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3 recetas con ruibarbo

Ya te contamos cómo el ruibarbo llegó a la Patagonia. Ahora te enseñamos cómo saborearlo.

Ya hemos hablado de la inmensa y extensa historia del ruibarbo, cómo ha llegado a las tierras patagónicas y sus distintas propiedades: pero ¿y las recetas? A continuación te traemos tres variantes para utilizar esta verdura. Si hay valientes con cultivos, está perfecto estos tiempos ya que se están cosechando. Y si no, sumar a la lista de algún supermercado o comenzar a pedir un poco a algún vecino que tenga. En fín, ahora sí, las coprotagonistas, junto a usted, querido lector o lectora que siempre está firme con las recetas made in Patagonia que traemos en Ser Argentino.

Mermelada

El ruibarbo puede hacerse mermelada. Una de las más famosas en las provincias del sur, junto a otras como de corinto, de rosa mosqueta, y otras frutas finas. La receta para que la verdura finalmente se transforme en el acompañamiento perfecto para los mates o el té es fácil de seguir: estas son las proporciones para un kilo, fácilmente trasladable si te tiene más o menos.

A los tallos se los debe pelar muy bien, quitándoles, también, los hilitos: luego de lavarlos bien se los corta en rebanadas de unos 2 centímetros aproximadamente. Durante toda una noche se los dejará reposar con la mitad del azúcar que se usa, es decir, 400 gramos. A la mañana siguiente se debe hervir por 5 minutos, agregar el resto del azúcar y dejar cocinar sin dejar de revolver con una cuchara. Finalmente se le agrega jugo de (un) limón, el clavo de olor y revolver hasta que el gusto y visualmente te sean correcto. Antes de comerlo, hay que dejarlo reposar. Con estas medidas, sale un frasco de más o menos medio kilo.

Tarta de ruibarbo

A partir de la receta anterior puede realizarse otra, aunque tampoco es esencial, ya que puede hacerse picando los tallos limpios del ruibarbo o con dulce. Aunque hay una pequeña diferencia entre dulce de y mermelada de, más que nada por la composición del tamaño de las frutas y la cantidad de azúcar de una y otra, los expertos aseguran que puede utilizarse las dos.

La tarta de ruibarbo se realiza con dulce o con una docena de ellas, limpias y deshojadas. Se hierven en una cocción corta: 10 minutos y 5 cucharadas de azúcar con trozos pequeños de ruibarbo. Algunas recetas incluyen una cucharada de limón o un poco de licor, por lo que la decisión es meramente de cada cocinero.

Tomate un vino y olvidate

Finalmente, si querés experimentar un proceso un poco más largo y te gusta disfrutar de las bebidas, este es un buen proyecto que, porque no, puede ser el brindis de fin de año, si se calculan bien los tiempos. El vino de ruibarbo lleva un total de 8 meses, días menos, días más.

Se debe cortar un kilo de ruibarbo, el mismo procedimiento de siempre: deshojarlas y limpiar; se debe machacar y cubrir con un litro y medio de agua fría. Se debe dejar 10 días de maceración aunque revolviendo día a día. La maceración es el procedimiento típico para que se ablande de forma “más natural” ni tan rápido.

Luego de los días mencionados, se debe colar y agregar 700 gramos de azúcar, y ralladura y jugo de un limón. Al mezclarlo todo muy bien, se deja en un sitio fresco durante las próximas seis semanas.

Luego de que se haya fermentado, se envasa en una botella, recomendablemente, en una de vidrio para que descanse por los siguientes 6 meses. Y ahora sí, luego de tanto tiempo, se podrá disfrutar en la mesa familiar o de amigos: probar un propio y casero producto, listo para acompañar la cena o una charla.

Recordar que el ruibarbo se puede congelar y que, además de estas recetas, puede utilizarse en compotas, por solo mencionar un ejemplo; además es un muy buen acompañante con la frutilla, fresa, manzana, la canela, el limón y el jengibre.

 

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