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La Renga en pantalla gigante

El film “Totalmente Poseídos” muestra las dos pasiones del grupo, centradas en el amor por las motocicletas, y su admiración por los lugares destacados de la geografía nacional.

El rock y el cine son dos situaciones artísticas que muchísimas veces circularon tomadas de la mano, con diferentes resultados en la consideración final, pero que ahora en tiempos de alta intensidad audiovisual, recuperaron ese particular romance. Desde “Adiós Sui Géneris” hasta films como “B.A.Rock 1982” o “Prima Rock”, la música y la pantalla grande desarrollaron intenso ida y vuelta. En los ‘80s se corporizó pensando en el cable, luego se apoyó en el surgimiento de los videocasetes hogareños, impactando en las personas que no siempre acudían a las disquerías para abastecerse de nuevos contenidos musicales. Cincuenta años más tarde, los músicos consideran clave construir su carrera apoyados en el séptimo arte para respaldar sus trabajos.

A más de cincuenta años de aquel gran largometraje que mostraba multitudes alrededor del Luna Park para ver una banda que decía adiós a su carrera, Sui Generis, el contemporáneo conjunto de rock La Renga puso a consideración durante marzo su primer película autobiográfica, llamada “Totalmente poseídos”, material que aunque no presenta el inicio profesional del grupo, suministra imágenes de los inicios de la banda del Oeste porteño, cuando mostraban su pasión por los fierros y también su amor por la geografía argentina, sitios cautivantes en lo estético como desafiantes para la mirada humana.

Eligiendo motocicletas y recordando a Pappo

Excusados en dejar testimonio de la gira “Alejado de la red”, sobre el álbum homónimo, los músicos grabaron no solo los espectáculos entre 2021 y 2023, sino también el intenso traslado del grupo a varias provincias del país, usando a la hora del recorrido competitivas motocicletas preparadas por especialistas del área. Estos noventa minutos de material compaginado son un festín para los fans del grupo, un ameno concepto de compaginación que reúne lo que el seguidor quiere ver de los recitales  en Argentina, sumando también la inédita intimidad de una banda que como Los Redondos, juega un poco a las escondidas con ciertas situaciones relacionadas con la exposición pública en los tiempos que corren. Los músicos, encabezados por Chizo, primero visitan distinguidas factorías fierreras en las que seleccionarán las motos para el recorrido prefijado para este documental cargado de rock.

Finalizando el detallado scouting de las unidades que emplearán en esa travesía por varias regiones del norte y centro de Argentina, la banda en compañía de su equipo de apoyo visita el histórico monolito cerca de la ciudad de Luján donde se recuerda a Norberto “Pappo” Napolitano, un  prócer rockero que perdió la vida el 25 de febrero de  2005 cuando transitaba la ruta nacional 5. El exigente mapa diseñado por el grupo ofrece ver shows en varias provincias donde la banda cuenta con muchísimos seguidores como Córdoba, Salta, San Luis y Río Negro, recorriendo Catamarca, el Cañón de Tampalaya o el Autódromo de Potrero de los Funes en San Luis. Después de atravesar el gran Cañón del Atuel y la Ruta 40, que tiene canción propia, llega el desenlace actuando en el Estadio Unico Diego Maradona de la ciudad de La Plata.

“Solo hace falta un mundo… para dar una vuelta”

Además de ser un tradicional compendio de muchos conciertos donde el grupo muestra su poderío musical con eléctrica devoción, este film que arranca con la frase “ya no hay vuelta atrás, el viaje empezó hace rato”, muestra al power trío integrado por Chizo, Teté y Tanque, acompañados por el multi-instrumentista Manu, en franca comunican con Gaby, legendario manager de la banda que opera como notable alma-mater de la formación pero también, como coordinador logístico del desafío turístico a bordo de sus batalladas pero resistentes unidades de dos ruedas, carrocerías aspamentosas y poderosa cilindrada. Este extenso registro por la geografía nacional, permite ver un sinnúmero de montañas, valles, ríos y desiertos que dibujan un mapa, a través del cual los rockeros cabalgan sus motos, mientras aparecen temas nuevos producidos por la formación especialmente para ser escuchados en cine, grabados en concordancia con los actuales y modernos sistemas de audio que utilizan los complejos de exhibición cinematográfica en este nuevo milenio.

Compartiendo encuentros con los lugareños de varias ciudades, tocando los temas nuevos a solas muy cerca de un pequeño río y exhibiendo toda su potencia rockera en gigantescos escenarios, el  primer film de La Renga presenta a su guitarrista narrando como locutor en off las escenas filmadas allí en espacios geográficos de una belleza incalculable, material que además muestras fotos de los integrantes de esta banda cuando eran más jóvenes, recorriendo exactamente las mismas localidades que hace 30 años acompañados por sus motocicletas.  “Solo hace falta un mundo… para dar una vuelta” indica Chizo con su voz cavernosa al principio del largometraje que obra como amena road movie y primer relato autobiográfico del conjunto, luego de varias décadas de éxito y repercusión. 

 

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