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Gauchito Gil: el santo popular

El Gauchito Gil, un santo popular con miles de santuarios a lo largo del país, tiene creyentes que hacen sus promesas a cambio de milagros.

El correntino Antonio Mamerto Gil Núñez, popularmente conocido como Gauchito Gil, se ha convertido un referente de la cultura argentina. Nació en Pay Ubre, una localidad cercana a Mercedes, en la provincia de Corrientes.

La reconstrucción de la historia que lo convierte en una figura religiosa popular es difícil. Las versiones sobre su vida son distintas, pero todas concluyen en el mismo punto: la muerte. La primera versión habla del Gauchito Gil como un cuatrero que se disputaba la misma mujer con el jefe de policía local. Esta disputa lo llevó a alejarse y alistarse en la Guerra de la Triple Alianza. Luego participó de la guerra civil correntina contra el Partido Liberal. La leyenda se construye ahí, luego de la deserción. Antonio Gil Nuñez es capturado, colgado de un algarrobo por desertor y debía ser ejecutado.

El Gauchito Gil le dijo a su verdugo que luego de eso tendría que rezarle, que cuando volviera a casa encontraría a su hijo enfermo. El Gauchito es degollado, y sucedió lo que había anunciado. El oficial, al llegar a su casa, encontró a su hijo enfermo. Rezó al Gauchito Gil y el niño se recuperó milagrosamente. El mismo oficial se ocupó de que el Gauchito tuviera un entierro apropiado y el mensaje del milagro se extendió.

La segunda versión también habla de un desertor de la guerra, pero que también era culpado por otros delitos. El final es el mismo, con el milagro del niño salvado y el pedido de perdón del oficial al Gauchito Gil. La tercera versión lo muestra como un saqueador que fue capturado y degollado cerca de Mercedes.

La Fe

El milagro fue de boca en boca ganando creyentes. No importaba si para algunos era un cuatrero alzado, un gaucho justiciero o un Robin Hood correntino. El poder que tiene para la gente no tiene categorías: sus creyentes le piden por salud, dinero, amor o milagros. Creen plenamente en que el Gauchito Gil todo lo concede.

La leyenda ha traspasado las fronteras provincianas. En Corrientes es venerado hace más de 100 años, y el culto se ha extendido a todo el país. No hay lugar, desde Jujuy hasta Tierra del Fuego, donde no haya un santuario para el Gauchito Gil.

El culto, el color y las cintas

El color rojo se le atribuye por su posición liberal, y todo lo que se le deja suele ser rojo. Para pedir algo al Gauchito Gil, es necesario escribir en una cinta roja y dejarlo por la noche. En una rama de un árbol, en un alambrado o en un palo clavado sobre la tierra. También se prende una vela roja y, con una cinta del mismo color o un rosario, se hace una oración. Algunos afirman que, al cruzar cada santuario en un vehículo, se debe tocar bocina para saludar al Gauchito Gil.

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