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Bonarda: el inframundo de una uva

La bonarda siempre estuvo de modo anónimo en nuestra mesa.

La sangre de la tinta marca las siluetas de Perséfhone y Hades. En contrapunto, el fondo negro y sugerentes letras doradas cuentan la historia de la naturaleza cíclica de las transformaciones y el despertar.

Cambios que llegan en momentos inesperados y dejan como opción sólo la aceptación y su posterior adaptación. Historias que se remontan a la caída al inframundo y su posterior resurgir.

Desde el oasis mendocino de Maipú, en Argentina, desde Bodega Siseos marca sus pasos hacia el resto del país. Esta localidad forma parte de la zona que vió nacer y multiplicarse una de las cepas de gran producción enológica en nuestro país.

La bonarda es una uva de vino tinto italiana que ha crecido históricamente en la región francesa de Saboya, al noroeste de Italia, pero que hoy es más abundante en Argentina. Las casi 20.000 hectáreas de bonarda la convierten en la segunda uva tinta más plantada del país después de la malbec, y representa el 8% de los viñedos del país. Argentina es, además, el país que más implatanción de ésta variedad tiene en el mundo.

Casi como la historia de la mitología Griega, la bonarda tuvo su paso por el inframundo y de modo anónimo se presentaba en los cortes de mesa. Hoy, busca posicionarse y presentar su reinado en vinificaciones como las de Emiliano Guzmán y Soledad Perula, sus grandes hacedores.

Imperdonable Bonarda 2015, es un claro ejemplo de lo que la cepa puede dar enológicamente. Es un vino muy denso, de cuerpo medio o completo y con un intenso color púrpura oscuro y con una acidez moderada. Los aromas a frutos negros y ciruelas invaden el espacio y notas de sabores que van desde cuero a grosella negra, hinojo, cereza e higos secos. Es fácil de beber pero no liviano. Con la oxigenación aparecen notas herbáceas y balsámicas provenientes de su fermentación. Y he aquí la práctica controversial e imperdonable de vinificar el racimo entero con sus escobajos.

En sus 12 meses de paso por barricas sin tostar y otras de tostado americano suave adquirió una expresión grácil en boca y nariz que armonizan los taninos provocando elegancia en su marcha.

La expresión en copa de Imperdonable Bonarda 2015 muestra la tipicidad de una cepa que tiene un futuro promisorio, al menos en la puja de sus cultores, para su posicionamiento mundial.

Prácticas imperdonables devienen en los renaceres menos esperados, la vida nos coloca delante un desafío que pone a prueba nuestro coraje y voluntad de cambio, que no puede menos que abrirnos paso hacia el éxito como un paradigma de mitos que explican procesos naturales, como el descenso y regreso de la reina desde el averno provocando los cambios más inesperados en la vida de la joven Perséphone en manos de Hades.

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