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Ts WoodStools: la fábrica de herramientas inconseguibles

Te contamos la historia de este joven emprendedor que decidió producir herramientas que ya casi no existen o son muy difíciles de conseguir. Un emprendedor que ayuda a emprendedores.

Tomás Schenfeld tiene 23 años y un negocio que no para de crecer. Él es de Bella Vista, Buenos Aires y, junto a su mejor amigo de la infancia, se dedica a fabricar de manera artesanal herramientas para carpintería, ebanistería y lutheria. Lo que diferencia a este emprendimiento de todos los demás es que sus productos ya casi no se consiguen ni se producen.

 

 

Los comienzos

Hace 3 años, cuando tenía 20, también tenía su propio emprendimiento: vendía espejos y artículos de decoración por Internet. Esto le sirvió durante un tiempo para tener un ingreso propio, sin embargo, cuando descubrió que quería dedicarse a la producción de herramientas, dejó su primer negocio de lado. Sobre este período, cuenta:

"Desde cuarto año de la secundaria me empecé a interesar más que nunca por la construcción de muebles y artículos de decoración, hasta que necesité herramientas y no las encontraba por ningún lado" 

En plena pandemia, se asoció con su mejor amigo y se animaron a crear un prototipo de gramil. Esta herramienta hoy forma parte del catálogo de alta calidad. Entre los dos, sumaron recursos y experiencias para lograr fundar una marca propia. Tomás cuenta:

 “Su papá tiene una tornería, y sin él hubiera sido imposible porque necesitábamos un torno paralelo, y como las máquinas siempre nos gustaron, fue el compañero ideal y hasta hoy en día, tres años después seguimos siendo solo nosotros dos los que hacemos la producción”

La pandemia como punto de inflexión

La pandemia fue una pausa, una crisis, un momento de transformación para muchos. De hecho significó el cierre de muchas empresas y negocios, pero también el renacer de muchos otros. En el caso de Tomás, la cuarentena funcionó como una revelación. Sobre este momento, cuenta:

 “Estaba estudiando una licenciatura en urbanización, nada que ver con esto, pero a partir del 2020 con tantos meses de cuarentena hice un cambio personal, y me sinceré conmigo mismo: no me gustaba lo que estaba haciendo, y afortunadamente encontré lo que realmente me gusta”

 

Industria Argentina

El catálogo de Ts WoodStools cuenta con más de 50 unidades y cada una de las herramientas que fabrican llevan impresa la etiqueta celeste y blanca, con la leyenda: “Industria Argentina”. Se trata de un procedimiento único y artesanal que garantiza la producción de herramientas auténticas, originales y que no se encuentran en el mercado convencional. De hecho, muchas se utilizaban a principios de 1900. Tomás afirma con orgullo:

 “Siempre fui muy patriota, y me encanta que la industria argentina rompa barreras porque de verdad tenemos mucho para ofrecer y hay interés en otras partes del mundo; nos llegan pedidos de Paraguay, Uruguay, Brasil y una vez incluso enviamos a Australia”

 

Un oficio ancestral

Tomás tiene 23 años, pero recuerda su infancia con lucidez. De hecho, asegura que desde los seis años sintió amor por la madera. A los ocho le hacía percheritos a su abuela y posapavas a su mamá. Además, asegura que esa pasión no nació de un repollo. Cuenta:

“Mi papá tenía su trabajo administrativo, pero como hobby toda la vida incursionó en la carpintería, y el 80% del mobiliario de mi casa lo hizo él”

Sin dudas, su conexión con el taller y la madera viene desde el más allá. Del lado paterno viene su conexión con la carpintería, pero del lado materno también hay oficios ancestrales. Su madre y sus abuelos son sus grandes precursores en lo que respecta a la herrería y las antigüedades. Estas áreas le permiten desarrollar herramientas de calidad con múltiples materiales y diversas técnicas. Tomás afirma:

“Tanto del lado paterno como materno, aprendí mucho y me fueron transmitiendo esa pasión por los oficios que lamentablemente se fueron olvidando o perdiendo” 

De hecho, fue su abuelo quien lo inspiró a indagar sobre la producción de herramientas. Él le contó sobre los métodos aplicados en el siglo XIX para fabricar herramientas, y Tomás, de alma curiosa, quedó maravillado. Sobre todo le sorprendió saber que casi no se usaba electricidad, y todo giraba en torno al trabajo manual. Sin embargo, cuando se puso a buscar herramientas antiguas disponibles en el mercado, no encontró casi nada. La oferta era casi nula y los pocos objetos encontrados eran imposibles de alcanzar por sus altos costos. Así fue que decidió emprender y desarrollar él mismo, junto con su amigo, estos artefactos buscados por un público interesado en el trabajo artesanal. Hoy, el catálogo cuenta con 50 herramientas únicas y el negocio no para de crecer.

 

Imágenes: TS WoodStools

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