clima-header

Buenos Aires - - Domingo 18 De Abril

Home Argentina Música “No debemos perder en el tango la esencia del abrazo”

“No debemos perder en el tango la esencia del abrazo”

El bailarín Junior Cervila, un milonguero brasileño que nos representó en los mayores escenarios del mundo, dice que se siente “tan argentino como el que nació en La Boca”

Música
Tango argentino

¿Cómo llega un brasileño a bailar tango? Y se transforma en uno de los mejores bailarines del sentimiento bailado porteño “Un poco por casualidad”, responde risueño, con su tono paulista, Antonio Soares Junior Cervila,  un analista de sistemas que bailaba lambada de hobbie hasta que, chan chan, “ví un espectáculo de tango en Brasil y me enamoré del ritmo argentino. Así que vendí  la moto y mi computadora, junté tres mil dólares, y vine aprender a bailar la música porteña. Eso fue en 1992. A la semana había una audición para “Grandes Valores del Tango” de Silvio Soldán, que en su última versión era más un potpurrí musical, y quedé por mi experiencia en distintas danzas. Y con ese dinero pude tomar clases de tango con los mejores”, señala el danzarín, que participó en los sucesos internacionales de “Tanguera”, “Avantango”, además como coreógrafo, y “Latin Dance Carnival”, con funciones agotadas en Japón.

Periodista: ¿Conocía el genero?

Junior Cervila: Era un ignorante total del Tango. Para mí Carlos Gardel era un Julio Iglesias, o un Roberto Carlos, un artista que tal vez estaba vivo (risas) Como venía con ese atraso de información me obsesionó el tema, y me devoraba libros, películas y shows. Era un cliente fijo del único lugar en calle Corrientes que alquilaba películas tangueras en VHS en los noventa.

 

P: ¿Quiénes fueron sus maestros?

JA: Al principio, Nélida y Nelson y el ballet de Carlos Rivarola. Después tomé clases con Pepito Avellaneda, Juan Carlos Copes y Antonio Todaro. Con Copes trabajé bastante hasta llegar a la película de Carlos Saura de 1997 que se nominó al Oscar.

Un par de años después estaba de gira con Julio Iglesias con el disco de tangos. En Berlín, mi compañera Guillermina Quiroga me adelanta que se iba a la compañía Tango Argentino en Broadway, de Claudio Segovia, y que busque otra parteneire de urgencia. A la semana, el mismísimo Segovia me llama y casi muero de la emoción. Fue ir a la selección mayor de la danza del Tango. Aún me conmueve bailar nuestro baile nacional en la previa del cambio del milenio, en New York.

 

P: ¿Cuál fue la razón del terremoto de “Tango Argentino”?

JA: Una magia inexplicable. La audiencia puede ver distintos estilos de bailarines en la propuesta de Claudio, el gordo, el flaco, el morocho, el rubio, el joven, el viejo, y es como si revivieran al pueblo. En la versión que estuve no estaba Virulazo pero igual levantábamos a la platea como en 1984, cuando se volvió a poner al Tango en el mundo. Nos esperaban a la salida con los programas a la manera de los grandes artistas de la calle 42.

 

El brasileño más argentino

P: En los dos mil seguió con espectáculos muy convocantes.

JA: En el Obelisco bailé con Mora Godoy y la orquesta de Daniel Baremboim, bandoneón de Leopoldo Federico, y en 2010 con Tango Argentino nuevamente para el Bicentenario. Cuando miro a Buenos Aires no puedo creer que haya bailado en el Obelisco, el Luna Park, en el Teatro Colón y las más importantes tablas de Buenos Aires. Me siento muy agradecido de lo que me dio el Tango, una música que me permitió actuar en los mejores escenarios del mundo…

 

P:…llevando la cultura argentina y latinoamericana

JA: Claro. A veces me dicen qué hace un brasileño bailando tango pero yo me siento argentino: viví la mitad de mi vida acá y tengo dos hijos argentinos. Yo elegí ser argentino. La gente no entiende que hinche por nuestro seleccionado, a menos que juegue contra Brasil (carcajadas) En los mundiales soy hincha fanático de los dos países. El acento no se irá nunca pero me siento tan argentino como cualquiera que haya nacido en La Boca.

 

P: Como productor de espectáculos y películas de Tango, ¿qué propone usted para el género?

JA: Que no pierda la esencia. Por supuesto que hay una modernidad pero no debemos olvidar la esencia del abrazo del tango. Uno de los secretos del éxito del Tango Argentino en los ochenta fue el volver al abrazo, que había quedado olvidado en el baile con el rock y la disco. Yo empecé bailando en el escenario pero cuando fui a las milongas me enamoré de esos códigos, y estilos populares y simples. Y cuando realizo mis espectáculos es la esencia milonguera la que deseo transmitir, la emotividad de la pista barrial.

 

Parte de la religión

P: ¿Te costó entender esos códigos de las milongas?

JA: No creo que sea exclusivo para los argentinos. El tango fue creado en una época donde la mitad de Buenos Aires era extranjera. Y quien no es de Buenos Aires se conecta con esa nostalgia, con el sentimiento de desarraigo y desamores, y que son estados universales. Lo que sí, a mis alumnos extranjeros, les recomiendo que vengan a Buenos Aires y vivan la experiencia de caminar en las calles, y se mezclen con la gente. Hay que vivir la Ciudad para bailar el Tango. Aprendés tanto en la pista como en el café de la esquina. Buenos Aires es la Meca del Tango, y cualquier tanguero tiene que venir al menos una vez.

 

P: ¿Cómo motivás a tus alumnos?

JA: El tango es accesible a cualquier persona, a cualquier edad. No se deben asustar con el tango de los espectáculos porque ése no es el tango de pista, tango de salón. El que puede caminar, puede bailar, es mi máxima (carcajadas)

Creo que los que bailan en los show profesionales tienen que preveer alguna medida para que no espante el vecino que desea milonguear. Igualmente tampoco podrían danzar como en el salón porque algunos espectadores se pueden aburrir. Sobre todo los milongueros; incluso, los que ven el tango en el exterior, sin saber nada de nada, piden esencia y, a la vez, los trucos, la velocidad acrobática, de los profesionales.

 

P: ¿Por qué cree que las milongas resurgieron en estas últimas décadas?

JA: Básicamente por el suceso de Tango Argentino en París. Eso repercutió hasta Buenos Aires, en un momento que las milongas estaban vacías, casi muertas. Fue un Déjà vu de aquellos inicios del tango en el novecientos, que triunfó en Europa y, luego, retornó con bríos a los salones argentinos. También regresaron los maestros que estuvieron casi veinte años sin bailar, Gerardo Portalea por ejemplo trabajaba de sepulturero, y volvieron por suerte para enseñarnos.

 

P: ¿Cuáles son sus tangos preferidos para bailar? ¿y la milongas?

JA: ¡La tanda de Osvaldo Pugliese! “Gallo Ciego”, “La Yumba” y tantos otros. Y a mí gustan  las milongas Villa Malcolm, Canning y La Viruta. Iba bastante seguido hasta que se pudo. Ha sido un año durísimo para los milongueros, sin bailes ni shows, y de a poco empezarán a abrir en diciembre con mucho por recobrar.

 

P: ¿Cómo imagina el regreso a las milongas?

JA: ¡Estamos todos deseosos de volver al abrazo!

Fecha de Publicación: 15/12/2020

Compartir
Califica este artículo
5.00/5

Te sugerimos continuar leyendo las siguientes notas:

Un viaje de tres minutos Un viaje de tres minutos
Previa Mundial de Tango En Bariloche será la previa al Mundial de Tango

Temas

cat1-artículos

¡Escribí! Notas de Lector

Ir a la sección

Comentarios


No hay comentarios

Dejar comentarios


Comentarios

Arte y Literatura
literatura argentina María Cabeza nos habla de su último libro

La columnista de SerArgentino.com y ganadora del reconocimiento “Embajadora de la Palabra”, cuenta t...

Argentinos por el mundo
Elena Blasco Una sanjuanina por el mundo

Esta sanjuanina dejó la provincia en 1978 con intenciones de volver a su provincia natal. Sin embarg...

Tradiciones
Cachi, Salta Cachi se pinta de rojo

En una época del año, Cachi se viste de rojo porque los frutos destinados a recetas deliciosas toman...

Nostálgicos
sportman Sportman: un café de ayer y hoy

Tiene más de 80 años de historia y varias generaciones entre sus comensales. Esta es la historia del...

fm-barcelona

Artículos


Quiero estar al día

Suscribite a nuestro newsletter y recibí las últimas novedades