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¿Hay azufre en el vino?

Mezclado con el vino realiza funciones antioxidantes, antisépticas, desinfectantes y depuradoras del color.

Cuando degustamos un vino, lo hacemos tomando en cuenta lo que percibimos en la evaluación a través de los sentidos. Uno de los sentidos que participan activamente es el olfato. Con él, detectamos aromas y olores. De éste modo llamamos aroma a una estimulación agradable de los nervios olfativos, y olor a una estimulación negativa.

Percibir olor a fósforo encendido puede ser tanto un indicador de que el vino no esté en el estado deseado, como levemente desagradable en nariz.

Esto se debe a la presencia de anhídrido sulfuroso en la botella.

Si bien el anhídrido sulfuroso se utiliza moderadamente para la elaboración de vinos porque evita microbios y bacterias, el uso excesivo puede causar que se produzca en ellos ese olor característico.

El anhídrido sulfuroso es un compuesto químico de azufre y oxígeno. Es el aditivo más ampliamente utilizado en vinificación, y también el más indispensable.

Mezclado con el vino en la cantidad adecuada, realiza funciones antioxidantes, antisépticas, desinfectantes y depuradoras del color, lo que convierte a esta molécula en una herramienta prácticamente imprescindible, no sólo en la elaboración de vinos, sino también en otros productos alimenticios. Sin la utilización del anhídrido sulfuroso los vinos que obtendríamos serían muy probablemente peores en color, aroma y con claras desviaciones micro biológicas.

Bodega La Azul se emplaza en Tupungato, centro del Valle de Uco, Mendoza y cuenta con viñedos propios que están a 1200 metros sobre el nivel de mar. Allí se produce un Blend Malbec - Cabernet Sauvignon con una crianza de 15 meses en barricas de roble, 70% Francés, 30 % Americano.

Es un vino que sorprende por su complejidad e intensidad. En nariz se detecta el olor a fósforo encendido al que antes hiciera referencia, aunque se siente intenso con frutos del bosque y pimienta, ensamblado con aromas a vainilla y chocolate. En boca los taninos son dulces y estructurados, de buen cuerpo, complejo, de acidez refrescante, y con un largo final.

Tomar en cuenta su añada de vinificación (2013) y su fin de guarda, nos indica la imperiosa necesidad de oxigenación.

Al dejarlo reposar unos minutos, era de esperar que el olor se transformara en aroma cumpliendo con las expectativas esperadas de ser un gran vino para probar.

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