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El cóndor: animal y monumento

Es una de las puertas de entrada a la provincia de Mendoza. Monumento que rinde culto al ave madre de la Cordillera de Los Andes.
Tradiciones
El cóndor: animal y monumento
15 noviembre, 2019

El cóndor es un ave que habita en las alturas, a más de mil metros sobre el nivel del mar. Su tamaño promedio es de 1,40 m a 2,80 m. Es un animal característico de la zona andina de Sudamérica. Por eso, es muy probable verlo volar entre los picos de la Cordillera de Los Andes que forman parte de la zona oeste de nuestra provincia. Por ello, los que no han encarado la ruta 7 en sentido hacia alta montaña, nunca se han deleitado con esta imagen. Sin embargo, desde 1958, estos pueden conformarse con el monumento al cóndor emplazado en las intersecciones del acceso este y acceso sur en Guaymallén, Mendoza.

Los mendocinos rendimos culto a esta obra. Es que tiene múltiples funciones. Es todo un hito para indicar algún camino o para dar coordenadas. También es protagonista de reiterados accidentes donde caen las cargas de los camiones ya que muchos no conocen la maniobra, y terminan volcando debido a lo cerrada que es la curva alrededor del monumento. Es un elemento turístico porque muchas veces los visitantes se frenan en la zona a sacar fotos y contemplar los alrededores.

También merece la pena aclarar que no es una rotonda. Y es que muchas veces los mendocinos nos referimos al monumento como “la rotonda del cóndor”. Y lo cierto es que nada tiene que ver con una rotonda. Simplemente es la unión de dos importantísimas autopistas de nuestra provincia, pero no en calidad de rotonda, aunque sí, como se ha explicado más arriba, se dibujan curvas cerradas y peligrosas con las que hay que tener cuidado.

El cóndor: animal y monumento

Su historia

El 1 de marzo de 1958 quedó inaugurada lo que hoy se entiende como la base del monumento. Esta tiene una forma de cóndor, pero “abstracta”. Tiempo más tarde, se encargó una figura de yeso con forma de esta ave, pero para colocarlo en la entrada de otra hermosa localidad mendocina, Villavicencio. La obra se construyó, pero nunca fue colocada en su destino y quedó guardada durante varios años.

Ya en 1977 se echó mano a aquella obra. Las autoridades querían darle una forma más concreta y natural a esa base abstracta y utilizaron aquella figura de yeso para terminar de adornar la obra, tal como se la ve actualmente. No obstante, en cuanto a lo estético, el monumento al cóndor ha pasado por múltiples restauraciones. En 1979 sufrió la pérdida de su cabeza, que fue repuesta rápidamente. En 1997 la obra fue renovada en su totalidad. Desde 2005 a 2014 el cóndor lució color borravino y dorado. Y ya en 2017 se llevó a cabo la última gran restauración del monumento.

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