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Spinetta: fluir hasta el infinito

En el Día Nacional del Músico, recordamos a Luis Alberto Spinetta a través de sus frases.

Era un 23 de enero de 1950. En la casa de la calle Arribeños, del barrio de Núñez, se esperaba la llegada del segundo niño de la familia. El nombre elegido para él era Luis Alberto. Junto a su hermana Ana y a su hermano Gustavo –que nacería un par de años después–, pasó su infancia bien cerquita de la cancha de River, el club de sus amores. La historia de Luis Alberto podría ser la de cualquier otro niño nacido a mediados del siglo pasado en Buenos Aires. Con una pequeña diferencia: aunque nadie podía imaginarlo, Luis Alberto Spinetta llegó al mundo a cambiar por completo la concepción que se tenía de la música en nuestro país. Ni más ni menos.

Desde hace unos años, el aniversario del nacimiento de Luis Alberto Spinetta se convirtió en el Día Nacional del Músico. Sin embargo, definir a Spinetta tan solo como un músico es quedarse corto. El concepto debería ser bastante más amplio: el Flaco fue un artista. Con la música hizo magia, eso está claro. Rompió esquemas, experimentó con distintos géneros, creó un aura nueva que no existía. Inventó lo que no estaba. Pero el universo del genio de Spinetta incluye también el dibujo, la poesía. En su radar el arte es uno y él lo expresa por distintas vías.

 

 

Sus canciones –es cierto– inspiraron a miles, enamoraron a muchos y aportaron grandes cimientos para la construcción del rock nacional. Existe un antes y un después del Flaco. Sin él, no seríamos lo que somos, porque incluso quienes no lo escucharon directamente lo hicieron a través de otros artistas en quienes fue dejando su huella. ¿Cómo no reconocer a Spinetta en Cerati, por ejemplo? El legado de los grandes no es solo la propia obra, sino las marcas que esa obra hizo en otros. Entonces, el arte continúa fluyendo sin cesar, planta una semilla y se convierte en algo más, y así hasta el infinito.

 

 

Spinetta en 10 frases

En el Día Nacional del Músico, le damos voz al Flaco, que siempre tuvo tanto que decir:

“El talento es el hombre en libertad, nace en cualquier persona que se sienta capaz de volar con sus ideas”.

“Se que mi misión es hacer buenos discos. Mi misión la tengo que fundamentar con mi propia existencia”.

“La canción ya luchó contra todo lo que pudo haberla detenido hasta llegar. Tiene algo de espermatozoide que atraviesa el alma y también la realidad de uno. Es como un óvulo fecundado por una nueva canción”.

“La voz puede decir una sola nota a la vez, pero la cabeza es polifónica”.

“No soy de esos músicos que viven para estar tocando su instrumento todos los días. Lo que sí, mi música está influida por mi experiencia de vida, eso es innegable. Está amarrada a lo que vivo. Muchas canciones no las puedo volver a cantar por lo que significaron para mí y para no sentir esa emoción dispuesta de otra manera”.

“En la época en que empezamos con Almendra, Piazzolla y Los Beatles eran para nosotros verdaderos guías”.

"La gran desventaja para algunos es hacer música por ambición, casi como por obligación, para enriquecerse, o para figurar. A los dos compases sabés qué tipo de trabajo y artista estás oyendo, y ante quién se agacha y para qué”.

"Todo gigante muere cansado de que lo observen desde afuera”.

“Me gustaría que mi música ayude a paliar el dolor de los que no pueden”.

“En algunos momentos pareciera que el rock tiene la clave para allanar los problemas que nos aquejan, pero en general todo se ha envilecido por los artistas con deseo de enriquecerse y figurar. El ego se ha impuesto sobre el talento. Los músicos de rock que hacen música estúpida se llenan de dinero, mientras que los poetas y artistas valiosos llevan una vida bastante dura”.

 

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