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¡A la tuna!

Haciendo uso de uno de los frutos más sagrados del monte cordobés, te acercamos una receta que es para chuparse los dedos.

Son miles los frutos y hierbas que crecen en el seno del monte cordobés. En el bosque nativo se esconden secretos, historias, animales y leyendas que nos encanta escuchar. Una forma de hacerlo es cosechar lo que la tierra tiene para dar y cocinar con paciencia lo que nos regala. Así, podemos escuchar al monte con el cuerpo entero. 

En este caso, disponibilizamos la receta del arrope de tuna, un fruto que, a pesar de ser pinchudo por fuera, es sabroso por dentro. Lo valioso de este manjar es que viene directo de su planta hacia el plato del comensal. La tuna es una planta originaria de América tropical y subtropical. En Córdoba la encontramos adentrándonos en el monte, pero también se vende en algunas verdulerías. Su delicioso sabor, alto valor nutritivo y sus beneficios hacen que sea una de las frutas más queridas. Existen varios tipos de tunas:  rojas, anaranjadas y verdes. Todas pueden ser consumidas enteras, crudas, en jugos o en la preparación de cualquier plato gastronómico. 

El arrope de tuna tiene un sabor muy particular y esto se debe a que no lleva azúcar. Preparar esta receta es la aventura preferida de los niños que viven cerca del monte. Ya que implica una colecta masiva de 3 o 4 bolsas de tuna… y eso lleva un paseo largo en compañía del sol y la brisa.

Ingredientes

Paso a paso

  1. Barrer las tunas para sacarles las espinas que tiene, que son muy muy pequeñas. Y sí, escuchaste bien: barrer. O sea, colocar la fruta en el piso y barrerlas de un lado a otro con la escoba. 
  2. Una vez libres de espinas, se lavan bien y se cortan en cuartos. En una olla donde quepa todo junto, colocar los frutos. Si hay que cortar en pedacitos más pequeños, lo hacemos. Tiene que entrar todo en una sola olla.
  3. Echar sobre las tunas la taza de agua y cocinar a fuego medio, procurando de revolver a cada rato y aplastando las tunas para que suelten su jugo.
  4. Cuando todo se reduja a menos de la mitad y se desintegre toda la tuna, solo se ven las semillas. A las semillas hay que sacarlas. Por eso se recomienda pasar todo por un colador fino, separando la pulpa de las semillas. Una vez separado se coloca la pulpa en una olla nueva y se sigue cocinando hasta que se reduce un tercio.
  5. Apagar el fuego y ponerlo en un recipiente de vidrio limpio y seco. En lo posible limpio con alcohol, o esterilizado. 
  6. ¡Listo para comer o untar en unas galletitas en la merienda o desayuno!

Propiedades del manjar

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