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Auténticas comidas árabes

En Mendoza existe un restaurante de comidas armenias y árabes, referente en la región. Sus dueños apelan a su ascendencia y aplican esta cultura en cada plato.

La oferta gastronómica mendocina es muy variada y completa. Existe una multiplicidad de restaurantes, bares y locales que presentan distintas técnicas, comidas y culturas gastronómicas. La comida argentina y mendocina es la más ofrecida, sobre todo, pensando en los turistas que nos visitan. Sin embargo, invirtiendo la fórmula, también hay muchos restaurantes de orígenes extranjeros, con otras culturas, que se han instalado en Mendoza, con el fin de captar al comensal mendocino. Ese es el caso de Kotayk, un restaurante de comida armenia y árabe.

Su dueño es Sergio Kurrenthy Fermerian, un ingeniero químico descendiente de griegos y armenios, que comenzó en su casa, con la ayuda de su esposa, Celeste, preparando dulces árabes y armenios a pedido. Después introdujo sus productos en algunas panaderías y cafeterías. Y así empezaron a llegar las preguntas y pedidos por comidas, dando paso al delivery. 

Una experiencia distinta

El restaurante se ubica en el distrito de Los Corralitos, en el departamento de Guaymallén, a 15 minutos de la Ciudad de Mendoza. No se trata de una zona gastronómica de la provincia. Por el contrario, es más bien residencial y, dentro de la aridez del suelo mendocino, es bastante verde y de gran vegetación. Así, el lugar se transforma en una escena perfecta para un restaurante, ya que éste se ubica adentro de un gran predio con espacio para estacionamientos, un poco de verde césped y un corral con animales de granja.

El restaurante en sí tiene forma de una casa grande que ha sido adaptada para la ocasión. Con galerías exteriores, habitaciones y grandes salas en donde han sido colocadas las mesas. Así, algunas resultan un poco más privadas que otras.

El menú

Es necesario hacer reserva para que la mesa esté lista al llegar. Y no hablamos de la mesa en sí, las sillas y la vajilla, sino del primer paso de los varios que componen el menú. Es que, al entrar a la sala en donde está la mesa que se nos ha asignado, encontramos sobre ésta una enorme variedad de entradas y mucha comida típica armenia y árabe. Todo acompañado de agua, como base, pero con la posibilidad de pedir cualquier otro tipo de bebida. Concretamente, se trata de hummus (pasta de garbanzos), baba ganoush (pasta de berenjena), mahamara (pasta de pimiento), tabule (ensalada a base de perejil y burgol), una tabla de fiambres -como el bastermá– y de quesos -como el chechil o el boureg- y variedad de aceitunas.

Luego, continúa con otra serie de preparaciones típicas de Armenia y de los países árabes: el keppe naye (crudo), niños envueltos en hojas de parra y en hojas de repollo, shish kebab (una especie de hamburguesa colocada en una espada o pincho) que se toma con el pan lavash y se acompaña con labneh, tomate y lechuga. También hay mantis, que son unos pequeños ravioles armenios rellenos, abiertos y horneados. Sfijas y lehmeyun (empanada árabe y armenia, respectivamente) y keppe saniye (cocido y relleno con piñones). Todo acompañado del clásico pan frane (también conocido como pita) y del pan lavash (casi tan delgado como un papel).

En cuanto al postre, se sirve una variedad de comida dulce de diferentes orígenes. Mezle –o backlawa-, sambusek, dedos de novia, maamoul, etc. Se acompaña con café armenio, que es particularmente fuerte y tiene borra. El menú incluye el clásico anís que se sirve con la entrada, considerado “el fernet árabe”, ya que también es digestivo.

Se trata de una opción diferente, que ha tenido éxito, con muchos años de carrera, y sin demasiada publicidad. Simplemente, el boca en boca de quienes han asistido y siempre piensan en volver (y lo hacen).

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