Ser Argentino. Todo sobre Argentina

Comidas tradicionales y descomunales de nuestro país, no aptas para impresionables

Aves enormes y salvajes, sangre fresca, huevos descomunales y cabezas enteras: esta primera lista de comidas tradicionales es descomunal

El campo argentino es muy variado a la hora de hablar de tradiciones. Diversas costumbres y diferentes modos pueden coexistir dentro de una misma provincia y a pocos kilómetros de distancia. Los platos y las formas de cocinarlos son un fiel reflejo de esta heterogeneidad cultural, pero, sobre todo, demuestran la autenticidad de los locales a la hora de recurrir a los alimentos que tienen a mano.

 

Ñandú o choique pampeano, hasta los huevos

Los boleadores de choiques de La Pampa asan, cocen, hacen guiso o fiambre, con casi todas las partes del ave de corral más grande del continente. El alón, la picana (carne de la grupa) y el ventrículo o estómago de estos primos de las avestruces son las presas preferentes. El estómago, por ejemplo, es despojado de su membrana interna coriácea (a la cual llaman los campesinos cáscara) y es hervido o asado. Esto puede ser una costumbre impresionante, pero en el campo pampeano es entendido como un lujoso manjar.

Los huevos del ñandú son enormes y equivalen a casi media docena de los de gallina. En los lugares donde crían choiques es muy común ver estos enormes huevos en los desayunos. Las preparaciones más originales son el huevo asado y el frito con grasa y cebolla. Para asar parejo el huevo, la técnica requiere de un agujero por extremidad y un palo o fierro que lo atraviese. Se acerca el huevo al fuego, se gira lentamente y al cabo de unos minutos, la nutritiva vianda está hecha. 

 

Cabeza de vaca guateada

En Paraguay y en todas las provincias del noreste argentino es una costumbre comer la cabeza de la vaca enterrada con brasas y condimentos surtidos. La preparación requiere de mucha paciencia, ya que lleva entre diez y doce horas. 

El primer paso consiste en descuerar la cabeza de la vaca; luego hay que adobarla con ajo picado, orégano, sal (a gusto) y ají molido; tras el adobado la cabeza es envuelta en una tela húmeda (preferentemente lona de arpillera mojada en agua) y así se introduce en un hoyo practicado en el suelo de tierra o de arena. En éste se ponen brasas encendidas y sobre las mismas unas latas, donde irá apoyada la cabeza; sobre la cabeza van otras latas y encima más brasas. Tras todo esto, el hoyo es tapado con barro y cenizas dejando cocinar la cabeza. 

Si bien a la hora de guatear, la cabeza de vaca es la más tradicional, el animal queda a libre elección del cocinero. 

 

Ñachi, o la gelatina más polémica de la Patagonia

La región patagónica, y sobretodo la araucana, mantiene intacta muchas de las costumbres ancestrales de la nación mapuche. Las provincias de Neuquén, Río Negro, Chubut y el norte de Santa Cruz conservan, en algunos de sus vastos campos, las comidas que mapuches y tehuelches ingieren en ocasiones especiales.

El ñachi o ñache es una comida festiva de este pueblo originario y es más consumida en Chile, pero en las mencionadas provincias también se prepara. El gelatinoso plato consiste en sangre fresca de animal y diversos aliños como cebolla, ajo, cilantro picado fino, merquén y limón.

La preparación comienza cuando se mata un cordero o un chivito para un asado u otra ocasión semejante. La sangre del animal recién degollado es recogida en un recipiente que ya contiene cilantro, merquén o algún otro aliño picante y sal. Luego se revuelve el mejunje y se le agrega jugo de limón. Cuando la sangre se coagula, se corta en cuadritos y se sirve en pan como una entrada. 

 

Si la curiosidad es más fuerte que la impresión, te recomendamos ver nuestra segunda nota sobre los platos descomunales de la tradición argentina.

 

Rating: 0/5.