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Juan Ignacio Lóndero: de Jesús María para el mundo

El tenista que nos representa a nivel internacional hoy es Juan Ignacio Lóndero. Te contamos un poco de su vida y obra. Y de sus entrenamientos.
Tenis
El tenista que nos representa a nivel internacional hoy es Juan Ignacio Lóndero
| 22 diciembre, 2019 |

Nacido en Jesús María, en 1993, Juan Ignacio Lóndero se consagra como uno de los grandes tenistas en el top 100 del ranking mundial. Entrenamientos eternos hicieron de él una personalidad que se supera día a día. Y nos demuestra en diferentes torneos que cada vez puede más.

En su historial cuenta con victorias frente a grandes del tenis: John Millman, Albert Ramos, Nicolas Jarry, entre otros. Lóndero sigue rompiéndola y dando lo mejor de sí mismo. Como desde sus comienzos allá por el año 2010. Con un juego diestro y de dos manos en el revés, Lóndero gana todos los sets. Su entrenador es el gran Andrés Schneiter.

Desde chiquito queriendo ser el más grande

Cuentan las malas lenguas que, desde chiquito, le pedía a su papá jugar al tenis. En el club de su tierra natal, comentan que era un niño muy inquieto: “Siempre pedía fiado, y nosotros le dábamos porque sabíamos que iba a ser la estrella del club”, dice el dueño de la cantina del club. El “Topo” se pasaba el día y la noche dando vueltas con sus amigos por las instalaciones de su club. Este pibe es súper querido, y recordado con amor por todos. Los que lo vieron jugar de pequeño confirman que Juan Ignacio Lóndero tenía algo especial. Una mezcla de garra, talento, voluntad, chispa y de eso que no todos ven.

La vida lo llevó a la Capital muy pronto, ya que las posibilidades en Jesús María eran pocas. Su familia no podía bancarle la carrera, así que se fue en busca de sponsors y apostando a una carrera profesional. Partió rumbo a Buenos Aires a los 15 años.

Comenzó con muchos obstáculos: enfermedades, lesiones y partidos perdidos. Pero de a poquito tomó envión. Hoy en día Juan Ignacio Lóndero no entiende de derrotas. Luego de jugar los partidos, siempre los analiza y sigue superándose.

Entre sus herencias familiares, está la mano para el tenis y el apodo. “El Topo”, en realidad, era el apodo de su papá. Y le quedó a él. Pero, en realidad, para los que lo vieron crecer, es “El Topito”. Y, para su familia, “Tate”. Otra de las herencias es ser cabulero, como todos los argentinos.

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