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En Federal no existe febrero sin chamamé

El Festival Nacional del Chamamé que se realiza todos los años en la localidad entrerriana es el evento más esperado por los lugareños.

Cada mes de febrero, el anfiteatro Pancho Ramírez convoca a una gran multitud que se reúne para celebrar la tradición y las manifestaciones artísticas. El principal protagonista de las noches que dura la fiesta es el chamamé, nuestro más reciente Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. De esta forma, la música, con las melodías de reconocidos artistas nacionales, invaden el escenario "Ernesto Montiel" y llenan de alegría a la comunidad. Aunque también hay espacio para la danza, el canto y un poblado programa de actividades que prometen no darle lugar al aburrimiento. Con una trayectoria que data de 1976, la ciudad de Federal ofrece un evento que atrae a nuevos públicos y reconquista a los fieles.

En el interior del predio, los visitantes pueden disfrutar de una increíble feria de artesanos, en las que se exponen obras manuales. Asimismo, es posible degustar variados menús regionales, tales como asado, choripanes y tortas fritas, por mencionar algunos. Paralelamente, se desarrolla la Final Nacional del Certamen “Nuevos Valores”, se realizan homenajes y se hace entrega del Cachencho de Bronce. Sin dejar de lado los espectáculos encabezados por grandes figuras del folclore que enloquecen a los fanáticos del género chamamecero.

Sin embargo, la festividad no solamente invita a sentarse y a disfrutar de la música. Por el contrario, cuenta con diversas atracciones que inclusive comienzan semanas antes. Tal es el caso de las populares bailantas que van anticipando de antemano el espíritu del evento. Otra de ellas es la Competencia Atlética Internacional del Chamamé, de la que participan deportistas nacionales y de países limítrofes. A su vez, se dictan talleres y charlas sobre el ritmo litoraleño porque siempre se puede aprender un poco más de sus secretos.

Que fantástica esta fiesta

Durante 1976, la provincia de Entre Ríos empezó a gestar festivales en todos sus rincones y los federalenses siempre participaban con entusiasmo. Para el arribo de noviembre, la Colonia Federal recibió la mágica presencia del acordeón y la voz del gran Tarragó Ros. En esa misma bailanta donde la música tomó protagonismo se reunieron René Mazzuco, Chirino Insarrualde y el alemán Weitemeir, entre otros personajes. Ellos fueron quienes llevaron adelante la iniciativa de formar la primera comisión, que fue apoyada por el gobierno municipal de turno. Entonces, con el visto bueno de las autoridades, se puso en marcha el primer festival de chamamé del norte entrerriano.

No obstante, meses antes de que sucediera el anhelado encuentro la comunidad chamamecera sufrió una terrible perdida. Fue cuando la noche del 6 de diciembre falleció Don Ernesto Montiel, el señor del acordeón. A partir de ahí, la ciudad tomó sus melodías como bandera y decidieron que el escenario principal de la celebración llevara su nombre. La primera edición tuvo lugar en las instalaciones del Club Social y Deportivo Talleres y tuvo presentaciones inolvidables. Entre los artistas que marcaron el comienzo estuvieron Mario Millán Medina, Tarragó Ros, Linares Cardozo, Raúl Barboza y Los Hermanos Gigena.

El símbolo infaltable

En los comienzos del festival, un dibujante paranaense llamado Abel “chirino” Insarrualde plasmó una caricatura que se transformó en insignia. Se trató de la imagen de un paisano de la zona. La ilustración pasó a acompañar de manera permanente las promociones del festival hasta la actualidad. Incluso, llegó a tomar vida cuando en 1981, en la sexta edición, apareció un muñeco del tamaño de un hombre. Apareció sobre el escenario vestido con bombacha bataraza, camisa colorada, alpargatas y una verdulera. Y no es que se quedó quieto, sino que tocaba chamamé mediante movimientos mecánicos. Aquella noche fue bautizado como Cachencho, y de repente nació una leyenda.

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