Rejoy es una bebida desarrollada a base de plantas e infusionada con cannabidiol (CBD). Se trata de la primera bebida cannábica que hoy es furor en el mercado deportivo y fue creada por tres argentinos.
Martín Moresco, Diego Belbussi y Sebastián Sánchez se conocieron en Las Leñas hace muchos años. En ese momento, solo compartían ciertas actividades e intereses en común. Sin embargo, inesperadamente, la vida los reencontró en un camino lleno de aprendizajes, experimentos y emprendedurismo.
Estos tres jóvenes argentinos ya contaban con una larga experiencia en compañías dedicadas a la producción de bebidas y comidas. Con esa trayectoria disponible, decidieron emprender juntos con el lanzamiento de un producto único y particular: una bebida deportiva con CBD, que beneficia la recuperación de dolores e inflamaciones. Diego Belbussi, uno de los fundadores, contó a la revista THC:
Los opioides resultaban muy eficientes para el dolor, pero muy pesados para el organismo y el CBD se convirtió en un buen amigo para la recuperación de Sebastián. Así, en diálogo con los medios, los tres coinciden:
“Al mismo tiempo, en Estados Unidos comienza a utilizarse el CBD de forma más habitual y él decidió empezar a tomarlo. Ahí vimos que tenía un beneficio para su recuperación, sobre todo la deportiva, y nos nació la idea”
Así fue que lanzaron la primera bebida isotónica a base de cannabis. Decidieron sentar su base en Miami y desde allí distribuyen a través de e-commerce a todos los estados del país norteamericano. La recepción de las tiendas de 7- Eleven y de grandes cadenas de gimnasios fue sorprendente y hoy son sus principales compradores. En el 2020 produjeron 50.000 unidades y su producción se multiplica por diez anualmente. La facturación aproximada anual es de US$1,5 millones, y Rejoy sigue creciendo.
Imágenes: Rejoy
Argentina, nacida en Córdoba. Investigadora en el área de lingüística. En formación constante sobre las Letras y sobre la vida, gracias a la Universidad Nacional de Córdoba. Mis experiencias en viajes me llevaron a aprender cada vez más idiomas y querer conocer diversas culturas desde adentro. Pienso en la escritura como una herramienta para transformar el mundo y volverlo un espacio justo y equilibrado.