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“The End” en Obras: El legado argentino de Pink Floyd cumplió tres décadas de brillante recreación

El histórico proyecto musical de Jorge “Gorgui” Moffatt se presentó en el “Templo del Rock” para festejar el 30 aniversario de la banda, primer show del conjunto después de las restricciones sanitarias de marzo de 2020, ofreciendo un concierto de notable excelencia.

Música

En los últimos veinte años la asfixiante definición de “banda tributo” pareció un “currito” de esos intérpretes que pudiendo crear material con el riesgo que eso implica, abrevan en interpretar música de terceros sabiendo que la pegada de la obra original garantiza buenos resultados en lo comercial. En la actualidad hay muchas “bandas tributos” de lo que pueda ocurrírsele al lector, muchas de las cuales tocan en determinados circuitos de recitales en la órbita festivalera o deambulan con mayor o menor éxito en las fiestas de casamiento, los eventos institucionales o desafortunadamente en algún acto proselitista. Por suerte, la cosa para los infinitos seguidores que tuvo, tiene y tendrá en Argentina la música de Pink Floyd, es la chance de escuchar esas colosales canciones encaradas no como una “banda tributo” sino como una perfecta interpretación musical en vivo, ofreciendo al oyente que pone su entusiasmo emotivo y nostálgico un brillante concepto de “recreación artística”.

Cualquiera que haya estado en un recital del grupo “The End” en el cruce de milenios, sabe qué significa presenciar un concierto de esta conceptualizad musical. El espectáculo que la formación comandada por Jorge “Gorgui” Moffatt lleva a cabo desde fines del anterior siglo, ofrece la chance de cerrar los ojos y sentir exactamente como sonaría Pink Floyd si el grupo estuviese en actividad, algo absolutamente insólito para tiempos donde la vulgar “tributación” de los “grupos homenaje” "termina descascarando las canciones conocidas, dándoles una relectura insufrible. En Argentina solo hay dos formaciones que desarrollan un trabajo a conciencia de lo que significa “recrear” la obra de un monstruo musical de esta dimensión, ellas son “The Beats” encarando el repertorio Beatle y “The End” revisitando las fantásticas composiciones del memorable grupo de sinfo-rock inglés. Estos dos proyectos están conmemorando tres décadas de vida en estos tiempos, una muy curiosa casualidad.

 

 

El prestigio que acumuló “The End” en 30 años de carrera es innegable, algo que pueden testimoniar nada más y nada menos que los músicos que tocaron en su momento con este grupo británico. Durga McBroom, Guy Pratt y Jon Carin estuvieron en el 2010 tocando en un terceto de recitales en el Gran Rex y volvieron a sus países extasiados con la fabulosa experiencia de compartir como invitados, un atractivo proyecto que recrea a Pink Floyd con mayúsculas. El bajista Guy Pratt los definió sin titubeos como “la mejor banda de covers del mundo” y los tres reiteraron su deseo de volver al país para sumarse entusiastas a una experiencia que los sedujo de principio a fin. Con un despampanante prestigio que excede todo lo que una gacetilla de prensa pueda incluir como referencia, la gran banda que coordina “Gorgui” Moffatt fue uno de los tantos formatos artísticos que padeció todas las limitaciones operativas, impuestas por el desembarco de la pandemia el año pasado a finales de marzo. Después de 18 meses de tortuoso sufrimiento y resistencia expresada de la mejor manera emocional, “The End” concretó su primer recital en el Estadio Obras.

 

The End

 

La estructura de un concierto de este grupo incluye una inagotable logística operativa, la cual comprende varias semanas antes la puesta en escena de un espectáculo demoledor por donde se lo contemple. Adaptar eso a un “Estadio Obras” con corralitos de estructura tubular en la platea y mini vallados separadores en la superpulman y una de las tribunas laterales, no fue tan fácil como se supone, pero el sábado 14 de agosto, con algo más de 2000 personas, el “Templo del Rock” fue edilicio testigo de un show impactante, pero de mayor emotividad que otros, por la circunstancia de haber estado ausentes en vivo desde que el decreto de necesidad y urgencia firmado por el presidente el 20 de marzo de 2020, dio vuelta la realidad como una media sin un manual de instrucciones sobre la manera de manejarse en condiciones tan limitadas y restrictivas. Por eso, cuando la banda subió al proscenio del estadio en la Avenida del Libertador al 7100, las ovaciones “embarbijadas” pudieron más que la preocupación de un tiempo difícil, brindando a la formación aquella recepción que merece alguien cuando encara las cosas con tanta belleza y talento.

El concierto en Obras comenzó casi como un evento británico, puntualmente a las 19 horas, mientras los últimos rayos de sol se despedían muy lentamente a “baño maría” de Núñez, ante la curiosidad de los vecinos de la zona que no entendían que un espectáculo pudiese ponerse en marcha tan temprano. La performance comenzó con la secuencia de capítulos 1 al 5 de “Shine On You Crazy Diamond”, notable apertura de casi 13 minutos con todos los detalles orquestales, mientras los últimos rezagados se acomodaban en los distintos lugares habilitados del recinto. Instantes después, tomando la palabra y dejando traslucir la inocultable emoción de volver a actuar, el cantante y líder de la formación no olvidó el significado de esta prolongada ausencia por la pandemia. “Estuvimos 18 meses sin tocar, lo aguantamos como pudimos, no saben lo que significa para nosotros estar en un escenario nuevamente”, sintetizó las emociones de ese momento y tampoco pudo con su genio al relacionar el aniversario que conmemoran con una novedad deportiva top. “El grupo está cumpliendo 30 años de vida, ahora entienden por qué Messi eligió ponerle el número 30 a su camiseta del PSG”, comentó mientras las risas bañaban suaves el estadio.

The end

El evento conceptual se dividió en cuatro partes muy perceptibles. La tradicional suite de “The Wall” con “In the flesh”, “The Happiest Days Of Our Lives” y “Another Brick In The Wall Part 2”, el trayecto onírico de los álbumes previos a esa obra junto con pinceladas de “The Final Cut”, comprendido por “Gunners Dream”, “One Of These Days”, “Time/ Breathe”, “Great Gig On The Sky” y “Nobody Home”, para luego pasar a un highlights de clásicos como “Have A Cigar”, “Money”, “Echoes” y “Wish You Were Here”. El cierre del listado formal comprendió el tramo progresivo de “Brain Damage” y “Eclipse” para darle al recital un cierre con la virulencia orquestal de “Run Like Hell”. Ilustrando sónicamente en un tono vocal que modula al Waters más rebelde con los fraseos irónicos de Gilmour, la performance del cantante Gorgui Moffatt es un laburo entramado que mancomuna el guía coral de los clásicos, el personaje que replica los gestos de “Pink” en la película del genial Alan Parker y el artista todo terreno que baja del escenario a cantar cerca de la gente entre los corralitos, mientras desopilantemente sus estadías en ese sector parecen un packman de principios de los ‘80s cuando lo rodean los vendedores ambulantes que deambulan en dicha área expendiendo agua y cerveza. 

Semejante líder para una impecable fiesta, obviamente reposa en la articulación musical de un porta-aviones sinfónico que sabe la precisión de cada una de sus partes, para lograr ese efecto arrasador en la lectura global del evento. La dupla de tecladistas integrada por Charly Kleppe y Hernán Simó corporizan esa estructura de flotación ambiental, donde las guitarras de Matías Dietrich y Mariano Romano se alternan en aguijoneos característicos de unas partituras ejecutadas con la precisión de la cirugía espacial a distancia. Detrás, el corazón rítmico de la gran fiesta hace honor a “Pulse” con un batallar inagotable, donde la batería de Alejandro Sarmenti sostiene un dinámico contexto mancomunado con el bajo de Juan Folatti, quien a mitad de show padeció algunos problemas de impedancia que le pusieron cierto dramatismo al show. El sensual saxo de Mariano Camelo pone la cuota cabaretera y jazzística que requieren ciertos temas, un concatenamiento donde la voz de Alejandra Peralta liderando un trío de chicas impulsa coros de muy precisa y delicada aparición, amén de un solo con “Great Gig In The Sky” que no tiene nada que envidiarle al track original de los ingleses.

The End Gorgui

The end

El final de la fiesta floydiana llega con “Coming Home” y la muy esperada “Comfortably Numb”, en un recital con las proyecciones justas y necesarias para no aturdir visualmente un evento global ajustado con la precisión telemétrica de un sofisticado satélite. Dando a cada instante gestos de agradecimiento al público que venció sus miedos para agotar las localidades del show, el vocalista comanda el saludo final con las caravanas de rigor en medio de una estruendosa ovación con el público ahora sí de pie muy feliz. Para aquellos que aman a Pink Floyd, la posibilidad de vivenciar su música en vivo con “The End” pone a estos con un grupo de músicos tan fanáticos de la banda inglesa como la audiencia, una fiesta para todos los sentidos creada hace exactamente tres décadas. Sumergirse en estas recreaciones generadas con tanta pasión, profesionalismo y placer, propone al oyente la inédita chance de participar de un evento musical único, justo en tiempos donde el arte de combinar los sonidos atraviesa su más grave y manipulada crisis creativa. Los festejos del 30 aniversario comenzaron el 14 de agosto en Obras, pero no se descarta que en próximas semanas el conjunto vaya sumando conciertos para recuperar la normalidad perdida a principios del año pasado, provocada por un arma química china que todavía no pudo erosionar el “patrimonio Floyd” en esta desgastada parte de un planeta herido emocional y artísticamente como nunca.

 

 

Ficha Técnica: “The End” en Obras/ Sábado 14 de Agosto de 2021 (Temas: 01 Shine On Your Crazy Diamond – 02 In the flesh – 03 The Happiest Days Of Our Lives – 04 Another Brick In The Wall Part 2 – 05 Gunners Dream – 06 One Of These Days – 07 Time // Breathe (reprise) – 08 Great Gig On The Sky  - 09 Nobody Home – 10 Have A Cigar – 11 Money – 12 Echoes – 13 Wish You Were Here – 14 Brain Damage // Eclipse – 15 Run Like Hell // Encores: 16 Coming Back – 17 Comfortably Numb ) (Músicos en escena: Gorgui Moffatt (voz) – Charly Kleppe (teclados – guitarra) – Hernán Simó (piano – teclados) – Matías Dietrich (guitarras) – Mariano Romano (segunda guitarra) . Alejandro Pérez Sarmenti (batería) – Juan Folatti (bajo) – Alejandra Peralta (coros) – Mariano Camelo (saxo) (Duración total:125 minutos, 47 segundos).

 

 

Imágenes: Theendpinkfloyd.com.ar // Facebook The End Oficial

 

Fecha de Publicación: 21/08/2021

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