En el marco de dulce espera del streaming de La Mona Jimenez, surgen miles de intervenciones para calmar las aguas y saciar la manija. Entre estas producciones, surge una miniserie con episodios que cuentan los pormenores y sinsabores vividos por Carlitos La Mona Jiménez durante su infancia y sus comienzos como cuartetero.
Lanzamiento
El primer capítulo ya se estrenó y se ubica en el año 1984, cuando Jiménez todavía formaba parte del Cuarteto de Oro. Ahí se puede ver a Juana Delseri con uno de sus hijos en brazos, recibiendo a su marido que viene de trabajar y se queja porque todavía no le pagaron. Ella lo anima a alejarse de la banda para iniciar un camino propio, siempre impulsándolo a crecer y apoyando sus iniciativas. La escena termina con ella dándole un saco que le cosió, ese que "la orquesta no le deja usar". En estos cortos se muestra el papel fundamental que tuvo su compañera de vida para incentivarlo a dejar la banda en donde estaba y lanzar su carrera como solista. Se reivindica el protagonismo de Juana en la trayectoria del artista, ya que sin su apoyo nada del sueño del mandamás podría ser posible. Y ningún cordobés podría disfrutar de esta pasión única que compartimos.
En este primer capítulo de la producción audiovisual, el guión transmite la actitud de Juana en palabras: "Cantás todos los días, de lunes a lunes, no estás nunca con nosotros. Vivís laburando, los chicos ya no tienen para comer. ¿Qué vamos a hacer? Carlos, es hora de despegar. Yo creo en vos, apostemos por tu carrera solista. Mirá, te terminé el saco que tanto me pediste. El que no te dejan usar en la orquesta", exhibiendo uno de los atuendos más icónicos del cuartetero en sus diferentes shows: un saco brilloso, con colores vivos y fuertes que lo identifican.
Por su parte, La Mona le contestó a su esposa, allá por 1984 y cuando la situación económica de su familia apremiaba: "Gracias, Juanita. Gracias por bancarme y por estar conmigo en las buenas y en las malas". Tiempo después, todo sería una anécdota de superación y de la vida de un cantante que se ha transformado en uno de los más icónicos de la música popular argentina. Dentro de Córdoba, es sin dudas el artista más trascendental de la historia local. Junto a Rodrigo son las estrellas del género. Aunque este tuvo más peso fuera de su tierra natal y logró ser masivo a nivel nacional. Mientras que La Mona se mantuvo alimentando el espíritu cordobés.
Los sufrimientos de La Monita
El segundo episodio relata la historia sobre el nombre que lo hizo grande. En este capítulo, que se sitúa en Córdoba, en el año 1959, cuando tenía ocho años. Comienza con un niño jugando a ser Tarzán. En varias ocasiones, el Mandamás contó que siempre le gustó mucho treparse a los árboles, pero que ese pasatiempo provocó la burla de sus amigos.
La Mona, hijo
Además, aparece la figura de Esilda, su mamá, quien transforma ese sufrimiento por el bullying recibido. "Allá en la plaza los chicos dicen que yo no soy Tarzán, dicen que soy la Mona Chita". "La Mona es un lindo nombre, y los monos son animales inteligentes y divertidos", le respondió su mamá Esilda, quien instantáneamente abrazó a su hijo para contenerlo. Ya en la actualidad, el cantante expresó: "Quién iba a pensar que el apodo La Mona me iba a dar tantas alegrías".
Quién iba a decir que se convertiría en un ícono de la cordobesidad y uniría a todas las clases sociales en una misma pasión. Quién iba a decir que sería el representante oficial de un género que nos corre en las venas. Quién hubiera pensado…
Argentina, nacida en Córdoba. Investigadora en el área de lingüística. En formación constante sobre las Letras y sobre la vida, gracias a la Universidad Nacional de Córdoba. Mis experiencias en viajes me llevaron a aprender cada vez más idiomas y querer conocer diversas culturas desde adentro. Pienso en la escritura como una herramienta para transformar el mundo y volverlo un espacio justo y equilibrado.