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Hagamo un asado

El Festival de Mujeres Asadoras se realiza todos los años en Marull, provincia de Córdoba. Te contamos en qué consiste esta fiesta del asado.

“Hagamo un asado, tomemo fernet”: así dice el clásico cuartetazo que se mandaron Los Caligaris. Y, en Marull, lo cumplen en el festival de mujeres asadoras. Marull es la localidad del sabor. Cada una de sus calles tiene una nueva propuesta gastronómica. Entre quesos, vinos, pastas y asados, este destino ubicado a 170 km de la capital cordobesa es el paraíso culinario. Este pueblito agrícola-ganadero de 2 mil habitantes organiza año a año un festival muy particular. En el que, además de disfrutar la comida, se demuestra que las tareas no tienen género.

 

El Festival de Mujeres Asadoras se festeja hace más de 6 años. Es un festival muy joven, pero que ya está en el podio de los más concurridos. Tiene su fama y los cordobeses no nos lo perdemos. Casi 20 mujeres de toda la provincia preparan sus parrillas, afilan sus cuchillos y despliegan su magia. Cada una con su rito, su truco y su receta para hacer el mejor asado.

El primer premio es en cocción de costillares. Las competidoras se organizan de a dos. La competición es sana, divertida y justa. Los equipos conformados por estas duplas están bien organizados. Cada una tiene su tarea y la respeta a rajatabla. Por un lado, está la fogonera, que se encarga de seleccionar la leña y preparar el fuego. Por otro, la asadora. Esta última es la más importante. Ya que todas las decisiones son de ella. Es la directora ejecutiva: dice cuándo sacar las brasas o moverlas, cuándo dar vuelta la carne. Ella es la que decide cuándo está listo el manjar.

¿Quién evalúa?

Los jurados evalúan varios puntos. La preparación de la carne, por ejemplo, tiene un puntaje especial. El sabor y el grado de la cocción, también. Todas estas características influyen en la elección final de una campeona nacional del asado. En todas las ediciones, el jurado está compuesto por mujeres y hombres. Sin embargo, en la edición 2019, estuvo compuesto solo por hombres, a modo de excepción. Además, existe todo un rito que le pone una mística especial a este evento. Es la vestimenta de las asadoras. Estas se visten de gauchas y, entre ponchos, bombachas y sombreros, asan la carne. El estilo gauchesco le da el toque tradicional a la escenografía.

En Córdoba, las mujeres asamos. ¿Comemos un asadazo?

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