en diferentes partes del país tenemos diferentes recetas y secretos para convertir lo que sea, en esta receta. Te contamos un par de secretos para la milanesa perfecta, y un par de recetas inéditas del territorio cordobés.

Porque esta receta le pone nombre a todo lo que sea rebozado, y frito o al horno. Existen miles de posibilidades en el mundo de la milanga, varias  formas de rebozar y de cocinar. En Argentina, ella es la preferida por los chicos y los grandes. Es la deseada y admirada hasta por el chef más reconocido y gourmet. Porque es una receta popular, con aires de infancia y sabor delicioso. Para casi todo ingrediente, el proceso de rebozado es el mismo, porque es una tradición. En esta nota te contamos cómo rebozar una buena milanesa, y te ofrecemos diferentes posibilidades...

Paso a paso para un buen rebozado

Ingredientes
Comencemos
  1. El primer paso es romper en un bowl una buena cantidad de huevos, con un poquito de agua para hacerlos rendir. Al huevo mezcladito y batidito, se le agrega la cantidad de especias que se te ocurran. Hay quienes lo preparan con provenzal y hay quienes solo le ponen sal y pimienta. Pero dejan las especias para el polvo del rebozado. Vos elegís, porque el mundo de la milanesa, en realidad, es un mundo que tiene varias verdades. 
  2. El segundo paso es hacer la preparación con la que vamos a empanar la milanesa que decidamos hacer. Puede ser de pollo, de carne, de berenjena, y miles de posibilidades más que ya te vamos a contar. Lo ideal es hacer esta mezcla en un plato playo o en un recipiente que cuente con una superficie lo suficientemente amplia como para empanar los pedazos de comida que convertiremos en milanesa. Este preparado puede llevar pan rallado, polenta, avena, harina, semillas y especias. Todo junto o un solo cereal que sirva para el rebozado. Las especias y las semillas las elegís vos. 
  3. El tercer paso es el más divertido: elegir de qué vamos a hacer las milanesas. Acá te damos un listado y un par de tips. Vos elegís.

Milanesas tradicionales

Los cortes especiales para esta receta son bola de lomo, peceto, cuadril o pulpa. Para preparar una buena milanga, es mejor asegurarte de quitarle toda la grasa y de ablandarla con un par de golpes antes de rebozarla. 

Otro clásico argentino. Para tiempos de crisis, la de pollo es la más fiel. Para milanesas más sequitas, podés usar la pechuga; para que salga más jugosa, el muslo.

Las cordobesitas y de carne

¡Una bomba! Para estas hay que conseguir el hígado cortado en bifecitos y sacarle la pielcita de los bordes. Antes de rebozarlas, hay que dejarlas macerar en juguito de limón durante un par de horas. 

Igual que con las otras carnes, hay que pedir este corte en pedacitos bien finitos. Al hueso se lo dejamos, y le sacamos el caracú… lo dejamos para el puchero.

Estas son un poco más complicadas, porque bueno… el mondongo tiene sus truquitos. Hay que limpiarlo, hervirlo, y recién ahí se puede preparar en milanesa. Una vez listo, es una delicia de otro planeta. 

Las cordobesitas y vegetarianas

Son las reinas. Con los sobrantes de polenta, una vez que está durita se la corta en rectángulos a los que luego rebozamos. Una vez rebozados, los mandamos al horno o a la fritura. El tip ideal: hacer las milas de polenta a la napolitana. O sea, con quesito, tomate y orégano arriba.

Cortamos el zapaito (como le decimos acá), en shodajas y los dejamos en un colador con sal. Una vez que largan el agua los rebozamos y a la fritanga. ¡Qué delicia!

Al igual que con el zapallito, cortamos en rodajas y las dejamos en sal unas horas antes, pero no para que larguen el agua, sino para que se les vaya lo amargo. Una vez listas, las empanamos.

Esta receta es un poco más complicada… así que te la dejamos paso a paso en esta nota especial que le dedicamos a las milas de naranja.

 

Y vos… ¿ya sabés cuál es tu verdad de la milanesa?

Rating: 5.00/5.