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Nuestros ritmos: la música folklórica sureña

La música folklórica sureña o bonaerense tiene sus particularidades que la distinguen del resto de las regiones. Te invitamos a escucharla.

Nuestro folklore se despliega en las distintas regiones de nuestro país, y en cada una de ellas cuenta con sus propios ritmos y sonidos. La música sureña o bonaerense comprende las provincias de Buenos Aires, La Pampa, el sur de Santa Fe y el sur de Entre Ríos. Dentro de la música folklórica sureña, aparecen distintos ritmos: la milonga, la huella, la cifra y el estilo.

Aquí, el canto es introspectivo y sentencioso. El cantor, generalmente solista, se acompaña solamente de la guitarra. Sus letras hablan de la problemática social-rural, aunque –por supuesto– también abundan los temas amorosos o picarescos.

Esta es la región por excelencia de los payadores, quienes traen el canto improvisado o repentista. Solos o con un acompañante, que hace las veces de contrapunto, entonan sus improvisaciones bajo los acordes de una milonga, una cifra, un triunfo o hasta un vals.

Otro personaje característico de la zona es el recitador criollo, que expresa la temática social a través de la poesía criolla costumbrista. Además, la región es muy rica en bailes: se cuentan más de cien tipos diferentes, entre danzas tradicionales y originales, casi todas de pareja suelta.

En este último tiempo, los nuevos exponentes del folklore agregaron instrumentos musicales no convencionales, como la flauta traversa, el saxofón, los órganos y los teclados, y la batería.

La tradición musical que dio origen al folklore bonaerense fue la criolla-oriental, proveniente del Atlántico a través de la mixtura europea y de los ritmos afroamericanos, que convergieron en nuestro país a través del litoral marítimo y fluvial y del puerto de Buenos Aires. Su difusión en la pampa se vio facilitada por la trashumancia (paso de personas y ganado, obligados a movilizarse por un territorio extenso y de paisaje reiterativo).

Tierra de tango

Esta región es, también, territorio del tango. Aunque en general se lo relaciona con lo porteño, es importante destacar que el tango fue enriquecido por músicos y poetas provenientes del interior. Los cantores, siempre solistas, interpretan temas evocativos, familiares, de amor y también testimoniales. Se acompañan de conjuntos de guitarras o de orquestas de número variable, conformadas por bandoneones, violines, piano y contrabajo.

“Venir de lejos para narrar” o Atahualpa Yupanki

Hablar de la música folklórica bonaerense, de payadores y poetas cantores es hablar de Don Atahualpa Yupanki. Si bien este excelentísimo cantautor, guitarrista y escritor nació en la provincia de Buenos Aires (en la localidad de Campo Cruz, Pergamino), ha representado con su arte al país entero. El nombre artístico por el que es conocido mundialmente proviene del idioma quéchua: Ata -quiere decir "venir"- hu, significa “lejos” - alpa es la “tierra” y Yupanqui es “haz de narrar”, o sea, Atahualpa Yupanqui significa "Venir de lejos para narrar". Parte de su carrera artística transcurrió en el exilio y de la mano, nada más y nada menos, que de la cantante parisina Édith Piaf.La historia cuenta que fue ella quien lo descubre en París y lo invita a cantar en un club.

Considerado por muchos “padre del folklore argentino”, Atahualpa Yupanki logró reflejar el alma del género. Su música, con una poesía de mensaje sencillo y profundo, supo “calar hondo” para contar (y cantar) lo cotidiano y las costumbres argentinas. Para relatar su obra, podríamos dedicar páginas y páginas enteras, ya que su vasto repertorio abarca un trabajo de décadas. Y no sólo se trata de música, en su caso, también libros y películas. Sin embargo, alcanza con decir que de su pluma nacieron “Luna tucumana”, “El arriero”, “Coplas del payador perseguido” o “Milonga del solitario” entre cientos más, para comprender su sello tan importante en la historia del folklore nacional.

 

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