Ser Argentino. Todo sobre Argentina

Oíd, mortales

Charly tomó un símbolo patrio e hizo de él con su arte. Lo que Charly pensó como un homenaje muchos lo tomaron como una ofensa.

Charly García siempre ha sido un personaje controvertido dentro de la escena del rock nacional, tanto a nivel musical como personal. El ícono del rock del bigote bicolor nunca deja de sorprendernos con su originalidad, atrevimiento, audacia y espíritu vanguardista. No tendría más de tres años cuando arrancó a tocar el piano -en ese entonces, de oído, pero no mucho tiempo después, con instrucción profesional- y desde entonces jamás se detuvo. Compuso canciones que nos marcaron, que expresan de maneras acertadas e innovadoras cosas que son muy difíciles de evidenciar de otro modo. Incluso hoy, no hay fogata en la que no se cante, acompañados por la guitarra y otros instrumentos, los hits de Sui Generis. Jóvenes y adultos se conmueven por igual al escuchar la magnificencia, exactitud y belleza de los álbumes de Serú Girán. “Clics modernos”, ya en la carrera solista de Charly, debe ser uno de los mejores discos de toda la historia del rock. En fin, tanto los temas más controversiales del rock nacional, así como los más emocionantes, son de autoría de García.

 

El himno sagrado (rock)

No obstante, su ocurrencia más discutida fue haber grabado su propia versión del Himno Nacional Argentino allá por 1990, la cual está incluida en el disco Filosofía barata y zapatos de goma. Sí, a veces todavía más discutida que la vez en que se arrojó desde el noveno piso de su cuarto de hotel de Mendoza hacia la pileta solo porque vio que podía. O más que esa entrevista con el periodista Jorge Lanata en la que éste lo acusa de copiarse a sí mismo, a lo que el músico le responde -sin pelos en la lengua- tratándolo de boludo.

 

En cuanto a su versión de nuestro himno,  Charly lo pensó como un homenaje. Su intención con la reversión del himno era clara: rehacer un mal recuerdo, cambiar la sensación relacionada con los militares que causaba el himno, después de tanto tiempo de dictadura cívico-militar y servicio militar obligatorio. Era hora de acercarse al nacionalismo de otro modo, de modificar la escena que se viene a la cabeza al escuchar la canción patria. Después de todo, ya había hecho Charly varias canciones relacionadas con nuestra nación, como “No llores por mí Argentina”.

 

El centro de la controversia

Sin embargo, muchos lo tomaron como una ofensa. Dos ciudadanos particulares presentaron, incluso, sus demandas. El primero fue Horacio Hidalgo, en 1990, quien lo acusó al músico de cometer un "ultraje" contra el símbolo patrio, lo vio como una deshonra. El que le siguió fue Noel Maas, en 1999, quien reclamó que la FM Vox no emitiera la versión rockera de la pieza patria en el horario en que todas las radios pasan el himno, con la excusa de que no era la versión, la oficial, que indica el decreto 10.302, del año 1944.  Claro está que Charly esperaba que hubiera cierta resistencia, cierta polémica frente a la publicación de su versión, pero el conflicto quedó reducido a dos o tres oyentes molestos versus los millones que disfrutamos ese modo de interpretar al himno.  En ambos casos, las demandas, por supuesto, se desestimaron. Para el 2000, ya estaba clarificada la situación y existía la autorización expresa para las radios de emitir la versión de Charly sin oposición. A pesar de haber salido hace 30 años, el himno de Charly inaugura nuestros días cada medianoche en varias de las emisoras nacionales.

 

En fin, Charly tomó un símbolo patrio e hizo de él con su arte, lo mismo que viene haciendo desde hace décadas con todo lo que toca. Charly le dio a la música nacional la virtud de interrelacionar entre diferentes géneros sin miedos; logró ser transgresor en sus letras sin ser censurado; contestatario, pero primero músico. Aunque, aún hoy, muchos no puedan verlo.

 

 


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