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The Beats cumple 35 años: dos argentinos convertidos en los Beatles más famosos del mundo

La banda formada por los hermanos Patricio y Diego Pérez tocará este jueves 8 de abril en el Parque Centenario en su primer recital presencial. A horas del show, el grupo habló con Ser Argentino para explicar el aniversario de la banda y el regreso a los conciertos.

La famosa frase señala contundente. “Persevera y triunfarás”, dice escueta pero al mismo tiempo desafiante un concepto que los hermanos Patricio y Diego Pérez aseveraron con una disciplina sorprendente, permitiéndoles desandar un camino que lleva tres décadas y media de éxito sin límites. La idea de homenajear a los Beatles dejó de ser un capricho en el hogar para convertirse en el objetivo irrevocable de los últimos 35 años, misión que los artistas concretaron con sobrado talento sin descuidar detalles. Fruto del esfuerzo que los intérpretes pusieron en cada paso desarrollado, pocos años después del inicio les llegó la merecida gloria cuando en Liverpool los declararon “La mejor banda beatle del mundo”, un título planetario que lucen con hidalguía y talento sin subestimar ningún aspecto. Esta dupla de hermanos que debió batallar con algunos cambios de integrantes en los roles de Paul Mc Cartney y Ringo Starr, hace rato que es garantía de excelente música, divertidos y emocionantes espectáculos donde la chance de estar con los “Fabulosos Cuatro” en vivo se transforma en una realidad impactante y seductora. “The Beats” tiene el reconocimiento no solo de la industria mundial, sino fundamentalmente el del público argentino, que hace 35 años agota las entradas en cuestión de minutos cuando ponen una fecha en venta.

 

Tal como pasó con la totalidad de los músicos involucrados en giras importantes, el grupo de los hermanos Patricio (George Harrison) y Diego Pérez (John Lennon), acompañados por Eloy Fernández (Paul Mc Cartney) y Esteban Zanardi (Ringo Starr), debió suspender todos sus compromisos cuando Argentina ingresó en modo ASPO (aislamiento preventivo social y obligatorio), a cancelarse las reuniones públicas. Durante el 2020 esta colosal formación desarrolló dos recitales en formato de “autoshow” en San Isidro y también una cautivante e hipnótica performance vía streaming que casi hace colapsar Internet a nivel nacional en el horario de esa actuación. Ahora, con la habilitación para realizar espectáculos en vivo con público presencial, naturalmente con las obvias restricciones sanitarias, la formación de los hermanos Pérez concretará este jueves a las 20 horas un evento en el escenario del Parque Centenario. A muy pocas horas del concierto esperado por sus legendarios fans, Patricio Pérez aceptó romper el tradicional silencio que sostiene este calificado tándem de artistas, para brindar una nota exclusiva a Ser Argentino, extensa conversación en la que no dejaron ningún aspecto sin analizar:         

 

 

Antes grabar un disco era un proceso extenso con demos, productores para definir lo que iba en un disco y luego la respuesta de la gente comprando los álbumes. Convertirse en un artista era un camino bastante más largo de lo previsto, comparado con lo que sucede en la actualidad. Parece que hubiese cambiado muchísimo el concepto de la palabra artista en estos tiempos pandémicos, ¿no?

Patricio Pérez: Sí, hoy una persona graba una canción, la suba a Internet y a los cinco segundos se autoproclama “artista”, es todo muy raro. También cualquier persona que tiene acceso a un instrumento y lo ejecuta está haciendo “arte”, mejor, peor, la calificación ya es otro tema, lo cierto es que hay herramientas al alcance de todos y en su casa puede tener un estudio de grabación, cosa que hace 20 años no pasaba. También es una manera de que el mundo se involucre con la música y la tecnología, y soy de la vieja escuela.

 

¿Cómo han sobrellevado todo el tema de la pandemia y el confinamiento?

Patricio Pérez: Nosotros veníamos con una vorágine laboral que era bastante intensa, porque estábamos constantemente realizando giras, de miércoles a domingo, viajando por toda la Argentina y en algunas ocasiones recorriendo el mundo, no teníamos tiempo para nosotros siquiera. Este parate en algún punto me hizo bastante bien, tal vez suene a una exageración, pero veníamos muy enroscados por los shows en todos lados. Un par de meses está bien, pero después de ese lapso nos empezó a caminar la cabeza, obviamente ahora extraño lo que era el “viejo mundo”, obviamente los escenarios y relacionarme con la gente, con personas que tienen que ver con la música. Como decías al principio, la música es un proceso artesanal, que también tiene que ver con una conexión que va más allá de la música, tiene que haber una conexión del alma y con lo que sucede, todo esto se pierde, se esfuma cuando uno no se puede ver con la gente y tomar contacto personal. El primer mes en casa lo tomé bien, al segundo me quería matar(risas).

 

Hicieron un streaming desde lo que parecía una sala de ensayo

Patricio Pérez: Sí, ese lugar es el estudio que tenemos, para grabar, ensayar y otras tareas, el concierto tuvo una característica muy especial e inolvidable, fue el primer recital que hicimos con la vuelta de Diego (Pérez). La verdad para nosotros fue muy importante juntarnos para hacer eso, porque es el momento que tenemos para juntarnos con nuestros pares, agarrar nuestros instrumentos y que empiece a sonar todo junto otra vez, fue algo muy emocionante para nosotros, principalmente. Si bien el streaming es una cosa fría, porque uno no tiene respuesta de la gente y no sabemos que pasa del otro lado, no hay un aplauso, no hay un gesto, absolutamente nada, lo que nosotros vivimos al volver a tocar juntos nos vino muy bien.

 

 

Daniel Grinbank describió al streaming como un “paliativo menor” para la economía de los artistas. ¿Qué opinión tenés desde lo artístico y comercial de algo así?

Patricio Pérez: ¿Qué te puedo decir sobre esa nueva aplicación?... tocar en un teatro delante del público es algo mágico. El steaming no tiene magia, no hay conexión con la gente, si bien las funciones son unas calcadas a las otras, los shows son diferentes, la reacción del público es distinta. Podés hacer en una misma noche dos funciones en el mismo teatro, pero hay diferencias muy notables entre la primera y la segunda función delante del público, aunque nosotros hagamos el mismo despliegue o el mismo repertorio la reacción no es igual, pero se viven diferentes, no sé cómo explicar eso. Eso en un streaming no lo tenés, entendés. Coincido con Daniel que eso funciona como un “paliativo menor”, lo que sucede en tiempos de pandemia, que eso sea como una pata no quedarte “rengo”, en cierta forma “caminás” con eso. Para mí el streaming no va a tener la misma vigencia, cuando le gente pueda volver normalmente a los teatros y llenar una sala, que haya conciertos en los estadios y los artistas puedan subirse a un escenario sin problemas. No creo para nada que el streaming sea una salida laboral ni nada, por lo menos para mí. Tal vez en el futuro eso te sirva para sumar espectadores que no puedan estar en el teatro de ese país en la fecha en que tocás o que no pueden llegar al lugar de concierto ese día. Para eso está bárbaro. Es como una “cámara testigo” de lo que está pasando, pero no es lo mismo que estar. Nosotros hicimos un espectáculo en esa modalidad, pero más que nada porque lo pidieron los fans y una empresa organizó todo para que el mismo fuera gratis para el púbico. Por eso aceptamos llevarlo a cabo.

 

Lo de la pandemia y el streaming ¿te hizo revalorar en algún momento del ASPO lo que verdaderamente significa tocar delante del público?

Patricio Pérez: No, ya lo valoraba antes(risas). La verdad es que nunca estuvimos tanto tiempo distanciados del escenario, a lo sumo estuvimos veinte días sin tocar, pero no más que eso, entonces todo el tiempo que pasó sin tocar es una barbaridad. A mí nunca me pasó desde que empecé con la música, cuando tocábamos en bolichitos para cincuenta personas, pero igual no me pasaba algo así, tocábamos todos los días. No sé, es raro, yo necesito el público, con toda esa magia que tiene el teatro y que haya gente que te quiera escuchar, ¿no? Para mí eso es mágico.

 

¿Podés contar un poco como fue esa experiencia de streaming?

Patricio Pérez: Fue un show en la sala de ensayo, la performance se grabó y luego se le hicieron algunos inserts de cámaras a lo filmado, fue como un “falso vivo”, después se le hicieron retoques a lo grabado y se emitió en la fecha que estaba anunciada por el canal de YouTube de la empresa que lo auspició (don web). Había unas cosas que estaba fuera de foco, porque no había camarógrafos y tuvimos que retocar algunas tomas donde esas imágenes no estaban correctamente en foco. Había cosas que estaban medio desprolijas que se corrigieron para la emisión en esa noche pautada.

 

 

¿Qué lectura dejó para vos el último espectáculo teatral presentado por The Beats, llamado en aquel momento con el título de “Influencers”?

Patricio Pérez: Bueno, es el último espectáculo que presentamos en vivo, era un show en el que no estaba mi hermano Diego. Lo hicimos con Diego en el verano 2018-2019 en Mar del Plata, en donde ganamos una “estrella de mar”, pero Diego en la temporada donde lo presentamos no está, no quería tocar en esa temporada, no iba a estar presente, pero luego estuvo. Diego y yo somos los líderes y fundadores de este grupo, el y yo tenemos la potestad de manejar nuestras apariciones dentro del grupo, en algún caso él decide no aparecer, en cierto espectáculo yo no he estado, nos reemplaza alguien, pero siempre hay alguno de los dos fundadores.

 

¿Cómo viviste la ausencia de Diego en la oficialización de ese show del 2019?

Patricio Pérez: Bueno, para mí es muy raro porque yo lo vivo de manera especial porque es mi hermano, tal vez los demás compañeros de la banda no lo sienten así, yo arranqué tocando la guitarra mirándolo a él. Es un soporte y respaldo anímico muy importante, más allá de su desempeño, su Lennon es impecable, cuando no está a mi me falta todo porque ante todo es mi hermano, su acompañamiento anímico. Esto lo arrancamos juntos y para mí es un enorme agujero que Diego no esté. Yo sigo firme, encantado con lo que hago y le pongo toda la pasión. Cuando hacemos un espectáculo, pensando en otra persona que no es Diego, lo asumo a conciencia de saber cómo va a ser con la falta de Diego. Por eso buscamos otros recursos para que el espectáculo no se vea tan afectado.

 

Vos admitiste varias veces que siempre fue complicado tener el rol de Paul Mc Cartney bien representado en los conciertos y producciones.

Patricio Pérez: Sí, es muy difícil.

 

¿Qué sucede en el caso de Esteban Zanardi: ¿es un invitado o un integrante más?

Patricio Pérez: Él es como un hermano más, está hace 23 años en The Beats, ya se ganó la membresía de integrante original de la banda, él es una pata principal también, tanto como Diego, yo o Eloy, porque Eloy está hace más de diez años. Nosotros como trío, Eloy, Zanardi y yo tocamos a veces en las pruebas de sonido, tenemos millones de temas en el repertorio, ya empezamos a barajar un montón de cosas, por eso el grupo ya suena de a tres. Por ejemplo, Zanardi hizo de todos los roles en el grupo, hemos tenido alguna presentación donde se enfermaba alguno o lo que sea, siempre fue un comodín. Arrancó como tecladista, pero también hizo de Lennon, Harrison muchas veces, fueron recitales fantasmas, pero vos a él le das un instrumento y lo toca. Para mí fue muy duro cambiarlo a Esteban de los teclados, porque yo me sentía muy respaldado, por él en los conciertos, alguien super orquestador, no tiene diez dedos, tiene veinte(risas), tal vez fuera algo que la gente no lo ve, pero a nosotros nos ayudaba con el sonido. En el momento en que el baterista que teníamos (Martín)se fue, fue terrible, porque había que modificar toda la estética de la banda, hacer las fotos de difusión de vuelta, es todo muy complicado, no quería sufrir lo que vive Kiss con los acompañantes de Simmons y Stanley, pero al menos los Kiss se maquillan. Finalmente asumimos que Esteban fuera Ringo y en los teclados la persona que lo reemplazó es Fernando Monteleone, el tecladista de “Virus”, que ahora está con nosotros bajo la supervisión de Esteban, pero estos cambios fueron muy positivos.

 

Decidiste publicar con el grupo una serie de libros, de los cuales solo se conoció hasta el momento el primero (The Beats 1234 análisis canción por canción), en los cuales encaran el proceso de grabación de los Beatles desde la óptica de The Beats. Para alguien como ustedes que consiguieron tanto, tranquilamente podían haber ido por el camino más fácil y en un breve lapso de descanso publicar una autobiografía autorizada de The Beats, ¿no? Nadie se hubiese incomodado con una maniobra de esa clase después de tanto tiempo haciendo esta destacada actividad artística...

Patricio Pérez: Yo creo que una biografía de The Beats es poco interesante. Esa parte de hacernos “autobombo” no nos va, no. Entonces nosotros preferimos hacer algo sobre los Beatles que es a lo que dedicamos nuestra vida, que es sobre lo que estamos bien informados, desde nuestra perspectiva. Todos estos años hemos comprado sus instrumentos, sus micrófonos y condensadores que tienen para grabar, inclusive hace poco compramos un modelo de añeja consola que ellos utilizaban, es la que estaba en EMI acá en Argentina, con esa máquina se grabó a Atahualpa Yupanqui, Tom Sheridan, es una máquina que tiene mucha historia encima, ¿no? Desde ese punto se no ocurrió la idea que terminó hecha realidad, o sea, por qué no contar cómo grabaron los Beatles cada uno de sus álbumes. Hay muchos libros que hablan de los micrófonos o instrumentos que se utilizaron, pero nosotros estuvimos en los lugares donde grabaron y esa fue nuestra mirada, por eso nuestra intención fue mostrar como está realizada la grabación de cada canción de los Beatles. El proyecto comprende dos libros, ya salió el primero y ahora nos pusimos las pilas con el segundo, nos faltan algunas tomas y también definir la editorial, al encarar este proyecto me di cuenta que cosas que había escuchado pensando que ellas habían sido encaradas de una forma, fueron hechas de otra. Arrancaron grabando en dos canales y terminaron grabando en ocho, algo impresionante lo conseguido en audio para esa época. Ellos eran tipos muy curiosos, se tomaban un montón de tiempo para poder procesar un sonido, gente muy apasionada, ellos tuvieron mucho que ver con los procesos de grabación que se hicieron después que ellos separaron al grupo. A la usanza de esas grabaciones que hacía Sinatra cantando delante de una orquesta en primera toma, ellos lo vieron como un ejemplo para sus cosas, pero al principio grababan todo juntos, en este libro escribimos los tres porque es un tema que nos atrapa y apasiona.

 

 

¿Vivieron alguna vez algún tipo de desgaste que potenciara el final de la banda?

Patricio Pérez: Es muy difícil terminar una carrera artística cuando te estas dedicando a los Beatles, se trata de un artista que tiene todos los colores dentro de la música y siempre hay colores para jugar con la música, con lo que hicieron los Beatles, podés armar diez millones de cosas, es divino lo que pasa, no te cansa armar algo sobre ellos porque te entretiene encarar una cosa así sobre ellos. Además, sobre todas las cosas, los Beatles dejaban ver su humor, que era muy especial, adaptaban cosas teatrales, en nuestros shows buscamos que todas esas cosas estén presentes también.

 

¿Cómo fue hacer dos fechas el año pasado en formato de autoshow?

Patricio Pérez: Fue algo tremendo, porque teníamos muchas ganas de tocar con la gente cerca nuestro, pero inicialmente fue raro, porque es raro ver a la gente dentro de sus autos cuando vos estás tocando. Ni hablar sobre que en lugar de aplausos haya bocinazos, es un proceso extraño, pero también lo entendés cuando vas a un supermercado y todos están con el rostro tapado por el barbijo o protector facial. Para nosotros juntarnos y tocar delante de la gente es lo más alucinante del mundo, eso fue una fiesta y ahora que vamos a estar en vivo en el Parque Centenario también. Lo del autocine fue una experiencia muy enriquecedora y funcionó bárbaro, tuvimos que hacer una segunda fecha en el mismo día del primer espectáculo. Nos enteramos que las distintas cuestiones de la cultura encararon hacer este tipo de formatos, como lo de Nito Artaza y su pareja. En nuestro recital hubo PA para el público, no es recontra potente y la gente lo escucha también por la FM que emite el sonido del escenario. Adaptamos lo que podíamos hace durante 90 minutos en vivo sin el uso de pantalla o escenografías móviles, la pantalla de atrás nos mostró siempre tocando, para que nos pudiese ver hasta el último tipo ubicado con el coche en el fondo.