Ser Argentino. Todo sobre Argentina

“Educando (y comprendiendo) al soberano”

¿Alguien lee las etiquetas del té? ¿Las “sugerencias de preparación” de algún producto que te guste beber?

Por Laura Imaz

 

¿Alguien lee las etiquetas? ¿Te tomás tiempo para ver las “sugerencias de preparación” de algún producto que te guste preparar para beber?

O, como buen argentino... los leés (a veces) y después los ignorás, porque sin dudas, la intuición nos acompaña y lo haremos bien ¡no importa cómo! ¡Jajajaja! Seguramente ésto último :)

Que no “te” dé lo mismo cómo preparar un té

Para ayudarte, te propongo un par de consejos básicos, que espero te ayuden mucho a la hora de prepararte un te para vos, o para que te luzcas haciéndolo frente a los tuyos. Pero para eso tengo que explicarte un par de conceptos básicos y fundamentales, acerca de elaboración.

Las sugerencias que traen inscriptas las cajas de té suelen decir “Temperatura 87°, tiempo de infusión 5 min” o “95°, reposo 3 min”.

De que habla esta genteeee??? Te habla de las dos variables que influyen para que un te sea riquísimo... ¡o un brebaje amargo que no vas a querer ni enfermo! Guácala...

Dos variables que influyen más que cualquiera

La temperatura del agua y cuánto tiempo dejas el saquito o las hebras de te, en ella son definitorias en esta compleja/sencilla empresa de hacer un buen te. Pues no dan igual, ninguna de las dos. Eso de hervir el agua, poner en una taza y distraerte (o ganar tiempo) con cualquier actividad hasta que se enfríe, y no te peles la lengua al tomar, es justamente el gran error. Preparar un té requiere más atención de la que creerías, al menos si la intención es disfrutarlo como se debe: sacando el mejor provecho de su aroma y de su sabor. Y no menos importante, lograr extraer sus propiedades (que son muchas) sin arruinarlas por desconocimiento.

Cada variedad de té tiene sus secretos

En Argentina, y en todo el mundo occidental, los tes más populares son el verde y el negro. Y aunque cualquiera supondría que se trata de dos productos bien diferenciados en su origen, nada más lejos. La diferencia está dada por el método con el que se procesan las hojas.

Ambos salen de la misma planta, pero: el verde lo elaboran con procesos que impiden la oxidación de sus hojas, (por eso es más fresco y natural, y conserva su color) y lo deshidratan hasta un 5% de humedad, para envasarlo y llegue a los consumidores. Incluso dentro de esta opción de té hay diferencias y variables: por ejemplo entre el chino y japonés. el primero se seca al horno mientras que el segundo se hierve al vapor para frenar su oxidación y así conseguir mayor gusto de la hoja.

El negro, en cambio, se elabora favoreciendo la oxidación de sus hojas (por eso cambia su color a marrón) y se deshidrata para que llegue a nosotros con apenas un 2% de humedad final.

Por estos simples hechos los tes verdes no necesitan usar agua tan caliente ni dejarlos infusionando tanto tiempo; con un par de minutos basta para hidratar las hebras y disfrutar su sabor.

Los tes negros si necesitan agua bien caliente y más tiempo en remojo para lograr la mejor expresión de su sabor.

Resumiendo: verde, temperatura mate (85° aprox ) 2 ó 3 minutos, y ya estás bebiendo una saludable y deliciosa bebida. Negro, temperatura casi hervor (95° o menos), 4 minutos y a disfrutar.

Detalles que importa y suman (o restan)

Para completar la buena preparación del té, también tendremos que prestar atención a detalles como la tetera o si lo usamos en hebras o saquitos. Con respecto al recipiente en que se lo infusiona, el material del que esté elaborado puede mantener mejor la temperatura del agua o, por el contrario, permitir que se pierda más rápidamente. Y para finalizar, los expertos aseguran que las hebras conservan mejor la calidad del té en comparación al polvo que viene en los saquitos.

Ahora que ya sabes un poco más, lucíte con estos conocimientos y preparate sin dudar (ni consultar!) los más sabrosos tecitos.

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