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La payada y los payadores

La payada es un arte de destreza bastante difícil de llevar a cabo con éxito. Se necesita saber rimar y mucha velocidad mental.

La payada es una de las tradiciones más tradicional.

Con permiso via a dentrar

aunque no soy convidao,

pero en mi pago, un asao

no es de naides y es de todos.

Yo via cantar a mi modo

después que haiga churrasquiao.

Atahualpa Yupanqui

Hace muchos muchos años, nuestros gauchos encontraron una forma de medirse entre ellos y matar el tiempo libre: desafiar el ingenio. ¿Cómo? Payando. Una guitarra, una temática y la asociación libre de pensamiento. Nada más necesitaban para entrenar la lengua y la cabeza y, de paso, entretener a varios paisanos.

Algo más sobre esta tradición

El más ingenioso, el de respuestas más rápidas, era el que finalmente ganaba el contrapunto. Como un componente más del espectro de lo que podemos considerar la viveza criolla, no importaba tanto el contenido de lo dicho, sino la forma. Las palabras correctas, el tono adecuado, la velocidad y el remate cerrado eran lo que garantizaba la victoria absoluta.

Así como la contamos, la payada se trataba de una mera competencia en la que se intentaba  probar ingenio y rapidez mental, con suerte también el estilo. Pero había más que eso. En la payada había expresión artística. El cantor debía manejar con destreza la música y la poesía, pues el canto narrado no es para cualquiera. Y si sumamos improvisación, ni qué decir! Los temas podían variar desde el amor, la amistad, la actualidad política, alguna denuncia de tono social, etc. Y como disciplina artística, la payada tenía sus reglas: por lo general, acompañaba con guitarra sus versos octosílabos. El tema se presentaba en los primeros cuatro versos y se desarrollaba en los seis restantes; el pensamiento contenido en la estrofa debía concluir en el décimo verso.

Un día para homenajear payada y payador

En Buenos Aires, cada 23 de julio se reúnen decenas de payadores en el monumento al payador, situado en la localidad de Tres arroyos, al sur de la Provincia, para celebrar su día. La fecha elegida es en honor a una payada histórica entre el oriental Juan Nava y el argentino Gabino Ezeiza en la localidad uruguaya de Paysandú. Gabino era conocido como el ‘Negro’ Ezeiza. Nació en el barrio porteño San Telmo el 3 de febrero de 1858, y vivió en Floresta hasta el día de su muerte, el 12 de octubre de 1916. El cantante y compositor fue uno de los precursores de este género narrado. Empezó a darle cuerpo a la payada para luego profesionalizarla, introducir el contraapunto (la payada a dúo o duelo cantado), y payar por milonga. Así obtuvo la popularidad, además de ser autor de más de quinientas composiciones.

Para las nuevas generaciones, la batalla de gallos

¿Qué es una batalla de gallos? Es una competición basada en la capacidad para improvisar en un combate verbal uno contra uno entre dos raperos cuyo objetivo es, mediante rimas, humillar y quedar por encima del rival. El contacto físico solo está permitido levemente (pequeños toques) y las agresiones se castigan con la descalificación automática

Las tradiciones van evolucionando y algunas sirven de inspiración a nuevas formas de expresión, que si bien no forman parte del folklore nacional (todavía), quizás en unos años lleguen a serlo. No podemos dejar de comparar la payada con la batalla de gallos. Más que comparar, ver la similitud y cómo comparten fundamentos básicos: arte, música, improvisación, competencia, ingenio, poesía.

La payada es parte de nuestro folklore nacional, es arte, es poesía, es rima, es música. Es tradición. Es, de alguna forma, la manera en la que desarrollamos nuestras discusiones diarias (sin rima, pero con el mismo ingenio). En las que también recurrimos a ironías y respuestas veloces, con el objetivo –claro está– de dejar sin recursos a nuestro contrincante.

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