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P72: un auto de lujo en honor a un argentino

Conocé al P72, el auto insignia del diseñador argentino Alejandro de Tomaso, que relanzan en estos días después de 60 años de su primera aparición.
Automovilismo
Se empieza a gestar el P72
07 diciembre, 2019

Hay un argentino que además de ser descendiente de un virrey, piloto de carreras, amigo del Che, nieto de uno de los fundadores de General Motors y dueño de Maserati, fue diseñador de un auto de Fórmula Uno. Me refiero a Alejandro De Tomaso, fundador de una de las marcas de autos deportivos más exclusivas del mundo. La compañía cumple 60 años y lo festeja a lo grande: relanzan el P72, un diseño de la década del 60, del que construirán solo 72 unidades. ¿El precio de cada una? Una ganga: 800 mil dólares.

De Tomaso, nacido en 1928, nunca pasó desapercibido. Su padre fue ministro del dictador Agustín P. Justo y su madre se dedicaba a gastar la plata de su familia, descendiente directa del Virrey Pedro De Ceballos. Pero a los 15 años Alejandro se cansó de la comodidad del lujo y abandonó la escuela, partiendo a San Luis a trabajar en los campos de su madre. Volvió a Buenos Aires y se metió en política y periodismo: fue uno de los acompañantes de Roberto Noble en la fundación de Clarín.

Pero su pasión eran los autos. En 1953 participó de varias carreras con su Bugatti Type 35. En el 55 ganó su clase con un Maserati A6GCS. Pero algo de la sangre de su familia corría por sus venas y participó de un intento de golpe de Estado a Perón. Como no lo pudieron concretar, se exilió en Uruguay, piloteando él mismo la avioneta que lo transportaba. El único equipaje eran dos valijas llenas de plata que había juntado por la venta de unas propiedades de su primera esposa. Pasó poco tiempo en Uruguay: rápidamente se fue a Europa.

Se empieza a gestar el P72

En Italia, Osca, la marca de competición de Maserati, lo contrató como piloto. En ese contexto conoció a Elizabeth Haskell, la nieta de uno de los fundadores de General Motors. Se casaron. La fortuna de su nueva mujer le financió la vuelta a Buenos Aires en 1956, con Perón finalmente derrocado por el golpe del 55. Volvió a correr. Ganó su clase en las 24 Horas de Le Mans.

De nuevo en Italia (en Módena, más precisamente), abrió De Tomaso Automobili, una fábrica de autos de carrera. Construyó un Fórmula 2 llamado Isis, que clavó 240 km/h en una recta y luego se rompió. Abandonó la carrera, pero la velocidad alcanzada hizo que muchos equipos lo convocaran para diseñar sus motores. Intentó hacer un Fórmula 1 y no pudo, intentó competir en las 500 millas de Indianápolis y también le fue mal. Decidió dedicarse a los autos de calle.

En estos días, el relanzamiento del mítico P72 (la empresa ahora está en mano de capitales provenientes de Honk Kong) amenaza con convertirse en LA noticia del mundo automovilístico del año. Va a costar 800 mil dólares y tendrá un motor V8 de 5 litros con potencia de 700 caballos. Será un auto futurista pero con detalles vintage para recordar de dónde viene. Tanto el chasis como la carrocería estarán construidos en fibra de carbono. Dicen los que saben que De Tomaso, muerto en 2003, estaría orgulloso de lo que están haciendo con su legado. Habrá que juntar 800 mil dólares y comprobarlo.

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