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Buenos Aires - - Lunes 23 De Mayo

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Se cumplieron veinte años del último concierto de “Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota”

La banda que se convirtió en un fenómeno social más que musical, culminó una etapa de enorme crisis con una presentación en Córdoba, que inesperadamente por la crisis entre sus integrantes, se terminó convirtiendo en la última vez del grupo sobre un escenario.

Música

El tiempo se encarga en determinados momentos de recordarnos cual veloz puede ser el paso de los minutos, horas, días, semanas, meses y años. Estamos en plena actualidad en un trance seudo acelerado con la pandemia, las futuras elecciones legislativas, la llegada de la primavera y los conflictos de una nación que no tan curiosamente siempre vuelve a tropezar con la misma piedra. Increíblemente faltan casi tres meses para que se cumpla un año de la muerte de Diego Maradona y todo sigue agitado en un mundo presuroso, donde los hechos distintivos reaparecen para shockearnos con sus distintivas circunstancias para removernos ciertas emociones. El adrenalínico calendario 2001 no es en la evocación solo la temporada donde dos aviones aerocomerciales se estrellaron en las Torres Gemelas, sin olvidar un tercero que hizo lo propio en el Pentágono, un año donde en el último mes todo en Argentina se sacudió retorciéndose hasta su más insospechados cimientos con la crisis política que derivó el corralito, la previsible renuncia y partida del presidente Fernando de la Rúa, aquél histórico blooper con cinco presidentes en una semana y una nación harta de la vieja política que pidió que “se vayan todos”, aunque al final no solo no se fueron sino que volvieron para ostentar algo peor a lo anterior. El 2001 en lo artístico tuvo poderosas y contundentes convulsiones. Una de ellas fue la última actuación del grupo “Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota” en el país, confirmando sin titubeos la crisis y disolución de una formación que caló mucho más desde lo social que lo artístico.

 

La formación que comandaban Carlos “el Indio” Solari y “Skay” Beilinson vivía en el 2001 un enorme conflicto musical y personal, algo que hacía presagiar un abrupto desenlace en esa formación que movilizaba multitudes en cada aparición pública. Se conmemoran justo en este mes 20 años del último espectáculo que brindaron “Los Redondos”, denominación acotada del nombre original del conjunto, recital que insospechadamente se convertiría en el recordado canto de cisne de una banda que movilizaba con poderío a sus seguidores en un tiempo muy conflictivo desde lo socio-político. El 4 de agosto de 2001, sí casualmente justo ese año, “Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota” llevaba a cabo sin saberlo en una cancha de fútbol creada para el Mundial 1978 su último show, abriendo de esta manera un sendero de pasión y mitología en la escena local de nuestro territorio, el cual se potenció a cada paso con recuerdos y relatos de todo aquel que alguna vez fue parte de esa movida o apenas tuvo contacto desde un lugar de público. La última actuación del famoso conjunto que tenía a Solari y Beilinson como sus líderes indiscutidos, transcurría en el recordado y muy bien diseñado estadio Chateau Carreras, un lugar que décadas más tarde albergaría a la mismísima Madonna en un espectáculo inolvidable para cualquiera que lo haya visto en una convulsionada noche cordobesa por múltiples motivos.

Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota

Aunque sobre el escenario se alude a dos cabezas visibles, la operatividad del conjunto de rock que sobresalió por canciones muy emblemáticas, también tenía debajo de escena a la tercera unidad creativa sosteniendo la estructura de un grupo que trascendió tanto por sus álbumes o recitales, pero también por involucrarse en complicadas polémicas de las que no siempre quedó muy bien parado un grupo que buscaba romper con el sistema, pero que semanas más tarde terminaba pagando el costo de simulaciones que le pasaban factura de manera devastadoramente impactante. Esa mujer que equilibró las energías y buscó que la dupla artística no naufragara en incompatibilidades creativas, era Carmen "La Negra Poli" Castro, manager y tercera pata operacional de un conjunto que había generado un arte con respuesta testimonial al difícil momento que vivía Argentina con el final de la dictadura y la lenta recuperación de la democracia, momentos donde la formación crecía en el difícil under porteño de los `80, para luego posicionarse desde la masividad de los estadios en los convulsionados `90s con el menemismo como plataforma política de aquél tiempo. El crecimiento del grupo se daba paralelo a la masificación de Soda Stereo en Latinoamérica con “Canción Animal” y “Dynamo”, mientras Argentina disfrutaba la explosión del famoso “rock fierita”, una muy mala copia del rock and roll stone o la fina relectura que hicieron los Ratones Paranoicos sobresaliendo después de unos ‘80s en crecimiento.

 

 

Profesando un rock con canciones icónicas y una significativa poética, “Los Redondos” a cada temporada fueron creciendo con sus discos y respectivas presentaciones, algunas de las cuales obviamente estuvieron teñidas de problemas y conflictos que superaron toda la logística que el conjunto disponía por aquél complicado tiempo. El problema que marcó a fuego la política “redonda” en aquellos tiempos fue un endeble discurso que sus integrantes transmitían, situación que segundos más tarde chocaba con la actitud opuesta de un staff muy distintivo, que parecía seguir la frase de “Jesús He Knows Me”, esa genial canción del supergrupo “Génesis” que señalaba “haz lo que digo más no lo que hago”. Esa polémica y constante contradicción en sus actos se notó cada año con serias falsedades operativas que el histórico conjunto esgrimió, descalibrando una ideología de cartulina que tropezó a cada instante con las profundidades de sus propias falsedades. El glosario de cosas que la banda transmitió para luego violarlas con actitudes perceptibles, lentamente dinamitó toda la credibilidad que buscaban instaurar.

Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota

Entre las más recordás, hay varias que merecen un recordatorio muy distintivo: aquello de “la banda no da entrevistas ni se promociona en medios”, explotó cuando firmaron un gran acuerdo promocional con la radio FM 100 y el Suplemento “Sí” del diario Clarín. “Nunca vamos a tocar en Obras”, una desopilante frase que temporadas más tarde los encontró en recitales ofrecidos dentro y fuera de ese conocido estadio al aire libre, una época en la cual por la pésima organización de esa formación, la desconcentración del público en un show indoor finalizó con un incidente policial que cobró notoriedad por la muerte de Walter Bulacio, un joven fan del grupo que perdió la vida por el comportamiento de los oficiales que se hallaban en ese operativo de seguridad en las inmediaciones del estadio. Otra frase para el recuerdo fue “nunca vamos a trabajar con Daniel Grinbank”, descalificando a aquél legendario empresario artístico, con quien se mancomunaron estructuralmente para hacer dos recitales en River, espectáculos que depararon muy graves episodios policiales por la irreflexiva conducta del público.

 

En la primera fecha de ese doble de conciertos, un fan en el campo de juego se dedicó a herir con un cuchillo a gente en ese sector, hasta que otros seguidores de la banda repelieron el ataque matando al afiebrado agresor, tiempos donde los seguidores robaron, crease o no un caballo utilizado por la Policía Federal, un animal cuyo destino jamás pudo establecerse. La lista de problemas que la banda generaba por su estructura y también por potenciar su respaldo a los numeroso infradotados que asistían a los shows para cometer actos delictivos, fue desprestigiando lentamente lo artístico, una gama de ocasiones donde los hechos policiales sobresalían por sobre lo musical, cuando los fanáticos producían desmanes, destrucción y otros lamentables episodios de conducta en Capital Federal y la Provincia de Buenos Aires, época donde algunas provincias hartas del descontrol prohibieron la presencia del conjunto. El sinnúmero de falsedades que la formación instauró, alcanzaron su cumbre con aquella frase de “ese disco en vivo no es nuestro”, una afirmación que chocó contra la realidad, cuando la banda debió admitir que la publicación de un show en CD distribuido por el sello DBN era de ellos, ante el reclamo que hizo la entidad Sadaic por un tema de derechos de autor. La gama de mentiras proferidas fue tan fuerte que el grupo optó por el silencio, publicando sus discos y dejando que los fans de la época se encargaran de hacer correr las novedades musicales.               

 

A fines de los ‘90s ya se percibía la crisis del conjunto y los rumores de la separación con todas las letras, finalmente explotó en el año 2001 después de la publicación del álbum “Momo Sampler”, un disco cuya presentación en el Estadio de Huracán sufrió gravísimos inconvenientes técnicos que incluso obligaron a parar el espectáculo. Aludiendo a que no utilizarían tecnología de avanzada, el disco contenía teclados, secuencias y una numerosa infraestructura MIDI que articulaba módulos electrónicos, otra patética contradicción que tontamente la banda decidió generar, dentro de un lineamiento político desgastado por los tiempos y también por la violencia de algunos seguidores, quienes alcanzaron notoriedad lamentable por incidentes en localidades como Mar del Plata u Olavaria. Justamente en esta ciudad se produjo el último recital de Carlos “El Indio” Solari, espectáculo que por las fallas previsibles de organización terminó generando dos muertos, paradójicamente uno de ellos de apellido Bulacio, y cientos de heridos por la desconcentración descontrolada de sus fans en un predio bonaerense cuya capacidad estaba superada, exponiendo una comercialización sobrepasando la dimensión lógica del espacio al aire libre seleccionado hace muy pocos años. Retrotrayéndonos al episodio histórico, los “Redondos” venían con una grave crisis entre sus miembros en el nuevo milenio, donde asomó el cortocircuito producido entre el tándem Skay y Poli con el Indio Solari, durísima pelea que provocó la disolución del grupo, tiempos donde las dos estrellas musicales decidieron continuar cada una por su lado, generando destacadas carreras como solistas en este nuevo siglo.

 

 

Imágenes: Télam

Fecha de Publicación: 14/08/2021

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