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Juaga: la ropa con la que se viste la esperanza

Juaga es un proyecto de triple impacto que no solo ofrece productos innovadores que marcan tendencia: también aporta su granito de arena para crear un mundo donde quepan todos los mundos.

Juaga es un emprendimiento nacional que se creó con el objetivo de generar impacto positivo a nivel social, ambiental y económico. Se trata de una marca de diseño de indumentaria y accesorios sostenibles. Sus bases se sientan sobre la inclusión social, ya que busca brindar oportunidades laborales a las personas que estuvieron o están en situación de privación de la libertad. Esta marca gana popularidad, y poco a poco se hace conocida.

Leandro Caamaño es el joven arquitecto que apostó por el diseño sustentable y con impacto social. En 2018 siguió su impulso emprendedor y puso su atención en desarrollar un proyecto que le de una solución a dos problemáticas: la contaminación ambiental y la desigualdad social. Para ese momento, Leandro trabajaba en el Servicio Penitenciario bonaerense. Así fue que desarrolló esta línea de ropa que se confecciona dentro de la Unidad N° 1 de Olmos.

 

 

El emprendimiento nació en La Plata, pero el modelo se fue contagiando hacia otros espacios. Esta dinámica de trabajo comenzó a llamar la atención en los ambientes de emprendedores, por eso Juaga se convierte en un ejemplo de inclusión.

Un emprendimiento, muchos cambios

En principio, lo que hace que Juaga sea tan llamativa como empresa, es su perspectiva eco-friendly. Es que, en general, sus producciones nacen del upcycling o supra-reciclaje, ya que reutilizan materiales considerados basura como materia prima. En este sentido, le dan una segunda vida a banners plásticos, caucho de rodados vehiculares, mangueras contra incendio, espuma de polietileno o textiles fuera de uso. Esto implica una reducción de los residuos y se convierte en una acción política y ética.

Por otro lado, su perspectiva social y comunitaria, les permite también aportar un granito de arena para cambiar la sociedad. El taller de Juaga se encuentra dentro de la cárcel más grande de Argentina, la Unidad 1 de Olmos. Allí, no solo fabrican los productos, sino que también brindan capacitaciones y acompañamiento a personas privadas de su libertad. Esto implica una gran ayuda para lograr una reinserción socio laboral efectiva al momento de cumplir sus condenas. 

Juaga produce indumentaria y marroquinería. A lo largo de su cadena productiva, incluye varios agentes que aportan al triple impacto y la economía circular. Por lo general, las estampas se realizan en el Taller Protegido de los Tilos, donde trabajan personas con Síndrome de Down, y es gestionado por sus padres. Por otra parte, los insumos son obtenidos de recolecciones, o comprados a emprendedores locales. Esto permite generar un entorno productivo consciente que ayuda a generar toda una cadena de producción positiva.

Escuchar para transformar

Caamaño estudiaba arquitectura cuando comenzó a trabajar en el Servicio Penitenciario, donde aún es empleado y se encarga de los talleres productivos y capacitaciones en todas las cárceles de la Provincia de Buenos Aires. En ese momento fue que se le ocurrió generar alguna alternativa o solución a la problemática de la reinserción laboral. Así fue que decidió generar una oportunidad para el sector. Sobre esto, cuenta:

"La idea surgió de los años de experiencia trabajando en el área, fue más fácil generar un impacto social en ese lugar que ya conocía y no en otro"

Juaga cuida todo su circuito productivo. Por eso, elige proveedores que no realizan practicas que perjudiquen al medio ambiente y que respetan los derechos laborales de sus trabajadores. Además, trabajan principalmente con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) nro 8, 10, 12, 16 y 17.

 Mucho más que emprender

La inserción laboral de las personas privadas de su libertad es muy importante, ya que el 82% de quienes salen del sistema carcelario vuelven a delinquir, mientras que solo 7% de aquellos que estudian o trabajan durante su condena regresan a prisión. Por eso, el trabajo de Juaga es mucho más que un emprendimiento, una marca o una misión. Con estos números y estadísticas, Caamaño justifica la importancia de su apuesta a trabajar con presidiarios de forma consciente:

"Ahí te das cuenta de la diferencia que hay entre quienes transcurren su condena haciendo nada y quienes deciden ocupar el tiempo en estudio o capacitaciones de oficio o trabajando. Nadie nació delincuente y nadie tiene su pasado como destino. No todos tuvimos la misma suerte. Hay personas que tienen historias de vida muy duras, hay gente que nació en la calle o que no conoce otra cosa. La idea es poder brindarles herramientas y alguna oportunidad que por ahí antes no tuvieron. Cuando aparecen estas oportunidades y ven que hay gente que está dispuesta a acompañarlos, lo valoran. Y es recíproco, yo aprendí un montón de ellos también”

El proyecto busca realmente transformar las vidas de las personas. Sobre el espacio de trabajo, Camaño afirma:

“Las cárceles son complicadas porque no cumplen con el rol que deberían, que es rediseñar las vidas de las personas que están ahí para que no vuelvan a caer en el sistema carcelario y tengan la oportunidad de ingresar en el ámbito laboral. Yo sentía que podía aportar porque conocía el ambiente, aunque nos ha traído muchísimos problemas laborales. Sabíamos que no era fácil, pero era un desafío

Así es que Juaga sigue apostando a transformar la vida de sus trabajadores y vestir a sus clientes con estilo.

 

Imagen: Freepik

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