Ser Argentino. Todo sobre Argentina

Desierto que sacia la sed

Suelos áridos, ricos en minerales, sol y viento, permiten poner en la botella un producto singular y diferente.

Un país vasto en extensiones y riquezas, donde suelos dúctiles muestran las amplias posibilidades de producción. Zonas que se muestran yertas a primera vista, expresan vida desde su interior y las simientes de las vides acostumbradas a suelos ralos brotan en el desierto pampeano.

Desde el sudoeste de la provincia de La Pampa Argentina, en los suelos del Alto Valle del Río Colorado, dentro de los límites de la Patagonia emerge como un oasis entre yacimientos petrolíferos y gasíferos, entre explotaciones de yeso y bentonita, Bodega del Desierto.

Lugar donde la mención de las alturas no reviste mayor importancia, con viñedos que se encuentran a 330 msnm, y sí un suelo árido y aluvional, rico en minerales junto a la combinación poderosa e interminable de el sol y el viento.

Uvas que expresan singularidad y carácter permitiendo conocer vinos con grandes matices de la gran paleta que posee Argentina.

 

Una aventura que comenzó en el 2001 con las primeras plantaciones de vides y que en pocos años muestran un desarrollo con gran potencial.

La cosecha 2013 entregó grandes vinos en todo el país y aquí no fue la excepción.

 

Desierto 25, un blend compuesto con 40% de Cabernet Franc, 40% de Malbec y 20% de Merlot expresa el equilibrio que se produce entre el clima, la tierra y los expertos que lo producen.

 

                               

 

Nueve lunas después de reposar en barricas de roble francés y americano fue fraccionado y embotellado al año siguiente. Hoy con siete años en botella encontramos un vino que expresa misterio y calidad.

 Rojos brillantes y muy vivaces bailan en la copa permitiendo que su tono se exhiba de modo audaz y comience a seducir nuestros sentidos.

En un primer acercamiento olfativo podemos advertir que necesitaremos disponer de tiempo para apreciar sus atributos, se asomará de a poco. El equilibrio de aromas no permite que alguno se destaque sobre otro. El Cabernet Franc ha aportado la estructura sobre la que se construye el andamiaje, el Malbec sus colores y flores y el Merlot la elegancia que amalgama los aromas.

La untuosidad con la que se desliza entre paladar y lengua no es agredida por los taninos que aunque bien presentes, se muestran redondos, agradables y armónicos. El recuerdo que deja en boca es muy grato, el picor de las pimientas con el dulzor de las frutas negras cocidas, la acidez que expresa vida en convivencia con alcohol casi imperceptible, la moca y el tabaco, son muestras de un gran logro enológico.

Un placer aparte es apreciar los aromas a copa vacía en donde vainillas, chocolate y rosas completan una experiencia única.

 

¿Vinos en La Pampa? ¡Sí! Y muy feliz de que así sea.

Rating: 4.50/5.