Ser Argentino. Todo sobre Argentina

La mano de Dios: la historia detrás de la canción que Rodrigo le dedicó a Maradona

Hasta el día de hoy no existe persona que la cante sin pasión. El cuarteto dedicado a Diego Armando Maradona no envejece.

Corría el comienzo de un nuevo milenio, lo cual no era poco. Muchos artistas pasaron por la radio durante la época pero Rodrigo conquistó los corazones con su cuarteto. Acostumbrados a música proveniente del mundo porteño, el cordobés resonó tan fuerte que sus obras siguen teniendo vigencia en la actualidad. Tal vez haya sido su calidad, carisma o bien, muerte temprana. Nadie lo olvida pero tampoco pasa desapercibido uno de sus más grandes éxitos. "La mano de Dios" forma parte del cancionero argentino que se transformó en un símbolo popular y de pertenencia. Ritmo, letra y Maradona se conjugaron para dejar una huella imborrable. Sin embargo, la composición no estuvo a cargo del Potro, ¿lo sabías?

 

 

Sed de triunfo y talento

Alejandro Romero tenía 24 años para aquel entonces y era el cuñado de Rodrigo, quien ya se había convertido en una estrella indiscutible. Por lo que el cantante un día le pidió que le escribiera un tema para sumar a su repertorio. Justo a él, cuyo sueño era triunfar con la música mientras los tiempos se tornaron complicados. El compositor le contó al productor Federico Bareiro que la pieza nació luego de haber estado dos horas frente a una hoja vacía. Se angustió mucho porque no encontraba la inspiración y las oportunidades no sobraban. Inclusive, relató que llegó a cuestionarse su pasión y a querer abandonar su carrera artística.

Entonces, en una especie de rezo, pidió por favor recibir una mano con una canción que le gustara a Rodrigo. Más que nada por su mamá, que lo apoyaba en sus anhelos y serviría de incentivo. Dejándolo a la suerte, si escribía algo sería una señal de continuar su camino musical y si no, debería dedicarse a otra cosa. Fue en ese mismo instante que comenzó a escribir palabras sin sentido. En una villa nació, fue deseo de dios crecer y sobrevivir a la humilde expresión. Enfrentar la adversidad con afán de ganarse a cada paso, la vida”.

Luego, sintió a una voz interna que le dictó de corrido la frase: “En un potrero forjó una zurda inmortal”. Allí, se dio cuenta de que estaba hablando de Maradona. Casi como si se le hubiese metido algo al cuerpo, encontró la creatividad nuevamente en el Diez. Por lo que Alejandro se dirigió hacia la casa del Potro para mostrarle la letra escrita en una hoja. Mientras el cantante se preparaba para un viaje a Brasil, le pidió que se la recitara de todas maneras.

Un manuscrito que movió los corazones

Cuando el joven comenzó a entonar las primeras estrofas, Rodrigo se asomó desde el baño sorprendido y llorando. La secuencia tuvo que repetirse tres veces hasta que la estrella se dio cuenta de que estaba frente a un antes y un después. “No sabés lo que acabas de hacer. Este es tu pasaporte a no pedirle nada a nadie. Esta va a ser tu mejor canción, no la vas a superar y la van a cantar todos”. Con esas palabras inició el camino al éxito rotundo en el que terminó convirtiéndose. Además, el cuartetero le aclaró que así como Lo mejor del amor” era su mejor canción, “La mano de Dios” sería la suya.

“¡Te quiero, Diego!”

Maradona se emocionó cuando Rodrigo le presentó el tema durante una visita a Cuba. Fue en el año 2000 junto con Jimena Cyrulnik, en el programa Versus que ella conducía. De igual manera, Alejandro tuvo la posibilidad de conocer en persona al ex jugador y hasta logró cantarle su himno indiscutido. Incluso, Dalma festejó sus 15 años en el 2002 y el compositor fue invitado a un encuentro íntimo para interpretar sus temas. Después de algunas piezas, fue el propio Diego quien lo interrumpió para pedirle que le recitara la que estaba inspirada en él. Un honor que pocos pueden darse en vida.

El secreto que la volvió hipnótica

Muchas son las piezas musicales que se le han escrito a Maradona con el correr de los años. Sin embargo, ninguna pegó de la misma forma que “La mano de Dios” y su creador tiene los motivos. Según lo que detalló, la canción arranca con una tonalidad menor que, para los argentinos, tiene un detalle especial. Se trata de una melancolía y nostalgia que remontan a nuestro folclore. Paralelamente, en el estribillo utilizan una tonalidad mayor, la cual la vuelve más esperanzadora. De esta manera, la obra se extiende entre cuatro o cinco notas que se repiten y, que hacen bailar hasta gritar del orgullo.

 

Rating: 0/5.