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Artesanos del helado

En Mendoza existe una heladería que rinde culto al helado bien hecho. Decorado y con ingredientes de primerísimo nivel. Una experiencia diferente.

Flavio Soppelsa es meticuloso, preciso, ordenado, respetuoso, generoso y atento con sus clientes. Tal vez por eso lleva 30 años con su heladería en la tradicional calle Lavalle de Mendoza. Para él, cada helado que pide un cliente merece una especial atención y preparación. Considera que la relación con la gente es la clave. Por eso nunca tuvo ni tendrá delivery, porque “desde que el helado sale del local una moto lo lleva hasta la casa del cliente, nosotros perdemos el control de la mercadería”. Por eso se asegura que cada helado que prepara se entregue en la mano del cliente.

Tan prolijo resulta nuestro entrevistado que, al momento de consultarle sobre la historia familiar, tomó una lapicera y un papel y nos dibujó un árbol genealógico, para dejar todo claro. Es que, en Mendoza, el apellido Soppelsa es sinónimo de helado. Porque, además de “Dante Soppelsa”, el negocio cuyo dueño es Flavio, también existe “Feruccio Soppelsa”. Entonces, el disparador para la charla fue: ¿tienen algo que ver entre ustedes? En ese momento, Flavio hizo el gráfico y nos dejó en claro que son familia, pero lejana, y que las heladerías no tienen nada que ver entre sí. De hecho, Ferruccio se ha expandido con otros locales, algo a lo que Flavio se resiste tajantemente, porque, entonces, no se podría controlar la mercadería que se vende.

Historia

“La historia comienza hace muchos años. Arranca en 1927, cuando llegan a Argentina. Mi abuelo Ernesto y su padre, Guarino, llegan con el tema del helado desde Italia. Llegan y comienzan una nueva historia. Hoy estamos por la cuarta generación, que soy yo. Esperemos que esto se pueda prolongar en el tiempo y se pueda mantener. Es un hermoso negocio y oficio el que tenemos”.

Dante Soppelsa se diferencia del resto de las heladerías por los ingredientes y la diversidad de sabores: “Hemos decidido usar mucha materia prima que se produce en Mendoza como el aceite de oliva y el vino. A eso le damos una importancia enorme porque representan nuestra provincia. Hemos desarrollado 18 sabores a partir de distintos varietales de vino. También tenemos dos sabores que considero deliciosos. Son el ‘lemmon olive oil’, que es limón batido con oliva, que combina perfectamente con un helado que también tenemos de palta. Y también hemos desarrollado un chocolate con aceite de oliva, que tiene una cremosidad increíble, con el oliva que le aporta notas ácidas, que le dan un sabor increíble”.

Consultado sobre los sabores más pedidos, Flavio nos comenta que “cada cliente tiene su paladar, su preferencia y su gusto. ‘Caramel browine’ es un sabor diferente para cualquier cliente a quien le agrade un sabor más dulce. Pero también hay algo totalmente opuesto a eso que es un sabor al agua con frambuesas orgánicas del Valle de Uco y pétalos de rosas. Y el de palta es infaltable, nuestro clásico. Y otro que vale la pena probar es el de mora y coco”.

Artesanos del helado

Además de los sabores novedosos, Dante Soppelsa es especialista en decorar los helados. Ya sea en capelina, barquillo o pote, todos se adornan meticulosamente con cucharas y elementos que trazan líneas y dibujan formas sobre la superficie del helado. Además, los colores no son casualidad. No solo el sabor, sino también los colores contrastan de manera perfecta entre los distintos sabores, a lo que se suma alguna hojita de chocolate blanco, que terminan de decorar la foto entera.

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