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Bendiciones de chipá

Un obispo auxiliar de Corrientes recibió un curioso regalo como parte de una tradición religiosa de la zona que incluye la palabra chipá.

Sabemos que los correntinos son los fanáticos indiscutibles de una comida en particular que nos gusta disfrutar en los días lluviosos. Aunque es tan rica que no hay un momento determinado para deleitarse con su presencia. Es que el chipá es una receta infalible dentro de la gastronomía regional debido a sus raíces guaraníes. Con harina de mandioca y distintos quesos, su aroma y sabor enloquecen a la gente. Sin embargo, hay un ritual muy poco conocido que reúne a dicha preparación con la religión. Se trata del rosario de chipá que todos los años se le obsequia a un homenajeado especial. Está compuesto por numerosas piezas y encima incluye una cruz al final, completito.

Ceremonia de lo más original

La celebración católica se realizó en la localidad Caá Catí, que está ubicada al norte de la provincia de Corrientes. Si bien el suceso puede resultar extraño para los de afuera, la realidad es que los lugareños están más que habituados. El pequeño rito es una costumbre llevada adelante por los devotos de la Virgen de Rosario, la patrona del lugar. De esta forma, el insólito objeto religioso de chipá es preparado anualmente por una vecina del pueblo para regalar. En esta ocasión, la distinción fue para el obispo auxiliar José Larregain, quien también fue declarado mayordomo y ciudadano ilustre.

Actualmente, la denominación “mayordomo” es aquí utilizada para referirse a una persona elegida por su compromiso con la comunidad. Asimismo, se le encomienda ocuparse de los preparativos y la organización de la fiesta patronal. En el pasado, la festividad de la Virgen del Rosario tenía como mayordomos a las familias más tradicionales del pueblo. Estas se encargaban de todo y los demás grupos familiares rezaban por los primeros. Ahora, el cargo honorífico se extiende durante un año entero para que la tradición pase de generación en generación.

Sagrado acto gourmet

La ceremonia de la patrona se lleva a cabo cada 7 de octubre. Esta vez, la imagen de la Virgen salió a recorrer la plaza central de Caá Catí con los innumerables fieles a su lado. Para ello, la gente se ubicó alrededor del paseo con el fin de saludarla y venerarla, siempre respetando el distanciamiento social. El esperado evento fue transmitido por redes sociales y además de la misa se hizo un desfile de jinetes locales. La fecha representa un motivo providencial para agradecer, proyectar y renovar las esperanzas.

Por su lado, el intendente de la localidad, Jorge Meza, profundizó sobre la insólita práctica. Explicó que la ofrenda es una antigua costumbre de las fiestas religiosas que se hacen en el campo. Asimismo, relató que al obispo le dijeron que tiene que volver el próximo año con un rosario de las mismas características. Allí, deberá elegir a otro mayordomo que tome la posta y continúe con el histórico legado. Además, aprovechó para reafirmar el compromiso de la ciudad con la sabrosa comida al contar con la fiesta del chipá. Sucede que en el mes de agosto existe una festividad que ofrece distintos platos en base de almidón de mandioca. Aunque el sincretismo chipacero gana por afano.

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