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Un músico que no conoce a Lennon

Nada grande se puede lograr si no estudiamos a fondo a los maestros que nos precedieron.
Fútbol
23 septiembre, 2019

El otro día me enteré de algo que me quedó rebotando en la cabeza y no sabía bien por qué, y ahora, un día de semana a las once y media de la noche, puedo, por fin, encontrar una respuesta.

La historia es la siguiente: el analista táctico de Dorados de Sinaloa, el equipo de la segunda división del fútbol mexicano que dirige Diego (y me abstengo de escribir el nombre, porque Diego es solo él, incluso hasta agregarle el artículo “el” Diego me parece de más) llevó varios videos de partidos del genio para mostrarle a los jugadores. Pero esos partidos tenían una particularidad: eligió los que se habían disputado en los peores campos de juego, en las peores condiciones: barro, agua, pozos, líneas de cal indistinguibles, etc. El espíritu de la elección era acabar un poco con la queja del plantel de que no tienen lo que ven por la tele que tiene el Real Madrid o el Bayern Munich y demostrarles que la magia es generosa y se hace presente en todo tipo de ámbitos. Pero lo que sucedió lo dejó pasmado, y un poco a mí también.

Lo que sorprendió al analista táctico es que primero notó una cara de seriedad y concentración en sus dirigidos y después, de a poco, fue virando a sorpresa y admiración. En ese momento, en un rapto de lucidez, el analista puso pausa en el video, encendió la luz y preguntó a viva voz: “Todos ustedes saben quién es Maradona, ¿no?”. La respuesta, al unísono, fue que sí. Sospechando un poco, el analista repreguntó: ¿en qué equipos lo vieron jugar? Y ahí no hubo unísono sino una especie de murmullo.

El analista se dio cuenta, por fin, que muchos de los jugadores del primer equipo del Dorados de Sinaloa habían escuchado hablar de Maradona pero no lo habían visto jugar. No conocían su épica, su entrega, su arte. Habían visto el gol a los ingleses, el gol con la mano y algún que otro tiro libre. Pero sí, eran futbolistas profesionales que no conocían a Diego en acción.

¿Cómo puede ser posible? ¿Se imaginan un pintor que no conozca a Rembrandt? ¿A un músico que ignore la existencia de Lennon? ¿A un escritor que no haya leído una línea de Borges? Nada grande se puede lograr si no estudiamos a fondo a los maestros que nos precedieron. Esta generación de jugadores mexicanos parece no estar de acuerdo.

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