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“Las Ligas” cumplen 35 años: ¿Una banda decisiva en la historia de Charly García?

La formación que el rockero armó con miembros de Fricción, Daniel Melingo y Andrés Calamaro reconfiguró la música del artista, planteó nuevos arreglos, estrenó temas y fue además el grupo que más arriesgó en tiempos muy especiales para el legendario artista.

Música
Las Ligas

En la historia del músico argentino Charly García, la importancia que han alcanzado sus grupos acompañándolo en vivo asoma decisiva, formaciones que han sabido interpretar a lo largo del tiempo, una compleja música que de no contar con buenos intérpretes hubiese naufragado a los pocos segundos. Si bien Sui Géneris no es el mejor ejemplo, porque era originalmente un dúo que después sumó más instrumentistas, desde “La máquina de hacer pájaros” en adelante, los ejecutantes seleccionados para acompañar al artista resultaron sin dudas definitorios en el complejo contexto musical de ponerle al show la muy inmaculada arquitectura que sostenga en vivo semejantes partituras. En ese sentido, “Serú Girán” fue el motor inercial que conminó a los siguientes conjuntos del artista a entender que además de estar muy alta la vara de calidad, había que justificar la presencia en un ensamble de la estrella rockera nacida en el barrio de Caballito.

 

Después del grupo para su debut solista, integrado con parte de los “Abuelos de la Nada”, es decir, Cachorro López (bajo), Andrés Calamaro (teclados y voces) y Gustavo Bazterrica (guitarras y coros), a quién se sumó el baterista Willy Iturri, el rockero hizo saber que los que se pusieran el mameluco de cesionistas de sus bandas, deberían dejar absolutamente todo sobre escena para estar realmente a la altura de semejantes canciones. Esa formación duró hasta 1983 y cuando Charly volvió de los Estados Unidos con el monumental álbum “Clics Modernos”,el conjunto del bigote bicolor solo mantuvo a Iturri detrás de la batería, puesto que los músicos de Miguel Abuelo ya tenían compromisos con esas bandas, meses donde García se decidió por recrear la base rítmica que tuvo Raúl Porchetto en su trabajo “Metegol”, sumando a Pablo Guyot (guitarra) y Alfredo Coth (bajo), ensamble que sumó al entramado las presencias de Daniel Melingo y Gonzo Palacios en vientos, sin olvidar por aquél momento la destacada presencia de la cantante Fabi Cantilo, quien dejó Los Twist para iniciar su carrera solista y también actuar con el autor de“Rasguña las piedras”.

 

 

Ese grupo, que en 1985 ya mostraba algunos síntomas de desgaste, tuvo su último recital el domingo 13 de octubre en el Estadio de Vélez, concierto que en realidad comenzó en la madrugada del lunes 14 día, más precisamente a las 03:15 AM, tras un gran diluvio que puso en riesgo la tercera y última fecha del recordado “Festival Rock And Pop”. Después del show de “La Unión”, la tormenta fue incontrolable y la gente en el campo de juego usó los carteles metálicos de publicidad como paraguas para cubrirse. Mientras la lluvia daba sus últimas muestras de furia, el fundador de “Serú Girán” subió al escenario para pedirle a la gente que aguardara el final de la precipitación, solicitud que hizo sin micrófono pero que alcanzó para que las 30 mil personas en el estadio aguardaran eso y el show del grupo brasileño “Blitz” que estaba antes del argentino. Mostrando su talento, pero también mucha incomodidad por las circunstancias, la banda del rockero advirtió que su líder estaba algo exaltado y finalizado ese concierto, donde García se llevó por delante a un camarógrafo de ATC (Argentina Televisora Color) patinando en la llovizna, los músicos decidieron no seguir con el artista en buenos términos. De prontas a primeras, Charly tuvo que salir de urgencia a armar una nueva formación para seguir tocando, mientras terminaba de grabar su EP “Tango 1” con Pedro Aznar en New York.

 

 

Las Ligas

 

En aquella época, que un músico fuera convocado por Charly García para integrar una de sus bandas era tanto o más importante que ser condecorado con la “legión de honor” por el primer ministro francés, hermosos tiempos donde la invitación a pertenecer a semejantes formaciones era como un doctorado musical en Harvard o algo similar. Lo cierto es que a instancias de Andrés Calamaro, que ya estaba con las maquetas de su disco “Vida Cruel”, donde tocaban músicos de Fricción, el pianista de bigote bicolor se animó a la movida de mayor riesgo de su carrera, es decir, convocar al "powertrío" de ese incipiente grupo para ser su nueva banda, estructura que reunía a Richard Coleman en guitarra líder y coros, Christian Basso en el bajo y Fernando Samalea en batería y secuencias. Naturalmente, en aquellos tiempos donde había mucha camaradería entre Charly García y el compositor de “Mil Horas”, el elegido para los teclados fue obviamente Andrés Calamaro, armando así una nueva formación a la que se incorporó Daniel Melingo como saxofonista estable para completar definitivamente el recambio de conjuntos en la historia del rockero. Los integrantes de esta nueva estructura interpretativa comenzaron los ensayos en el estadio Palladium ubicado en Reconquista y Paraguay, poniendo en marcha el 3 de enero de esa temporada 1986 la estructura para una gira anual de recitales, siguiendo de esta forma el ritual de preparar los shows en un lugar grande. Después la base de operaciones por una cuestión estructural se trasladó a un chalet en la zona de La Lucila y también al recordado boliche “Afrika”, semanas donde el grupo aceitó hasta el más mínimo detalle todas esas canciones que incluiría el espectáculo por distintas localidades del país y el exterior.

 

La primera aparición del grupo no fue en un estadio, teatro o discoteca. Inesperadamente la CNN en español quiso mostrar a principios de año elementos o personas características de la Argentina, situación que encontró al rockero con su nueva formación tocando allí en la Plaza de Mayo dos canciones del disco “Clics Modernos”: “Nos siguen pegando abajo” (Pecado Mortal) y “No soy un extraño”, insólito ámbito donde la gente que transitaba por el lugar y quienes vieron la transmisión de esa señal de cable advirtieron el contundente cambio de sonido de la música del rockero, nota en la que el músico presentó el grupo y se refirió al histórico lugar en el que estaban tocando esa mañana. Finalmente, después de algunas negociaciones hechas por el manager Fabián Couto, se confirmaron tres recitales de esta famosa formación del bigote bicolor. La primera sería el 15 de febrero en el local “Le Paradis” en la zona de Temperley, quedando además anunciadas dos fechas siete días después en el Teatro Radio City de Mar del Plata. Utilizando la misma estrategia de evitar colocar su nombre en los afiches de concierto, buscando el efecto sorpresa, el show que se hizo la zona sur bonaerense abriendo el tour, figuraba en fondo negro con el nombre de “Las Ligas”. En el año 1983, después de los recitales en el Luna Park, Charly había hecho de las suyas realizando un par de shows en el local “La esquina del sol”, pero para no usar su nomenclatura, decidió anunciarlos como “Don Giovanni y los de Plástico”, provocando un colapso en aquellos que se encontraron al rockero tocando en un lugar muy pequeño.

 

Finalmente llegó el famoso recital que abrió esa histórica gira. La noche del 15 de febrero de 1986, “Las Ligas” subieron al escenario de “Le Paradis” en Temperley, generando en los presentes una imagen sencillamente inolvidable. El grupo, con esta fusión de artistas muy jóvenes, un par de experimentados y el propio García, redefinió el concepto sónico de las canciones más emblemáticas del bigote bicolor, provocando una reformulación que llevó a esas obras hacia un lado más dark-pop con enormes toques de electrónica y dance. Todos enloquecieron con los nuevos arreglos de “Raros peinados nuevos” y el “Rap del exilio”, un par de canciones que exhibieron una dinámica impensada para temas generados desde un lugar totalmente contrapuesto. Muy harto de escuchar que los recitales algunos asistentes inadaptados entre el público lo catalogaran de “puto”, Charly decidió contrarrestar aquellos comentarios señalando entre tema y tema, que su grupo tenía un concepto especial. “Las Ligas, un grupo Neo-Gay, Donchu” decía el líder de la formación, sumando un atractivo neologismo sobre el título de una bella composición del grupo “Simple Minds”, que decía “Don’t You Forget About Me”. La gente ovacionó a esta nueva banda, recital donde para sorpresa de muchos, al costado del escenario estaba Guillermo Vilas, presentado después por el anfitrión, quien en los bises cantó los coros del hit “Demoliendo Hoteles”, usando un micrófono que había acercado Richard Coleman al reconocido tenista.

 

 

Las Ligas

 

Los días 22 y 23 de febrero de 1986, “Las Ligas” concretaron dos conciertos en el Teatro “Radio City” ubicado en la calle San Luis, en la localidad costera de Mar del Plata. Fueron dos recitales demoledores con localidades agotadas varios días antes, shows donde pudo notarse un mayor afiatamiento de la formación, que lucía inmisericorde y demoledora con los temas seleccionados. La banda llegó un día antes para aclimatarse, probar sonido en el lugar y también aprovechar el bello clima veraniego disfrutando de la famosa comida y el tradicional fenómeno turístico de esa época, adrenalinitas jornadas donde la formación ocupó una gran cantidad de habitaciones en el Hotel Bisonte, ubicado en la calle Belgrano del micro-centro marplatense. Convencido que este grupo podía seguir exhibiendo una relectura sensual de sus canciones, Charly aceptó seguir con esta banda después de tocar el proyecto “Tango 1”en el Estadio Palladium, junto a Pedro Aznar, Fernando Muscolo y el baterista Casey Scheverell, quien había grabado en un álbum del artista  El éxito de la presentación inicial devino en cuatro conciertos más y varias fechas por el interior, tour que arrancó a nivel nacional con un concierto en el Estadio Polideportivo de La Plata, un recital de enorme calidad artística. Varias fechas más con ese proyecto, postergaron por algunos meses la vuelta de “Las Ligas”, pero Charly no quería descuidar ese conjunto y en junio de 1986, viajó a Chile para tocar en el Velódromo Municipal y posteriormente a la vecina nación de Brasil.

 

Esas actuaciones, como coincidían con las semanas en las que Andrés Calamaro estaba grabando las voces y preparando la mezcla de su segundo LP solista “Vida Cruel”, dieron la chance de ver nuevamente a Fito Páez como tecladista de apoyo del rockero. El recital en el Velódromo Municipal a principios de ese mes y después la fecha concretada el 20 de junio en el Teatro Da Ospa (San Pablo), permitieron apreciar que la banda ya tenía un cuidado y fenomenal sincronismo en vivo, permitiendo al anfitrión, pasar a la guitarra mientras el rosarino se ocupaba de todas las teclas que sonaban en esas canciones sin que se notara ningún desajuste, pues Páez ya venía tocando con Charly y se sabía de memoria los temas seleccionados para esas presentaciones. Entre julio y septiembre de ese especial año, García comenzó la composición de algunas canciones que irían a parara al siguiente vinilo, temas que maqueteó primero solo, pero después con la compañía de esos músicos elegidos para acompañarlo en esa temporada. “Las Ligas” además de ser un grupo hecho para shows, pasaba también a convertirse en laboratorio compositivo, despertando mucha felicidad en el líder de la formación. Luego de registrar maquetas de buena calidad con el conjunto, el gran bigote bicolor volvió a los escenarios con su impecable banda, en lo que serían los recitales despedida de esa histórica agrupación armada entre bambalinas.

 

 

Entre octubre y noviembre, “Las Ligas” desarrollaron tres shows, dos en Argentina y uno en España, histórica ocasión en la que Charly mostró su potencial artístico en la madre patria con todo su nivel musical. El primer concierto fue la discoteca “Electric Circus” en la localidad de Quilmes el 10 de octubre, oportunidad en la que la banda comenzó a dar rienda suelta a ciertos arreglos que habían probado para algunas canciones. El recital se convirtió en el primer show donde Charly probó las versiones casi definitivas que después irían a su siguiente trabajo de estudio, tal el caso de “Rezo por vos”, muy alejada de aquél encuentro con Spinetta en el Canal ATC. El grupo era una usina de opciones para mezclar las canciones conocidas con los temas recién concebidos por el rockero, por eso entonces no sorprendió que en medio de canciones conocidas, se colaran cosas como la recordada base instrumental de “Lo que vendrá”, estrenada en una de esas apariciones. El concierto de Quilmes fue un llamado de atención para los fans de García, pues ya habían arrancado las primeras sesiones de almacenamiento en cinta abierta de los nuevos temas, algunos de los cuales eran probados en estos espectáculos con una banda única e irrepetible. El show en la localidad del sur tuvo momentos muy elevados y, dicho sea de paso, Charly cantaba por esos años con una calidad vocal espectacular en afinación y potencia.

 

Las Ligas

 

En la última semana de noviembre el rockero volvería a viajar al exterior con “Las Ligas” y como Andrés Calamaro estaba preparando su nueva banda solista para tocar en el verano, Charly debió apelar a los servicios de Pedro Aznar, quien enterado de la situación debió sacar de su casa los teclados que había usado en la grabación del disco“ Fotos de Tokio”, a fin de cubrir al ex-tecladista de los Abuelos de la Nada, quien comenzaría en el verano a adelantar canciones del tercer trabajo solista “Por Mirarte”. En España, más precisamente en el Palacio de Deportes de Madrid el notable grupo de García hizo una performance muy recordada, porque además aprovechando la estadía del artista en suelo español, ambos intérpretes colaron un par de canciones del EP “Tango 1”, álbum que habían oficializado durante todo el año en distintos lugares del país. Antes de ese recital en el viejo continente, la idea de Charly era despedir la temporada argentina con un recital de cierre, al enterarse que Fricción no lo acompañaría en los meses de verano. Fue así que el manager Fabián Couto logró colar una fecha del rockero el sábado 8 de noviembre en el recordado boliche “Pinar de Rocha”, en la zona de Ramos Mejía, concierto que por inconvenientes de tono organizativo debió ser suspendido a último momento cuando la banda ya estaba camino a esa localidad bonaerense, un escándalo que derivó en que muchísimas personas fueran a reclamar a una seccional de policía cercana a la discoteca, temiendo que el importe de sus entradas no fuera reconocido posteriormente.

 

La despedida en suelo nacional de “Las Ligas” como este histórico y fenomenal conjunto de acompañamiento del excepcional artista argentino, finalmente ocurrió el sábado 15 de noviembre de 1986 allí en “Pinar de Rocha”, un boliche que tenía en varios sectores del establecimiento personal de seguridad portando armas automáticas para hacer saber su poderío a los concurrentes. El escenario de este recital fue montado en el predio externo del local, justo al borde de una gigantesca piscina, la que separaba el borde del proscenio del lugar en el jardín para poder apreciar el show que había sido programado en esa ocasión. Para cerrar la experiencia con aquella formación, García se jugó desde el arranque y abrió el concierto, ya pasada la madrugada con el inédito track “Necesito Tu Amor”, canción que se convertiría en la composición de apertura del mítico disco “Parte de la religión”, probablemente el mejor álbum de toda la carrera del artista argentino. El concierto siguió con varias de las canciones que esta gran banda venía tocando, pero antes de la mitad del espectáculo, el rockero volvió a colar una nueva composición que por entonces no tenía terminada la letra. El tema era, nada más y nada menos que “No voy en tren”, que por esas semanas tenía tomo título tentativo para su interpretación la frase “Bandido Trip”.

 

 

Las Ligas

 

El concierto tuvo un audio aceptable e incluso el volumen estuvo por encima de todo eso que podía esperarse en un recital de discoteca, dándole al evento una especial sensación envolvente en un espectáculo donde el viento y otros factores no interferían en el sonido que recibía la audiencia del otro lado de la piscina en esa localidad bonaerense. El recital transcurrió con normalidad, sumando algunos temas que la banda venía agregando a esos recitales, show que terminó con “Yo no quiero volverme tan loco” (Pena en mi corazón), en un arreglo más secuenciado con teclados que le daba otra impronta al tema incluido en el disco debut como solista del rockero “Yendo de la cama al living”. Sobre el final de esta presentación, Charly García no pudo con su genio mientras se despedía del público que en ese momento lo ovacionaba con estruendosa elocuencia. Inesperadamente, el músico allí al borde del escenario decidió sacarse la remera que tenía puesta y lanzarla adelante, justo donde estaba la piscina llena de agua. Antes que la blusa tocara el líquido, cuatro personas se arrojaron a esta pileta en lo que fue una mini “competencia olímpica”, siendo un joven de la zona quien logró quedarse con la remera oscura del rockero.

 

A finales de enero de 1987, por cuestiones accidentales, la nueva banda el artista estaba a punto de cobrar vida. Fernando Samalea que ya no era parte de Fricción, decidió quedarse con el rockero, mientras que el “Negro” Carlos García López y Fernando Lupano, guitarra y bajo de la formación rockera “La Torre” dejaban ese conjunto para sumarse a la siguiente formación del fundador de “Sui Géneris”, sumándoseles Fabián Quintiero, quien por esos momentos había quedado sin puesto en vivo tras su exclusión de Soda Stéreo. Todos estos artistas se sumarían al rockero durante una aislada aparición de Charly en el muy caótico festival de “La Falda” en la penúltima fecha, momentos donde Charly cantó “No voy en tren” acompañado por estos intérpretes, mientras desde el público, algunos inadaptados le arrobaban choclos al escenario, tradicional comida que se vendía dentro del predio en el que se desarrollaba esta tradicional congregación. “No me maten acá, quiero morir en Hollywood”, fue la graciosa frase del músico durante ese momento sobre el escenario cordobés. Pocos días más tarde, Charly García se embarcaba en la grabación del álbum “Parte de la religión” sumando a famosos invitados, entre ellos el mítico grupo brasileño “Os Paralamas Do Suceso”, material que vio la luz el jueves 26 de mayo de 1987 en las disquerías porteñas, camino a convertirse en el gran trabajo del rockero. La secuencia de súper conciertos ofrecidos por “Las Ligas”, a un semestre de concluidos, eran historia.

 

 

 

Imágenes: Archivo Biblioteca Argenitna de Rock

Fecha de Publicación: 14/09/2021

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