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“La Tigresa Acuña”: una leyenda del boxeo

Conocé más sobre Marcela "La Tigresa" Acuña, una leyenda dentro y fuera del ring. Sus comienzos y sus logros en un ámbito manejado por hombres.
Box
Marcela
10 diciembre, 2019

Que la Argentina es machista (el mundo en general lo es, pero en Ser Argentino siempre estamos interesados principalmente en lo que sucede en nuestro país) ya casi no tiene discusión. Y uno de los aspectos simbólicos en los que más se nota es en el reconocimiento que reciben las personalidades destacadas dependiendo de si son varones o mujeres. Este fenómeno se da, en especial, dentro del mundo del deporte. Tenemos entre nuestras compatriotas a verdaderas leyendas de cada una de sus disciplinas y no solemos homenajearlas como se merecen. Desde estas páginas, con la serie de notas que estamos publicando sobre heroínas del deporte femenino quizás empecemos, de a poco, a resarcir el error. En este caso, vamos a hablar de Marcela “La Tigresa” Acuña.

Una leyenda del box: Marcela “La Tigresa” Acuña

La madre de “La Tigresa” quería que fuera bailarina, pero a Marcela nunca le interesó. A los siete años ya entrenaba boxeo de manera sistemática. Su primer entrenador (Ramón Chaparro) se convertiría, con el correr de los años, en su esposo.

Obtuvo los títulos mundiales de peso pluma y peso supergallo. Pero su verdadero récord es otro. Como la mayoría de las deportistas femeninas (se comprueba, por ejemplo, en el fútbol), además de destacarse en sus respectivas disciplinas, ha tenido que abrirse paso en términos de derechos. Y en este punto La Tigresa tiene un récord importantísimo: el 28 de abril de 2001 enfrentó a Jamillia Lawrence en Buenos Aires en lo que sería la primera pelea profesional de boxeo femenino de nuestro país. Le tomó solo dos años (lo que demuestra el tamaño de su talento) conseguir el primer título mundial ganado por una boxeadora argentina: se convirtió en la portadora del cinturón de la categoría supergallo.

La Tigresa karateca

Un dato poco conocido y que es fundamental para entender su desempeño y su técnica es que, además de boxeo, de chica “La Tigresa” estudió artes marciales, llegando a cinturón negro de Karate a los doce años y transformándose en campeona sudamericana de su categoría a los catorce. Retuvo el título más de cuatro años y dejó de entrenar cuando quedó embarazada. Luego de estar preparada para volver a la actividad, decide dar el salto. No seguirá con el Karate. Será boxeadora de tiempo completo.

El 19 de enero de 2002 se da otro hecho histórico: por primera vez en la historia de nuestro país se disputa un título nacional de boxeo femenino. La Tigresa le ganó por KO a “La Leona” Patricia Quirico a los 15 segundos del primer round.

Por último, dos detalles que marcan el tamaño de su grandeza: una carrera del hipódromo de Palermo lleva su nombre (honor que comparte con Horacio Accavallo y Locomotora Castro, entre otros) y en 2010 ganó el Diploma al Mérito de los Premios Konex en la categoría “mejores boxeadores de la década”, imponiéndose ante sus colegas masculinos. Lo que se dice, una ganadora en todo sentido.

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