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Tango y violencia

Debemos revisar urgente las situaciones de violencia de género que se dan alrededor del tango, especialmente en las milongas.

Un puñado de días después de que el Movimiento Feminista del Tango (MFT) presentara en el mismísimo Mundial del Tango un protocolo contra la violencia de género en las milongas, un participante ruso agredió a su pareja al dejar la pista.

Sí. Son dos cosas distintas. Pero quizá la coincidencia beneficie a la movida del MFT. Conozco poco de milongas, pero no es trasnochado entender que la mujer es maltratada en cierto momento. El tango aun conserva esa cosa del varón dominante. El tema es que muchos confunden el contacto físico de un baile en el que se abraza con un contacto sexual. Según explica Soraya Rizzardini González, del MFT. Los tangueros deben abrazar ese protocolo inmediatamente.

El caso de la pareja rusa es una forma distinta de violencia de género. Más repudiable aun, dado que se trata de violencia física. Y aclaro que la violencia psicológica no me parece muy menor. Por las dudas. El caso es que, al finalizar la performance, el bailarín ruso Kirill Parshakov agredió a su mujer y compañera de baile. Tremendo. La pareja fue descalificada, como corresponde. Y lo que siguió es clásico: él da una excusa para el golpe ("Las cosas no salieron como esperábamos") y ella no hace la denuncia.

Lo cierto es que aun el baile del tango aun es un espacio dominado por el machismo. No ha evolucionado a la altura de los cambios que experimentó la sociedad. Y debería hacerlo rápidamente. Después de todo, no se trata de conquistar a una persona, sino de disfrutar un baile. Y si se trata de conquistarla, debería ser sin ningún tipo de violencia. No?

Imagen Facebook Anna Gudyno

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