Casa Yagüe es mucho más que una bodega: es el proyecto de vida de una familia. Todo comenzó en el año 2004, cuando Marcelo Yagüe, Patricia Ferrari y sus hijas decidieron iniciar un camino que sería difícil, pero nunca imposible. Hoy, son propietarios de la segunda bodega más austral del mundo –y de cultivo totalmente orgánico–, que también posee un restaurante, una huerta y una casa de huéspedes.
Pero todo empezó poco a poco. La familia sabía que quería vivir y crecer en un entorno natural privilegiado y, para hacerlo, eligieron el valle de Trevelin, justo al lado del Parque Nacional Los Alerces. Rodeado de montañas y a orillas del río Futaleufú comenzó este sueño, que fue construyéndose en etapas.
Ellos mismos se dieron a la tarea de poblar de plantas y árboles el espacio, construir las casas y crear el viñedo. El clima patagónico, con sus vientos y heladas, no hizo las cosas fáciles, pero ellos siguieron intentando hasta conseguir el jardín del que hoy disfrutan sus huéspedes.
Los inicios de la bodega
Pasaron 10 años hasta que plantaron la primera hectárea de vides. Antes de eso, viajaron, se capacitaron y aprendieron todos los secretos de la producción de vinos orgánicos. Dentro de la Argentina, visitaron viñedos, generaron vínculos con otros productores y conocieron enólogos, para nutrirse de las experiencias de la mayor cantidad de personas posible.
Luego llegaron a Italia, donde incursionaron en la poda de respeto, que trabaja sobre la longevidad de las plantas, pensando en viñedos que los sobrevivan a ellos y a varias generaciones posteriores.
En 2018 inauguraron, finalmente, Bodega Casa Yagüe, que hoy posee una superficie plantada de casi 6 hectáreas, con unas 26.000 plantas aproximadamente. Allí producen y elaboran sus propios vinos. Se trata de vinos naturales, de cultivo orgánico, llevado a cabo con prácticas biodinámicas.
Trabajan distintas cepas. Entre las uvas blancas, se destacan chardonnay, sauvignon blanc, semillón y marsanne, todas con un gran perfil aromático y una excelente acidez. Entre las tintas, se encuentra el cabernet franc más austral del mundo y pinot noir. La plantación se diseñó con una orientación norte-sur, para obtener una exposición óptima. Además, crearon lagunas para instalar las bombas de riego por irrigación antihelada.
La concepción de toda la chacra se planta como holística. Manejan la ganadería regenerativa, con un plantel de vacas de cabaña Angus, y tienen también algunas ovejas. El abono de los animales es utilizado para las plantas, los productos orgánicos y los preparados biodinámicos.
Con un objetivo de basura cero, realizan su propio compost y reciclan todo lo que pueden. Además, utilizan agua de montaña purificada con ozono para la bodega, la cual también se puede consumir en el restaurante.
Casa Yagüe abre al turismo
Hace unos dos años, la familia decidió agregar el turismo a Casa Yagüe. De esta manera, fueron planeando la infraestructura necesaria para recibir visitantes que tuvieran la intención de conocer la bodega e, incluso, pasar algunas noches allí, en alguna de las casas pensadas para disfrutar del campo y del paisaje.
Ofrecen actividades de navegación y pesca deportiva en el río Futaleufú, y cuentan con una piscina y lagunas interiores. Las cabañas para huéspedes poseen, a su vez, su propio jardín para garantizar la privacidad.
En la bodega se puede disfrutar de una cata con vistas al viñedo y también cuenta con un restaurante, en el que ofrecen platos en base a la producción de la huerta, en los cuales son los productos los que inspiran el menú, para asegurar que la naturaleza sea la que rija toda la experiencia de los visitantes.
Imágenes: Casa Yagüe
Licenciada en Comunicación Social y correctora. Nacida y criada en el oeste del conurbano bonaerense. Sagitariana, vegetariana, crossfitera y viajera. Estoy convencida de que, con las palabras, podemos hacer magia. Pasen y lean.