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El Festival Nacional Austral del Folklore en tiempos de pandemia

El Festival Nacional Austral del Folklore se aggiornó a los tiempos del COVID-19 y realizó una edición distinta, pero exitosa.

Pico Truncado es sede y cuna del Festival Nacional Austral del Folklore. La ciudad de Santa Cruz, al norte y algunos kilómetros del límite con la provincia del Chubut disfrutó de una nueva edición de la festividad de un modo particular pero acorde a una nueva normalidad que, cada vez más, se va alargando más: vía streaming y con protocolos anti Covid, los organizadores se encargaron que un año más sea una fiesta.

Es clave en esta celebración el término austral, esa palabra de más, pocas veces utilizada en lo cotidiano pero que, sin embargo, le da un nuevo significado al evento. Se entiende que, este estilo de música es popular a lo largo y ancho del país pero Santa Cruz lo celebra y organiza siendo el lugar más sureño, como esas diferenciaciones entre las Fiestas del Salmón del Pacífico y del Atlántico, festividades que se realizan en Carrenleufú y en Camarones, respectivamente.

La última edición fue la número 52 y, además, un éxito virtual total: las aptitudes de adaptabilidad en el sector cultural son moneda corriente y muchas veces una dificultad para las organizaciones pero Pico Truncado lo llevó a cabo a la perfección: con una grilla de escuelas, grupos de danzas, músicos y bandas musicales de la cultura de proximidad, es decir, locales y algunos regionales. Las interacciones con el público a través de las transmisiones en vivo por las diferentes plataformas digitales, como Youtube y Facebook, explotaron y cerraron con gran número de visualizaciones en los canales oficiales, ya que diversos medios de comunicación retransmitieron el evento folkórico más importante de la Patagonia.

El evento se llevó a cabo en dos jornadas, se sucedieron en el escenario mayor “Profesor Fabián López” las escuelas de danzas El Fortín de López, Newenkelen, El Malón, Patagonia Danzas, Cuerpo y Alma, Ayuntué y Tierra Mística, Raíces festivaleras, Esencias del viento y Bailarines del Sur, junto con los solistas Walter Castro, José Sáez y Emanuel Herrera, el Dúo Tierra Fértil y el grupo Kidu. 

Todos los participantes han declarado su entusiasmo en la realización del mismo, tras un año duro para todos, no solo en lo anímico, sino también en lo económico y cultural. Una manera más de “sobrellevar lo que estamos viviendo, estamos luchando que no se pierda, poder estar presentes, hay que ponerle mucho corazón” añadió Carmen Saldivia, de El Fortín de López. “Lo importante es saber aprovechar las diferentes circunstancias que se nos presentan” sumó Héctor Quintana, de Ayuntué. 

Cabe destacar que años anteriores, la presencia de artistas de renombre nacional era prácticamente las frutillas del postre: además de disfrutar de escuelas y variados grupos santacruceños y de la Patagonia en general, la presencia de músicos como La Sole, Hugo Giménez Agüero, los Hermanos Ábalos, Dúo Coplanacu, Los Tekis, Néstor Garnica, Facundo Toro, Rubén Patagonia, entre tantos otros.

Los inicios de la Fiesta más austral del Folklore se remonta a una pequeña actividad que se realizó en 1968: disfrutar de una peña folklórica y reunir dinero para la cooperadora de una escuela primaria. Año a año, lo que comenzaría como una reunión entre habitantes de Pico Truncado y pueblos aledaños, se convirtió en escenario reconocido en todo el país para competir, disfrutar del buen folklore en un verano sureño.

El compromiso del pueblo y de los organizadores de esta fiesta siempre fue y es la refundación de las raíces, asentar la identidad patagónica gracias a la emoción de la transmisión cultural a través del canto y la danza.

Un año más, Pico Truncado fue sede -virtual- de la Fiesta Nacional Austral del Folklore, acorde a un contexto que fue adverso durante todo el año pero que encontró un espacio seguro para seguir disfrutando y compartir la cultura tan rica que es la Patagonia y el folklore.

 

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