Ser Argentino. Todo sobre Argentina

A falta de pan, buenas son las tortas

Te contamos una receta para salir del paso cuando te falta pan. Porque, en La Paquita, tienen un combo imperdible por si la panadería te cerró.

En algunas casas de Argentina, comer sin pan es pecado. Sopar el pancito en el guiso, en el tuco o en la yema del huevo es la bendición de la comida. Untar el pan en la comida es el gesto gourmet más casero que demuestra que una comida está "para chuparse los dedos”. En algunos platos, se puede prescindir del pan… pero en otros no hay modo de evitarlo. La tradición de tener pan en la mesa, sea cual sea la comida, es sagrada. Y olvidarse de conseguirlo pareciera que también.

Por eso, para esos platos que necesitan de su compinche delicioso, te contamos una mini receta de tortas que podrían suplir a falta de pan miñón. Porque sabemos que a veces se nos pasa de largo ir a la panadería y, si tenemos invitados, hay que salir del apuro rápidamente. Estas tortitas son tradicionales de la región de La Paquita, en Córdoba. Pero, en realidad, se comparten con muchas localidades que se animan a cocinar los panificados de forma casera.  Acompañados del conocido refrán: “A falta de pan, buenas son las tortas”, comprobamos que esta expresión no nació de un repollo… Te contamos cómo armar tortillas asadas para suplir la falta de pan.

Ingredientes

Procedimiento

  1. Preparar una salmuera: mezcla de agua hirviendo con sal gruesa diluida. 
  2. Verter todo el paquete de harina sobre la mesada y formar una especie de volcán. Un círculo de masa, con un huequito en el medio. Lo ideal es no poner toooodo el paquete, sino dejar un poquito de sobra para después por si se genera pegote.
  3. Ir agregando la salmuera en el medio del volcán e incorporando la harina, hasta formar una masa elástica. El secreto es el amor y la paciencia, porque no tiene mucha ciencia.
  4. Separar en bollitos y estirar en forma de tortas o tortillas de unos 2 cm de espesor aproximadamente. Acordate de pincharlas de los dos lados antes de cocinarlas.
  5. Una vez que tenés las brasas acomodadas, podés poner las tortillas a la parrilla y dorarlas de ambos lados. El calor debe ser suave y parejo. Porque, si es fuerte, se quema por fuera, toma gusto feo y no se cocina por dentro.

Mientras lo hagas relajado, no hay margen de error. Según la tradición, lo criollo es más maña que ciencia, y esa maña solo te la da la experiencia. 

Tortillas al rescoldo

Una vez asaditas, están listas para acompañar cualquier comida. Incluso el mate o mate cocido. Otra opción de cocción son las tortillas al rescoldo. Una vez culminado el asado o cualquier comida al asador, se aprovechan las cenizas del fuego que haya estado un buen tiempo prendido. Cuando la masa está lista (siguiendo los pasos que ya te dimos), se colocan las tortillas en el piso caldeado y se la cubre con cenizas calientes. Eso alcanza para cocinarlas y que queden bien sabrosas.

Eso sí, ¡pegale una sacudida antes de metértela a la boca!

Sea cual fuere la decisión sobre la cocción, este manjar te va a enamorar. En Córdoba, es muy común ver vendedores de tortilla al costado de la ruta. Siempre caserita y bien asadita, de tamaños gigantes como para que te dure para toda la semana. La tortilla no solo es buena para suplantar el pan en cualquier comida. También es buena para acompañar con mates, untar con manteca e incluso, si tenés la suerte de estar viajando por la provincia cordobesa, acompañarla con un buen salame caroyense.

A falta de pan... ¡ya sabés!

Rating: 0/5.